He matado una 🦋
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Esta madrugada, los gritos de las niñas lo han despertado.Seis días con
alas. Seis días para convertirse en un minúsculo poblador extraterrestre.
Seis días...
Archive for septiembre 2006
Cegueras y desmemorias
A pesar del rotundo éxito de la XIV Cumbre de los No Alineados de La Habana, el gobierno de Estados Unidos continúa mostrando su ceguera crónica sobre la realidad cubana y lo que es peor: una desmemoria terrible.
“Filtraciones”
Para los funcionarios del Departamento de Estado, al parecer, es muy difícil guardar un secreto, o de lo contrario estamos frente a otra de las “filtraciones” planificadas para intimidar a Cuba.
Así la prensa se hizo eco de la existencia de cinco grupos de trabajo interagencias para monitorear a Cuba e implementar las políticas de Estados Unidos. Los anónimos funcionarios estadounidenses dijeron que el State Deparment dirige directamente los grupos de acciones diplomáticas, comunicaciones estratégicas y la tan llevada y traída “promoción democrática”. La “ayuda humanitaria” está a cargo del Departamento de Comercio, dirigido por un personaje cercano al lobby anticubano: Carlos Gutiérrez. El quinto grupo centrado en la migración lo administran conjuntamente el Consejo Nacional de Seguridad (NSC) y el Departamento de Seguridad Territorial (DHS).
Es evidente la conexión entre la formación de este team subversivo contra Cuba y la designación de Patrick Maher, un ex funcionario de la CIA, como Director de Misión en Funciones para Cuba y Venezuela, ocurrida el mes pasado. Ambos hechos probablemente sean la punta del iceberg del capítulo secreto incluido dentro del más reciente informe de la Comisión formada por Washington para, dicen, de una vez acabar con la Revolución Cubana.
Más si sabemos, por ejemplo, que la designación de Maher se produjo antes de enfermedad del presidente cubano, Fidel Castro. Es poco creíble entonces que, como se ha dicho, los cinco mencionados grupos, con su correspondiente burocracia, se hayan formado después del 31 de julio.
Rápidamente el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez y sus asesores se han preocupado por justificar los millonarios fondos asignados por la Casa Blanca. Otra cosa no puede ser la peregrina idea de planificar un referendo en Cuba a través de Organización de Estados Americanos (OEA).
Salvo sus asalariados en la isla, es muy poco probable que la mayoría de la población cubana preste atención a una propuesta semejante. No solo porque se atrevieron a comparar lo incomparable, la Cuba del 2006 con el referendo en Chile en 1988, sino porque desde el 2002 más de ocho millones de cubanos declararon como irrevocable el sistema socialista mediante un ejercicio sin precedente de democracia.
Complacen a Miami: ¿y después qué?
Tanto los cometidos de los cinco grupos como la ilusa propuesta de referendo se antojan como una manera de complacer a los sectores anticubanos de la Florida. Así lo indican las discrepancias de procedimiento que tales acciones han generado.
De esta manera mientras desde Miami se habla de extender zona de vuelo de los aviones que trasmiten a las subversivas Radio y TV Martí a Cuba, los analistas del Departamento de Defensa no ocultan sus dudas sobre la efectividad gastarse 15 mil dólares diarios en mantener en el aire los aparatos.
Igualmente los militares, quienes han advertido que la isla no es un peligro para la seguridad nacional de EE.UU., señalan la locura que entraña violar las regulaciones internacionales sobre trasmisiones de una manera tan flagrante por aviones del gobierno.
Si en 1996 se pudo tejer la historia de que tras las violaciones del espacio aéreo cubano por las avionetas de Hermanos al Rescate, solo estaba la “iniciativa privada”, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea no dejaría lugar a dudas sobre las intenciones belicistas de Washington. En medio de la situación claramente desfavorable del Ejército de EE.UU., en Iraq y Afganistán, una escalada semejante sería poco menos que una locura. Eso, sin hablar de la decidida, tenaz y efectiva resistencia del pueblo cubano, a la sazón el factor más temido en el Pentágono.
Hasta el momento ni siquiera en la OEA los padrinos de referendo han encontrado eco. No obstante aún si lo lograran, como siempre obvian no tiene en cuenta el abrumador apoyo de los cubanos a su Revolución
jueves, 21 de septiembre de 2006
Posted by Unknown
Fidel se recupera, no hay dudas
Por si quedaba alguna duda y para desmentir cualquier idea de montaje o teatro, Fidel se reunió otra vez con su amigo Miguel Bonasso. Se produjo entonces otro encuentro memorable
Fidel, una segunda llamada
Miguel Bonasso
Primero hubo un telefonazo a las seis de la mañana del que recién me enteré tres horas más tarde.
Espera unos segundos y luego agrega con su proverbial delicadeza:
— ¿Qué tienes que hacer hoy? ¿No quieres que nos veamos un rato? Quiero felicitarte personalmente por la nota y por lo que dijiste en la Cumbre de los Quince.
Alude al reportaje que este diario publicó en exclusiva el jueves último y al discurso que pronuncié ese mismo día en representación del presidente Néstor Kirchner. Aunque lo conozco bien, me cuesta creer lo que me dice el Comandante. Verlo de nuevo en dos días, escucharlo contento como si no fuera Fidel Castro sino un principiante al que lo entrevistan por primera vez. Además, tiene razón en lo que a repercusión se refiere: me he pasado los últimos dos días dando entrevistas sobre la entrevista. Y recibiendo el saludo y la curiosidad de cientos de delegados a la Cumbre del Movimiento de No Alineados. Me han preguntado por la salud de Fidel príncipes con turbante, mandatarios de los tres continentes, ministros, embajadores del Tercer Mundo y del Primero. También me han interrogado con los ojos aguados de emoción muchos cubanos humildes y anónimos: esos que te abren una puerta o te sirven un mojito. "¿En serio lo vio bien al Comandante? ¿Se pone de pie sin ayuda? ¿Camina? ¿Recuperó algunos kilos?"
En la sesión inaugural de la XIV Cumbre del MNOAL lo han declarado Presidente, aunque no se haya presentado en el moderno y funcional salón principal del Palacio de Convenciones. Igual está detrás, anegando la Cumbre con su ausencia-presencia. Recibiendo en su habitación de convaleciente a Kofi Annan, a Abdelaziz Bouteflika, a Evo Morales, a Hugo Chávez o al autor de esta nota.
Todo el mundo conserva en la retina las fotos del reportaje que publicó en exclusiva Página/12 el jueves último y reprodujeron centenares de medios en el mundo entero.
Pero también el mundo entero puede ver que las cosas siguen funcionando aquí como un mecanismo de relojería: la Cumbre está muy bien organizada (no es fácil albergar a decenas de jefes de Estado con sus séquitos y custodias) y la ceremonia de inauguración ha sido sobria y elocuente. Raúl Castro, que ejerce la presidencia provisoria tanto en Cuba como en la Cumbre, ha pronunciado un discurso que combina bien la coyuntura con la historia, restituyéndole al Movimiento de los No Alineados sus objetivos iniciales. Horas después, su hermano mayor lo elogiará ante este cronista: "Estuvo muy bien el discurso de Raúl. Fue muy preciso".
Se produce la segunda vuelta: el pasillo, el travelling, los hombres de blanco, la señora amable que me introduce al sancta santorum donde se recupera el líder cubano.
— Hoy vamos a caminar —dice Fidel Castro a modo de bienvenida.
Y caminamos por la habitación frente a la lente de la cámara de Richard, uno de sus jóvenes colaboradores. El Comandante explica: "Hay que desentumecerse".
Volvemos a sentarnos y me confiesa con los ojos brillantes de alegría: "Estos días tengo un hambre terrible. Como de todo".
Me doy cuenta de que me he convertido sin proponérmelo en una suerte de portavoz de sus avances en la recuperación. Hablamos como siempre de todo lo divino y lo humano y me pide que mande un saludo especial para los lectores de Página/12. Le cuento que el capítulo 24 del libro Cien horas con Fidel aparece hoy como suplemento especial del diario y se alegra mucho de este anticipo. Dos días antes, como recordarán los lectores, me había confesado que la corrección y enriquecimiento de esas memorias, recopiladas en cien horas de reportaje por el periodista Ignacio Ramonet, había constituido su ocupación esencial y trascendente en las horas crueles y peligrosas que sucedieron a la operación.
Ahora que las sombras quedaron atrás, las Cien horas con Fidel se constituyen en un libro imponente, que los jefes de Estado del MNOAL recibieron ayer como regalo en una edición de lujo.
Muchos me han preguntado en estos días si el Comandante, cuando concluya su recuperación, volverá a ser el de antes (el infatigable) o se concentrará exclusivamente en algunas tareas estratégicas, para preservar una salud que valoran como si fuera propia, millones de personas. Es una pregunta difícil de contestar. Y por eso ni siquiera se la formulé.
Solo puedo contar lo que vi a partir de esta segunda llamada: le interesa lo que pasa en Venezuela, en Bolivia, en México, en Argentina, en la Cumbre y sus pasillos. Escucha con atención los cables que lee su secretario Carlitos Valenciaga, pide que lo comuniquen con este o con aquel. Y se despide, de pie, con un abrazo, porque Evo está al llegar.
La verdad, me cuesta imaginarlo en reposo.
Fidel, una segunda llamada
Miguel Bonasso
Primero hubo un telefonazo a las seis de la mañana del que recién me enteré tres horas más tarde.
Y entonces se produjo la segunda llamada.
— Oye, ¿qué pasó con la nota? ¡Tremenda repercusión tuvo! —dice la voz afónica por el auricular. Y agrega con ironía—: Me han dicho que te has convertido en la estrella de la Cumbre, que todos quieren hablar contigo.
— Oye, ¿qué pasó con la nota? ¡Tremenda repercusión tuvo! —dice la voz afónica por el auricular. Y agrega con ironía—: Me han dicho que te has convertido en la estrella de la Cumbre, que todos quieren hablar contigo.
Espera unos segundos y luego agrega con su proverbial delicadeza:
— ¿Qué tienes que hacer hoy? ¿No quieres que nos veamos un rato? Quiero felicitarte personalmente por la nota y por lo que dijiste en la Cumbre de los Quince.
Alude al reportaje que este diario publicó en exclusiva el jueves último y al discurso que pronuncié ese mismo día en representación del presidente Néstor Kirchner. Aunque lo conozco bien, me cuesta creer lo que me dice el Comandante. Verlo de nuevo en dos días, escucharlo contento como si no fuera Fidel Castro sino un principiante al que lo entrevistan por primera vez. Además, tiene razón en lo que a repercusión se refiere: me he pasado los últimos dos días dando entrevistas sobre la entrevista. Y recibiendo el saludo y la curiosidad de cientos de delegados a la Cumbre del Movimiento de No Alineados. Me han preguntado por la salud de Fidel príncipes con turbante, mandatarios de los tres continentes, ministros, embajadores del Tercer Mundo y del Primero. También me han interrogado con los ojos aguados de emoción muchos cubanos humildes y anónimos: esos que te abren una puerta o te sirven un mojito. "¿En serio lo vio bien al Comandante? ¿Se pone de pie sin ayuda? ¿Camina? ¿Recuperó algunos kilos?"
En la sesión inaugural de la XIV Cumbre del MNOAL lo han declarado Presidente, aunque no se haya presentado en el moderno y funcional salón principal del Palacio de Convenciones. Igual está detrás, anegando la Cumbre con su ausencia-presencia. Recibiendo en su habitación de convaleciente a Kofi Annan, a Abdelaziz Bouteflika, a Evo Morales, a Hugo Chávez o al autor de esta nota.
Todo el mundo conserva en la retina las fotos del reportaje que publicó en exclusiva Página/12 el jueves último y reprodujeron centenares de medios en el mundo entero.
Pero también el mundo entero puede ver que las cosas siguen funcionando aquí como un mecanismo de relojería: la Cumbre está muy bien organizada (no es fácil albergar a decenas de jefes de Estado con sus séquitos y custodias) y la ceremonia de inauguración ha sido sobria y elocuente. Raúl Castro, que ejerce la presidencia provisoria tanto en Cuba como en la Cumbre, ha pronunciado un discurso que combina bien la coyuntura con la historia, restituyéndole al Movimiento de los No Alineados sus objetivos iniciales. Horas después, su hermano mayor lo elogiará ante este cronista: "Estuvo muy bien el discurso de Raúl. Fue muy preciso".
Se produce la segunda vuelta: el pasillo, el travelling, los hombres de blanco, la señora amable que me introduce al sancta santorum donde se recupera el líder cubano.
— Hoy vamos a caminar —dice Fidel Castro a modo de bienvenida.
Y caminamos por la habitación frente a la lente de la cámara de Richard, uno de sus jóvenes colaboradores. El Comandante explica: "Hay que desentumecerse".
Volvemos a sentarnos y me confiesa con los ojos brillantes de alegría: "Estos días tengo un hambre terrible. Como de todo".
Me doy cuenta de que me he convertido sin proponérmelo en una suerte de portavoz de sus avances en la recuperación. Hablamos como siempre de todo lo divino y lo humano y me pide que mande un saludo especial para los lectores de Página/12. Le cuento que el capítulo 24 del libro Cien horas con Fidel aparece hoy como suplemento especial del diario y se alegra mucho de este anticipo. Dos días antes, como recordarán los lectores, me había confesado que la corrección y enriquecimiento de esas memorias, recopiladas en cien horas de reportaje por el periodista Ignacio Ramonet, había constituido su ocupación esencial y trascendente en las horas crueles y peligrosas que sucedieron a la operación.
Ahora que las sombras quedaron atrás, las Cien horas con Fidel se constituyen en un libro imponente, que los jefes de Estado del MNOAL recibieron ayer como regalo en una edición de lujo.
Muchos me han preguntado en estos días si el Comandante, cuando concluya su recuperación, volverá a ser el de antes (el infatigable) o se concentrará exclusivamente en algunas tareas estratégicas, para preservar una salud que valoran como si fuera propia, millones de personas. Es una pregunta difícil de contestar. Y por eso ni siquiera se la formulé.
Solo puedo contar lo que vi a partir de esta segunda llamada: le interesa lo que pasa en Venezuela, en Bolivia, en México, en Argentina, en la Cumbre y sus pasillos. Escucha con atención los cables que lee su secretario Carlitos Valenciaga, pide que lo comuniquen con este o con aquel. Y se despide, de pie, con un abrazo, porque Evo está al llegar.
La verdad, me cuesta imaginarlo en reposo.
lunes, 18 de septiembre de 2006
Posted by Unknown
Fidel: Entusiasmado y fuerte
Reproduzco el relato del destacado periodosta argentino Miguel Bonasso sobre su reciente encuentro con Fidel. Nada mejor que sus palabras para reflejar la solidez de la recuperación del líder de la Revolución Cubana.
Relato de la nueva gran batalla de Fidel
Miguel Bonasso
Página 12/Rebelion
Me había preparado para verlo, pero la realidad fue mucho más fuerte. Incluso le llevaba de regalo un ordenador de viaje. Es decir una suerte de cartuchera de cuero argentino, que en su interior tiene espacios predeterminados para papeles, tarjetas, pasaje, pasaporte, anotaciones varias, todo lo que necesita un viajero. Sé muy bien que Fidel Castro no lleva tarjetas de crédito ni dinero en sus travesías por el mundo, pero el modesto presente encerraba un mensaje subliminal: “Espero que pronto esté bien para volver a viajar”.
Pero una cosa es lo que uno imagina, teme, desea, y otra bien distinta el hecho en sí. De pronto el llamado telefónico: “Esté a tal hora en tal lado”. Y nada más. Podía ser que lo viera personalmente o podía ser que me encontrara con algunos de sus hombres de confianza en una reunión preparatoria. No podía creer en mi buena suerte: era el primer invitado a la Cumbre del Movimiento de los No Alineados que tenía el privilegio de ver al Comandante en su recuperación, como ya lo habían visto antes de la Cumbre Hugo Chávez y Evo Morales.
Estaba tan aturdido que olvidé hasta una elemental libreta de notas por si tenía la suerte suplementaria de que me hiciera una declaración.
Pero al llegar a la cita supe que lo vería. Con sus colaboradores más cercanos recorrí el pasillo como en un travelling cinematográfico donde el visitante ve intensificarse la realidad a medida que avanza: al comienzo los hombres de su custodia vestidos de verde oliva, luego su médico personal siempre derrochando bonhomía, al final del largo corredor un trío compuesto por dos mujeres y un hombre alto, los tres de guardapolvo blanco. ¿Médicos, enfermeros? Por fin una señora muy amable que me introdujo en la habitación. Un cuarto austero, blanco, totalmente despojado de adornos. Fidel, que estaba sentado en una cama, con una mesa blanca y móvil por delante, se puso de pie para darme un abrazo.
Vestía una bata color vino y un pijama haciendo juego y, por suerte, era el Fidel de siempre. Más delgado, es verdad, pero no tanto como lo habían mostrado unas fotos recientes.
“Perdí cuarenta y unas libras –me recordó–, pero estoy recuperando peso. Ya casi la mitad de lo que perdí.”
Muchos kilos para quien ya parecía un hidalgo español de prosapia cervantina y ostenta ahora un perfil quijotesco.
Nos sentamos para charlar. Eran las once y media de la mañana habanera de ayer y afuera reverberaba la canícula. El nudo que yo traía en la garganta se aflojó de golpe: puede sonar increíble, pero Fidel estaba tan lúcido y filoso como siempre. El mismo tono confidencial de conspirador que el oyente debe desentrañar, las mismas señas misteriosas o las acentuaciones gestuales de algún hallazgo verbal, alguna orden a sus colaboradores en voz bien alta, para demostrar que puede regresar a la oratoria en cualquier momento.
“Ves”, subrayó. “Puedo hablar en voz bien alta si quiero.”
Pasó un rato largo antes de que me hiciera la confesión que carga de peso existencial esta nota. Arrancó como siempre, apasionado por los hechos colectivos, políticos, poniendo lo personal en un tercer o cuarto plano de sombra. Estaba entusiasmado con el hecho de que Venezuela gane la batalla para ocupar un sitial en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “Genio y figura”, pensé. El tránsito por la enfermedad y la presencia cierta de la muerte no han disminuido un ápice la intensidad de sus sueños y obsesiones.
“No van a poder bloquear el ingreso”, aseguró. Y subrayó que su gran amigo Hugo Chávez Frías se ha convertido en un líder mundial. “Chávez ha ido creando un modelo indestructible. No es portador de un socialismo extremo, sino realista. Indiscutiblemente va a tener éxito en crear un gran partido que reúna y represente a todos los revolucionarios venezolanos. Los diversos partidos que lo apoyaban han respondido bien a su convocatoria para lograr la unidad. Además –agregó– ha prometido realizar todos los cambios democráticamente, consultando al pueblo. No es extremista. Ha prometido cooperar con las capas medias y el respeto y la colaboración con las empresas privadas que acaten los principios de la revolución. Además ha desarrollado programas sociales que no tienen paralelo en el mundo y que lo convierten en un líder imbatible. Pienso que un pueblo tan saqueado como el venezolano merece este cambio. Y veo con alegría el impulso hacia la integración de América latina, en la que Venezuela será un ejemplo de lo que se puede hacer cuando un país pone sus recursos al servicio del pueblo. Chávez no sólo usa bien esos recursos sino que los multiplica con medidas fiscales que antes no se tomaban.”
Después abordó el tema de la “Operación Milagro”, uno de los programas de salud que más lo apasiona. Y lo hizo con la misma intensidad de siempre. Como si no hubiera pasado por el filo de la navaja dejando en terrible suspenso a millones de personas. Recordó que en apenas dos años, unos 400 mil latinoamericanos habían sido operados de cataratas, pterigium y otras enfermedades de la vista con la nueva técnica oftalmológica desarrollada por los médicos cubanos. Y que todas esas operaciones, muchas de las cuales se habían llevado a cabo en Cuba, habían sido gratuitas, en beneficio de los latinoamericanos más pobres.
Al rato Fidel me ofreció más café, mientras nos sacaban un montón de fotos. Con su sempiterno entusiasmo, me comentó admirado: “Son increíbles estas cámaras digitales”.
Nos íbamos acercando a la confesión. Sobre la mesa había un libro voluminoso. La portada sobria, bien realizada, anunciaba Cien horas con Fidel. Y abajo: “Conversaciones con Ignacio Ramonet. Segunda edición. Revisada y enriquecida con nuevos datos”.
Algunos meses antes había visto con inocultable envidia la primera edición de esa megaentrevista en la que el líder cubano pasa revista a su vida y a la historia mundial que lo destaca como uno de sus principales protagonistas. En junio último, el Comandante me había mostrado sus correcciones manuscritas a las respuestas de la primera edición. Las preguntas de Ramonet, obviamente, habían sido respetadas por el entrevistado. A fines de julio, cuando volví a verlo en Córdoba, viajaba acompañado por las pruebas de página, en pleno proceso de revisión y aumento. Pero nunca hubiera imaginado lo que ocurrió tras la operación del 27 de julio.
“Lo seguí corrigiendo en los peores momentos –musitó–. No paré de corregirlo. No creas que lo hice cuando mejoré. Desde los primeros días. Y lo hice no sólo por su contenido sino porque le había prometido al pueblo que lo revisaría antes de publicarlo. Así que pasé muchas horas dictándole a Carlitos (Valenciaga, su secretario). Muchas horas.”
Entonces me miró, con los ojos muy abiertos y esa expresión como de asombro que le redondea la boca cuando tira un dardo decisivo, para aclarar en un tono profundo, pero despojado de énfasis y dramatismo:
“Quería terminarlo porque no sabía de qué tiempo dispondría”.
La sombra del gran límite, de la imposibilidad de toda posibilidad, anidaba todavía en el fondo de la mirada como un fondo de café. Comenté:
“Otra gran batalla”.
Asintió en silencio y agregó:
“Estas cosas te las cuento como amigo y escritor”.
Después se excusó de no poder regalarme el libro por razones protocolares, hasta entregar una copia a los jefes de Estado que concurren a la reunión del Movimiento de No Alineados. A nuestro lado, el infatigable Carlitos Valenciaga –el joven colaborador que leyó la histórica proclama sobre el traspaso de poderes– ponderaba algunas incorporaciones a esta nueva edición aumentada:
“Hay cartas inéditas a Sadam Hussein recomendándole que se retire de Kuwait. Las cartas a Nikita Kruschev contextualizadas”.
Sobre la mesa blanca había también un folleto reproduciendo la portada del libro con la siguiente leyenda: “Capítulo 24 - Los sucesos de abril de 2002 y otros temas de América latina”.
“Está traducido a nueve idiomas”, aclaró Valenciaga. Pedí uno para reproducirlo como anticipo en Página/12, después que se le entregara a los jefes de Estado. En particular a dos amigos fieles que el Comandante aguarda con impaciencia: Chávez y Evo Morales. En ese capítulo 24, además de las intimidades del fallido golpe contra Chávez, el lector encontrará interesantes reflexiones sobre los militares nacionalistas y progresistas de América latina, como Omar Torrijos, Juan Velasco Alvarado o el propio Juan Domingo Perón. Y referencias agudas a la derrota de Carlos Menem y el triunfo de Néstor Kirchner en 2003.
Se acercaba el momento de la despedida. La charla se había prolongado durante hora y media. Fidel señaló el modesto televisor que tenía frente a la cama (nada de plasma ni equipo estereofónico) y comentó:
“La tele está cada vez más violenta. Todo es de una violencia extrema. Todo es publicidad y violencia. Desde las ficciones hasta los noticieros internacionales”.
Le dije, con total sinceridad, que me iba muy contento de verlo tan bien.
“Todo en su justo medio”, advirtió, mientras me daba un apretón de manos. “No hay que olvidar que la máquina a reparar ya tiene ochenta años
Relato de la nueva gran batalla de Fidel
Miguel Bonasso
Página 12/Rebelion
Me había preparado para verlo, pero la realidad fue mucho más fuerte. Incluso le llevaba de regalo un ordenador de viaje. Es decir una suerte de cartuchera de cuero argentino, que en su interior tiene espacios predeterminados para papeles, tarjetas, pasaje, pasaporte, anotaciones varias, todo lo que necesita un viajero. Sé muy bien que Fidel Castro no lleva tarjetas de crédito ni dinero en sus travesías por el mundo, pero el modesto presente encerraba un mensaje subliminal: “Espero que pronto esté bien para volver a viajar”.
Pero una cosa es lo que uno imagina, teme, desea, y otra bien distinta el hecho en sí. De pronto el llamado telefónico: “Esté a tal hora en tal lado”. Y nada más. Podía ser que lo viera personalmente o podía ser que me encontrara con algunos de sus hombres de confianza en una reunión preparatoria. No podía creer en mi buena suerte: era el primer invitado a la Cumbre del Movimiento de los No Alineados que tenía el privilegio de ver al Comandante en su recuperación, como ya lo habían visto antes de la Cumbre Hugo Chávez y Evo Morales.
Estaba tan aturdido que olvidé hasta una elemental libreta de notas por si tenía la suerte suplementaria de que me hiciera una declaración.
Pero al llegar a la cita supe que lo vería. Con sus colaboradores más cercanos recorrí el pasillo como en un travelling cinematográfico donde el visitante ve intensificarse la realidad a medida que avanza: al comienzo los hombres de su custodia vestidos de verde oliva, luego su médico personal siempre derrochando bonhomía, al final del largo corredor un trío compuesto por dos mujeres y un hombre alto, los tres de guardapolvo blanco. ¿Médicos, enfermeros? Por fin una señora muy amable que me introdujo en la habitación. Un cuarto austero, blanco, totalmente despojado de adornos. Fidel, que estaba sentado en una cama, con una mesa blanca y móvil por delante, se puso de pie para darme un abrazo.
Vestía una bata color vino y un pijama haciendo juego y, por suerte, era el Fidel de siempre. Más delgado, es verdad, pero no tanto como lo habían mostrado unas fotos recientes.
“Perdí cuarenta y unas libras –me recordó–, pero estoy recuperando peso. Ya casi la mitad de lo que perdí.”
Muchos kilos para quien ya parecía un hidalgo español de prosapia cervantina y ostenta ahora un perfil quijotesco.
Nos sentamos para charlar. Eran las once y media de la mañana habanera de ayer y afuera reverberaba la canícula. El nudo que yo traía en la garganta se aflojó de golpe: puede sonar increíble, pero Fidel estaba tan lúcido y filoso como siempre. El mismo tono confidencial de conspirador que el oyente debe desentrañar, las mismas señas misteriosas o las acentuaciones gestuales de algún hallazgo verbal, alguna orden a sus colaboradores en voz bien alta, para demostrar que puede regresar a la oratoria en cualquier momento.
“Ves”, subrayó. “Puedo hablar en voz bien alta si quiero.”
Pasó un rato largo antes de que me hiciera la confesión que carga de peso existencial esta nota. Arrancó como siempre, apasionado por los hechos colectivos, políticos, poniendo lo personal en un tercer o cuarto plano de sombra. Estaba entusiasmado con el hecho de que Venezuela gane la batalla para ocupar un sitial en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “Genio y figura”, pensé. El tránsito por la enfermedad y la presencia cierta de la muerte no han disminuido un ápice la intensidad de sus sueños y obsesiones.
“No van a poder bloquear el ingreso”, aseguró. Y subrayó que su gran amigo Hugo Chávez Frías se ha convertido en un líder mundial. “Chávez ha ido creando un modelo indestructible. No es portador de un socialismo extremo, sino realista. Indiscutiblemente va a tener éxito en crear un gran partido que reúna y represente a todos los revolucionarios venezolanos. Los diversos partidos que lo apoyaban han respondido bien a su convocatoria para lograr la unidad. Además –agregó– ha prometido realizar todos los cambios democráticamente, consultando al pueblo. No es extremista. Ha prometido cooperar con las capas medias y el respeto y la colaboración con las empresas privadas que acaten los principios de la revolución. Además ha desarrollado programas sociales que no tienen paralelo en el mundo y que lo convierten en un líder imbatible. Pienso que un pueblo tan saqueado como el venezolano merece este cambio. Y veo con alegría el impulso hacia la integración de América latina, en la que Venezuela será un ejemplo de lo que se puede hacer cuando un país pone sus recursos al servicio del pueblo. Chávez no sólo usa bien esos recursos sino que los multiplica con medidas fiscales que antes no se tomaban.”
Después abordó el tema de la “Operación Milagro”, uno de los programas de salud que más lo apasiona. Y lo hizo con la misma intensidad de siempre. Como si no hubiera pasado por el filo de la navaja dejando en terrible suspenso a millones de personas. Recordó que en apenas dos años, unos 400 mil latinoamericanos habían sido operados de cataratas, pterigium y otras enfermedades de la vista con la nueva técnica oftalmológica desarrollada por los médicos cubanos. Y que todas esas operaciones, muchas de las cuales se habían llevado a cabo en Cuba, habían sido gratuitas, en beneficio de los latinoamericanos más pobres.
Al rato Fidel me ofreció más café, mientras nos sacaban un montón de fotos. Con su sempiterno entusiasmo, me comentó admirado: “Son increíbles estas cámaras digitales”.
Nos íbamos acercando a la confesión. Sobre la mesa había un libro voluminoso. La portada sobria, bien realizada, anunciaba Cien horas con Fidel. Y abajo: “Conversaciones con Ignacio Ramonet. Segunda edición. Revisada y enriquecida con nuevos datos”.
Algunos meses antes había visto con inocultable envidia la primera edición de esa megaentrevista en la que el líder cubano pasa revista a su vida y a la historia mundial que lo destaca como uno de sus principales protagonistas. En junio último, el Comandante me había mostrado sus correcciones manuscritas a las respuestas de la primera edición. Las preguntas de Ramonet, obviamente, habían sido respetadas por el entrevistado. A fines de julio, cuando volví a verlo en Córdoba, viajaba acompañado por las pruebas de página, en pleno proceso de revisión y aumento. Pero nunca hubiera imaginado lo que ocurrió tras la operación del 27 de julio.
“Lo seguí corrigiendo en los peores momentos –musitó–. No paré de corregirlo. No creas que lo hice cuando mejoré. Desde los primeros días. Y lo hice no sólo por su contenido sino porque le había prometido al pueblo que lo revisaría antes de publicarlo. Así que pasé muchas horas dictándole a Carlitos (Valenciaga, su secretario). Muchas horas.”
Entonces me miró, con los ojos muy abiertos y esa expresión como de asombro que le redondea la boca cuando tira un dardo decisivo, para aclarar en un tono profundo, pero despojado de énfasis y dramatismo:
“Quería terminarlo porque no sabía de qué tiempo dispondría”.
La sombra del gran límite, de la imposibilidad de toda posibilidad, anidaba todavía en el fondo de la mirada como un fondo de café. Comenté:
“Otra gran batalla”.
Asintió en silencio y agregó:
“Estas cosas te las cuento como amigo y escritor”.
Después se excusó de no poder regalarme el libro por razones protocolares, hasta entregar una copia a los jefes de Estado que concurren a la reunión del Movimiento de No Alineados. A nuestro lado, el infatigable Carlitos Valenciaga –el joven colaborador que leyó la histórica proclama sobre el traspaso de poderes– ponderaba algunas incorporaciones a esta nueva edición aumentada:
“Hay cartas inéditas a Sadam Hussein recomendándole que se retire de Kuwait. Las cartas a Nikita Kruschev contextualizadas”.
Sobre la mesa blanca había también un folleto reproduciendo la portada del libro con la siguiente leyenda: “Capítulo 24 - Los sucesos de abril de 2002 y otros temas de América latina”.
“Está traducido a nueve idiomas”, aclaró Valenciaga. Pedí uno para reproducirlo como anticipo en Página/12, después que se le entregara a los jefes de Estado. En particular a dos amigos fieles que el Comandante aguarda con impaciencia: Chávez y Evo Morales. En ese capítulo 24, además de las intimidades del fallido golpe contra Chávez, el lector encontrará interesantes reflexiones sobre los militares nacionalistas y progresistas de América latina, como Omar Torrijos, Juan Velasco Alvarado o el propio Juan Domingo Perón. Y referencias agudas a la derrota de Carlos Menem y el triunfo de Néstor Kirchner en 2003.
Se acercaba el momento de la despedida. La charla se había prolongado durante hora y media. Fidel señaló el modesto televisor que tenía frente a la cama (nada de plasma ni equipo estereofónico) y comentó:
“La tele está cada vez más violenta. Todo es de una violencia extrema. Todo es publicidad y violencia. Desde las ficciones hasta los noticieros internacionales”.
Le dije, con total sinceridad, que me iba muy contento de verlo tan bien.
“Todo en su justo medio”, advirtió, mientras me daba un apretón de manos. “No hay que olvidar que la máquina a reparar ya tiene ochenta años
viernes, 15 de septiembre de 2006
Posted by Unknown
Escándalo de pagos gubernamentales a connotados voceros de la ultraderecha de Miami
El negocio de atacar a Cuba
La ruta del dinero que mueve a las más “prominentes” figuras de la línea dura contra Cuba ha quedado al descubierto tras la revelación de quién paga a los “cubanólogos” de Radio y TV Martí.
La revelación de la nómina gubernamental de reporteros y columnistas cubanoamericanos especializados en atacar a la Revolución Cubana, confirma cuan lucrativo puede ser el negocio de la contrarrevolución.
Nómina
Entre los “beneficiarios” del dinero de los contribuyentes se encuentran, un mínimo de 10 de las más descollantes caras en el tema Cuba entre los medios del sur de la Florida. Los principales cintillos de titulares los acapararon nombres como Pablo Alfonso, Olga Connor y Wilfredo Cancio Isla, reporteros de la plantilla regular del Nuevo Herald, así como otros colaboradores del diario, específicamente: Carlos Alberto Montaner y Helen Aguirre Ferré.
Los mencionados, junto al columnista y reportero Ariel Remos, a Miguel Cossío, director de noticias del Canal 41, Juan Manuel Cao, un periodista del mismo canal y Ninoska Pérez-Castellón, locutora de Radio Mambí, son caras y voces, habituales en Radio y TV Martí, medios de comunicación financiados por la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, una agencia adscrita al gobierno federal.
Según reportaje de Oscar Corral publicado por The Miami Herald: Pablo Alfonso, quien reporta sobre Cuba y escribe una columna de opinión, recibió casi 175 mil dólares desde el 2001 por conducir programas en Radio y TV Martí. La reportera independiente de El Nuevo Herald Olga Connor recibió unos 71 mil dólares, y el reportero Wilfredo Cancio Isla, quien cubre temas relacionados con la comunidad exiliada y políticos, recibió casi 15 mil dólares en los últimos cinco años.
Los pagos, amplía Corral, fluctuaron entre 75 y 100 dólares por comparecencia, como presentadores o simplemente invitados en programas de ambas emisoras gubernamentales.
Alfonso y Cancio fueron despedidos ipso facto luego que Jesús Díaz Jr., presidente y editor de The Miami Herald Media Co., quien también supervisa las operaciones de El Nuevo Herald, notificara a Humberto Castelló, director ejecutivo del diario en español. De igual manera la empresa puso fin a sus vínculos contractuales con Olga Connor.
¿Dónde está el problema? La respuesta es muy sencilla y vino por boca del director ejecutivo de The Miami Herald, Tom Fiedler. La cuestión, declaró Fiedler, es que nuestro código de ética establece claramente que no se puede recibir ninguna remuneración de alguien o algo sobre lo cual se escribe.
Amenazas
Ciertamente sus propias regulaciones le jugaron una mala pasada a los ejecutivos de El Nuevo… pues la decisión de cesantear a sus reporteros “estrellas” la ejecutaron con gran dolor como declarara Humberto Castelló. Esa “consternación” se va tornando en una solapada pero evidente campaña a favor de los perjudicados por los despidos.
Así El Nuevo… se ha hecho eco de las declaraciones de los congresistas más vinculados a la línea dura contra Cuba. Como el republicano Lincoln Díaz-Balart, quien incluso ha hablado de que los despidos fueron ordenados desde La Habana.
A estas alturas poco falta para que también acusen al gobierno cubano de fabricar huracanes y lanzarlos contra la Florida. No obstante tales invenciones podrían ser la antesala de acciones concretas.
Augurios más claros en los mensajes cada vez más virulentos publicados en el rotativo de habla hispana. Eventuales acciones de boicot contra The Miami Herald Media Co. ya se manejan. Solo eso puede haber tras las afirmaciones de que la aplastante mayoría (sic) de los lectores que contactaron el periódico revelaron que contemplaban la posibilidad de suspender la suscripción de El Nuevo Herald al considerar que el despido de los tres periodistas de alguna manera favorece al gobierno cubano.
Quizás sea el comienzo de otra “Batalla contra el Herald” como la desatada por el fallecido líder de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Jorge Más Canosa en 1992.
Entonces The Miami Herald cometió el “pecado” de investigar las conexiones con el narcotráfico de los más reconocidos líderes de lobby anticubano, principalmente Mas Canosa.
Ante el peligro de que sus relaciones con el tráfico de drogas llegaran a publicarse, a partir del 22 de enero de 1992, la FNCA emprendió una enorme campaña de descrédito contra el Herald.
Se constituyó un “Comité Antidifamatorio” y paralelamente los ejecutivos del periódico recibieron amenazas de muerte, mientras los cintillos lumínicos del diario fueron torcidos y embarrados con heces fecales.
Con la aparición de la versión en español, los conflictos parecieron terminarse pues El Nuevo Herald ha sido un incondicional de la ultraderecha cubanoamericana.
Pero recientemente la FNCA criticó duramente al periódico por publicar las acusaciones hechas por José A. Llama, las cuales dieron a conocer que era la Fundación, quien estaba detrás de las acciones terroristas contra Cuba en las últimas dos décadas.
Al descubierto
Independientemente del rumbo que tome el escándalo, la máscara de supuesta objetividad entre los habituales críticos de la Revolución Cubana, está hecha pedazos.
Analistas como Jon Roosenraad, profesor de Periodismo de la Universidad de la Florida, calificaron de error de escuela el peculiar sistema de trabajo de los involucrados en el escándalo.
Es exactamente como si un reportero de negocios trabajara también a tiempo parcial como agente de relaciones públicas para una compañía local en sus horas extra, y que regresara a su periódico al día siguiente y escribiera sobre `su' compañía', comentó.
Otros han señalado los puntos de contacto con el caso que tuvo en el centro a Armstrong Williams, quien cobró decenas de miles de dólares por escribir favorablemente sobre un programa educativo para niños impulsado desde Washington. También han advertido las similitudes con la denunciada estrategia del Departamento de Defensa para que una compañía de relaciones públicas insertara reportajes favorables a EE.UU. en medios iraquíes.
¿Quién te paga? Le espetó en julio pasado el presidente cubano, Fidel Castro a Juan Manuel Cao, tras una de sus agresivas preguntas durante la visita del mandatario a Argentina para la cumbre del MERCOSUR.
Ahora Fidel y todos sabemos que Cao mentía cuando respondió Nadie me paga por hacer preguntas; ése es mi trabajo. La ruta del dinero queda, otra vez, al descubierto.
La ruta del dinero que mueve a las más “prominentes” figuras de la línea dura contra Cuba ha quedado al descubierto tras la revelación de quién paga a los “cubanólogos” de Radio y TV Martí.
La revelación de la nómina gubernamental de reporteros y columnistas cubanoamericanos especializados en atacar a la Revolución Cubana, confirma cuan lucrativo puede ser el negocio de la contrarrevolución.
Nómina
Entre los “beneficiarios” del dinero de los contribuyentes se encuentran, un mínimo de 10 de las más descollantes caras en el tema Cuba entre los medios del sur de la Florida. Los principales cintillos de titulares los acapararon nombres como Pablo Alfonso, Olga Connor y Wilfredo Cancio Isla, reporteros de la plantilla regular del Nuevo Herald, así como otros colaboradores del diario, específicamente: Carlos Alberto Montaner y Helen Aguirre Ferré.
Los mencionados, junto al columnista y reportero Ariel Remos, a Miguel Cossío, director de noticias del Canal 41, Juan Manuel Cao, un periodista del mismo canal y Ninoska Pérez-Castellón, locutora de Radio Mambí, son caras y voces, habituales en Radio y TV Martí, medios de comunicación financiados por la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, una agencia adscrita al gobierno federal.
Según reportaje de Oscar Corral publicado por The Miami Herald: Pablo Alfonso, quien reporta sobre Cuba y escribe una columna de opinión, recibió casi 175 mil dólares desde el 2001 por conducir programas en Radio y TV Martí. La reportera independiente de El Nuevo Herald Olga Connor recibió unos 71 mil dólares, y el reportero Wilfredo Cancio Isla, quien cubre temas relacionados con la comunidad exiliada y políticos, recibió casi 15 mil dólares en los últimos cinco años.
Los pagos, amplía Corral, fluctuaron entre 75 y 100 dólares por comparecencia, como presentadores o simplemente invitados en programas de ambas emisoras gubernamentales.
Alfonso y Cancio fueron despedidos ipso facto luego que Jesús Díaz Jr., presidente y editor de The Miami Herald Media Co., quien también supervisa las operaciones de El Nuevo Herald, notificara a Humberto Castelló, director ejecutivo del diario en español. De igual manera la empresa puso fin a sus vínculos contractuales con Olga Connor.
¿Dónde está el problema? La respuesta es muy sencilla y vino por boca del director ejecutivo de The Miami Herald, Tom Fiedler. La cuestión, declaró Fiedler, es que nuestro código de ética establece claramente que no se puede recibir ninguna remuneración de alguien o algo sobre lo cual se escribe.
Amenazas
Ciertamente sus propias regulaciones le jugaron una mala pasada a los ejecutivos de El Nuevo… pues la decisión de cesantear a sus reporteros “estrellas” la ejecutaron con gran dolor como declarara Humberto Castelló. Esa “consternación” se va tornando en una solapada pero evidente campaña a favor de los perjudicados por los despidos.
Así El Nuevo… se ha hecho eco de las declaraciones de los congresistas más vinculados a la línea dura contra Cuba. Como el republicano Lincoln Díaz-Balart, quien incluso ha hablado de que los despidos fueron ordenados desde La Habana.
A estas alturas poco falta para que también acusen al gobierno cubano de fabricar huracanes y lanzarlos contra la Florida. No obstante tales invenciones podrían ser la antesala de acciones concretas.
Augurios más claros en los mensajes cada vez más virulentos publicados en el rotativo de habla hispana. Eventuales acciones de boicot contra The Miami Herald Media Co. ya se manejan. Solo eso puede haber tras las afirmaciones de que la aplastante mayoría (sic) de los lectores que contactaron el periódico revelaron que contemplaban la posibilidad de suspender la suscripción de El Nuevo Herald al considerar que el despido de los tres periodistas de alguna manera favorece al gobierno cubano.
Quizás sea el comienzo de otra “Batalla contra el Herald” como la desatada por el fallecido líder de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Jorge Más Canosa en 1992.
Entonces The Miami Herald cometió el “pecado” de investigar las conexiones con el narcotráfico de los más reconocidos líderes de lobby anticubano, principalmente Mas Canosa.
Ante el peligro de que sus relaciones con el tráfico de drogas llegaran a publicarse, a partir del 22 de enero de 1992, la FNCA emprendió una enorme campaña de descrédito contra el Herald.
Se constituyó un “Comité Antidifamatorio” y paralelamente los ejecutivos del periódico recibieron amenazas de muerte, mientras los cintillos lumínicos del diario fueron torcidos y embarrados con heces fecales.
Con la aparición de la versión en español, los conflictos parecieron terminarse pues El Nuevo Herald ha sido un incondicional de la ultraderecha cubanoamericana.
Pero recientemente la FNCA criticó duramente al periódico por publicar las acusaciones hechas por José A. Llama, las cuales dieron a conocer que era la Fundación, quien estaba detrás de las acciones terroristas contra Cuba en las últimas dos décadas.
Al descubierto
Independientemente del rumbo que tome el escándalo, la máscara de supuesta objetividad entre los habituales críticos de la Revolución Cubana, está hecha pedazos.
Analistas como Jon Roosenraad, profesor de Periodismo de la Universidad de la Florida, calificaron de error de escuela el peculiar sistema de trabajo de los involucrados en el escándalo.
Es exactamente como si un reportero de negocios trabajara también a tiempo parcial como agente de relaciones públicas para una compañía local en sus horas extra, y que regresara a su periódico al día siguiente y escribiera sobre `su' compañía', comentó.
Otros han señalado los puntos de contacto con el caso que tuvo en el centro a Armstrong Williams, quien cobró decenas de miles de dólares por escribir favorablemente sobre un programa educativo para niños impulsado desde Washington. También han advertido las similitudes con la denunciada estrategia del Departamento de Defensa para que una compañía de relaciones públicas insertara reportajes favorables a EE.UU. en medios iraquíes.
¿Quién te paga? Le espetó en julio pasado el presidente cubano, Fidel Castro a Juan Manuel Cao, tras una de sus agresivas preguntas durante la visita del mandatario a Argentina para la cumbre del MERCOSUR.
Ahora Fidel y todos sabemos que Cao mentía cuando respondió Nadie me paga por hacer preguntas; ése es mi trabajo. La ruta del dinero queda, otra vez, al descubierto.
sábado, 9 de septiembre de 2006
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Seguimos empujando el sol
“Fidel esta vivo”, le respondí a una amiga muy querida. Sinceramente la pregunta me hubiera parecido extraña si no la hubiera ella que no está en Cuba. Porque salvo los descreídos asalariados del imperio, en la isla confiamos en la palabra del guerrillero invicto.
Esa seguridad construida por años se ha levantado con cada expresión de su conducta recta donde no mentir jamás ha sido su principio invariable. No obstante dicen que “vista hace fe” y las lágrimas de emoción de mi madre cuando nuevamente apareció el Comandante probaron, otra vez, que los lazos de Fidel con su pueblo hace mucho tiempo, sobrepasaron los límites de admiración hacia el líder para alcanzar los confines de la familiaridad.
Durante los días que ha durado la convalecencia del Fidel muchas cosas han quedado al descubierto. La primera evidente: la serenidad con en Cuba asumimos los acontecimientos después del 31 de julio. Otra: la histeria desbocada del enemigo sin corazón.
Hasta la agencia de noticia AP tuvo que reconocer en su información que la recuperación del presidente cubano es innegable.
Junto a Fidel volvimos a ver al hermano Hugo Chávez, quien fiel a su carácter, no dejó de bromear. Y como el más jovial de los médicos decretó sonriente: “la recuperación del paciente es evidente”.
Chávez volvió palabras, tal vez sin saberlo, los latidos de los millones de corazones que apoyan a la Revolución Cubana:
Fidel:
Venimos de otra vuelta por el mundo.
Debes saber que el amanecer de la nueva era continúa despuntando.
Tú eres parte de este amanecer.
Todos te necesitamos para seguir empujando el Sol.
Esa seguridad construida por años se ha levantado con cada expresión de su conducta recta donde no mentir jamás ha sido su principio invariable. No obstante dicen que “vista hace fe” y las lágrimas de emoción de mi madre cuando nuevamente apareció el Comandante probaron, otra vez, que los lazos de Fidel con su pueblo hace mucho tiempo, sobrepasaron los límites de admiración hacia el líder para alcanzar los confines de la familiaridad.
Durante los días que ha durado la convalecencia del Fidel muchas cosas han quedado al descubierto. La primera evidente: la serenidad con en Cuba asumimos los acontecimientos después del 31 de julio. Otra: la histeria desbocada del enemigo sin corazón.
Hasta la agencia de noticia AP tuvo que reconocer en su información que la recuperación del presidente cubano es innegable.
Junto a Fidel volvimos a ver al hermano Hugo Chávez, quien fiel a su carácter, no dejó de bromear. Y como el más jovial de los médicos decretó sonriente: “la recuperación del paciente es evidente”.
Chávez volvió palabras, tal vez sin saberlo, los latidos de los millones de corazones que apoyan a la Revolución Cubana:
Fidel:
Venimos de otra vuelta por el mundo.
Debes saber que el amanecer de la nueva era continúa despuntando.
Tú eres parte de este amanecer.
Todos te necesitamos para seguir empujando el Sol.
Katrina un año después:
Las promesas no reconstruyen la esperanza
A un año de una de las peores catástrofes naturales en la historia de Estados Unidos, el gobierno solo puede exhibir muchas promesas y escasas soluciones en una temporada ciclónica que se anuncia activa.
Por István Ojeda Bello
En su más reciente reunión nacional, los obispos católicos estadounidenses acordaron lanzar una campaña nacional de recogida de fondos para reconstruir la arquidiócesis de Nueva Orleáns y la diócesis de Biloxi, ambas en el estado de Louisiana.
Tras dedicar los primeros esfuerzos a la asistencia humanitaria a las víctimas, la Iglesia Católica se enfoca ahora en restituir la infraestructura parroquial, especialmente los templos y las escuelas vinculadas a ellos. Aunque el gobierno federal no esta obligado a hacerse cargo de las iglesias, en el comunicado emitido, la Conferencia del Episcopado de Estados Unidos reflejó la situación actual de la inconclusa reconstrucción de los daños ocasionados por Katrina.
Promesas incumplidas
A un año del paso devastador de Katrina por el Sur de Estados Unidos las heridas están aún abiertas. Mientras la administración Bush solo puede insistir en la promesas más que en los hechos. Los medios se vuelven al escenario de la tragedia para encontrar que casi la mitad de los habitantes de la ciudad siguen esperando la ayuda ofrecida.
Solo en el barrio de Lower Ninth Ward, uno de los más golpeados por la subida de las aguas, la cual cobró la vida de mil 300 personas, el paisaje de devastación ha cambiado poco. A pesar de los siete mil millones de dólares aprobados por el Congreso diez meses después de la tragedia, solo una de cada cinco familias que vivían en pisos de protección oficial ha podido regresar a sus hogares.
Ya ve lo que está pasando con nuestras casas, -dijo un vecino a la prensa-. Mire alrededor. La gente sigue sacando basura. Han tenido que esperar mucho tiempo porque las compañías de seguros no les han ayudado.
La lentitud y la disparidad en la reconstrucción es ofensiva para los damnificados pues mientras el gigantesco Super Dome ya luce como nuevo y el sector turístico recobró un 40 por ciento de su volumen de negocios gracias a una vasta campaña de promoción; en el área de viviendas de los sectores de bajos ingresos el panorama es bien distinto.
Teniendo en cuenta que han tardado una o dos semanas en levantar un casino enorme, con una iluminación especial, y todo tipo de lujos -señaló molesta una de las inquilinas de ls hogares improvisados- me hubiera gustado que hiciesen cosas más accesibles para los que no tenemos solvencia económica.
Muchas relaciones públicas pero…
Los estimados más optimistas calculan el impacto del Katrina en más de mil 800 víctimas y unos 100 mil millones de dólares en daños materiales. Para contrarrestar la pésima publicidad que dejó fenómeno meteorológico, la Casa Blanca desplegó una verdadera ofensiva de relaciones públicas enlas conmemoraciones del primer aniversario de la catástrofe.
La estrategia incluyó una reunión del presidente con un sobreviviente del Katrina en el jardín sur de la residencia del mandatario en Washington. Bush se permitió incluso bromear con Rocky Vaccarella, quien “casualmente” se presentó en una oportunidad para un cargo público como republicano.
Para completar el esquema publicitario, el actual ocupante de la Oficina Oval realizó un recorrido de dos días por la costa del Golfo de México, la más afectada por los vientos del meteoro y asistió personalmente al servicio religioso en el centro de convenciones de la ciudad Nueva Orleáns.
En cada visita uno ve progreso, me impresionó la belleza de las playas, que quedaron destrozadas después de la tormenta y hoy están hermosas, son reflejo de un futuro de esperanza, insistió en un discurso en Biloxi, la ciudad de Mississippi donde días antes los obispos católicos le había dejado caer sus críticas.
He asignado 110 mil millones de dólares para la reconstrucción de estas regiones. Entendemos que la gente todavía esta ansiosa por volver a su casa, indicó Bush, Agregó que el gobierno federal se ha comprometido a ayudar y ese compromiso comienza con la asignación de fondos.
Sin embargo, el influyente diario New York Times hizo hincapié en qué rodeaba a Bush cuando pronunció sus palabras. El Times lo describió como: con un telón de fondo cuidadosamente arreglado de casas prolijamente reconstruidas. A unos pocos metros, fuera del alcance de la cámara, habían casas destruidas, con cables colgando del techo. Un trozo de cinta de escena del crimen destrozada colgaba de un árbol. A su lado, había un inodoro tirado en el pasto.
Cumplido el primer aniversario de la catástrofe del Katrina, una encuesta indicó que dos terceras partes de los estadounidenses están inconformes con el manejo presidencial de la crisis.
Otro sondeo realizado por el Centro de Investigación Pew, el cual se ha especializado en seguir la imagen del presidente, muestra que si antes de las elecciones del 2004, la palabra más utilizada para definir a Bush era honesto; dos años y un huracán más tarde, el término más empleado es incompetente.
Aunque no hay un consenso entre los expertos sobre si Katrina repercutió o no directamente en la popularidad del Número Uno del gobierno, pues la paranoia antiterrorista lo ha mantenido a flote, sí es claro para todos su fracaso como líder y en su capacidad para establecer empatía con el ciudadano común. Como dijera, John Pitney, profesor de ciencias políticas de la Universidad Claremont McKenna (California): el huracán provocó un daño permanente en la imagen de Bush y es un incidente que la gente recordará siempre de su administración.
Michael Brown, el ex director de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), interrogado por la prensa sobre si el gobierno ahora está preparado para enfrentar un desastre por lo menos similar a Katrina fue categórico: No, no estamos preparados.
Quien a la postre fue el chivo expiatorio de la cuestionada respuesta del gobierno de Bush a la crisis agregó: Ahora realmente creo que una de las cosas más fascinantes que escuché en los últimos días es que el Secretario Chertoff hizo esta declaración, algo así como que debemos empezar a hacer planificación para las catástrofes. Nos llevará años hacerlo. Encuentro fascinante que yo he estado diciendo esto desde 2003, y ahora, en 2006, dicen que debemos planificar. Así que espero que de hecho lo estén haciendo. Si es así, eso significa que vamos camino a estar preparados. Si no es así, entonces el gobierno debería avergonzarse y deberíamos abofetearlos y asegurarnos de comenzar a realizar ese tipo de planeación y preparación.
Durante los 365 días que sucedieron a Katrina, Bush realizó 12 visitas a la costa estadounidense al Golfo de México, pero nadie olvida que en el momento de mayor peligro, mientras daban la vuelta al mundo imágenes horribles de miseria, de ancianos desamparados, enfermos, niños en el agua o sobre tejados en la Nueva Orleáns inundada, se mostró también una foto de Bush, en la que se le veía contemplar el desastre desde la seguridad de su ventana en el “Air Force One”.
Los demócratas, por su parte han tratado de capitalizar a su favor el fiasco presidencial, con la mira puesta en los comicios parciales de noviembre. Desde el Congreso arremetieron con informe titulado “Promesas no cumplidas: La respuesta republicana al Katrina”. En él sostienen que cada matiz de la recuperación, incluyendo la vivienda, los préstamos a empresas, la asistencia de salud, la educación y la preparación, sufre de la falta de respuesta provocada por promesas incumplidas, amiguismo, malgasto, fraude y abuso.
Otro dato nada halagüeño para los republicanos lo aportó The New York Times, citando un informe elaborado por el Departamento de Seguridad Interior, órgano rector de la FEMA. El reporte afirmaba que sólo el 27 por ciento de los estados y el 10 por ciento de las ciudades estadounidenses están preparadas para enfrentar una catástrofe similar a Katrina.
Para colmo las condiciones atmosféricas y de temperatura del agua en el Caribe y el Atlántico presagian una temporada ciclónica activa. Situación que disparó la intranquilidad, por no decir el pánico, en varias zonas de la Florida y el resto del sur del país. Miedo fortalecido por la incertidumbre de si su presidente volverá a queda desnudo ante un nuevo embate de la naturaleza.
La Iglesia Católica llama a la colaboración de sus feligreses porque “reconstruir la Iglesia es reconstruir la esperanza”, dicen. Pero ¿quién reconstruirá la esperanza de los desplazados y abandonados por la desidia gubernamental?.
A un año de una de las peores catástrofes naturales en la historia de Estados Unidos, el gobierno solo puede exhibir muchas promesas y escasas soluciones en una temporada ciclónica que se anuncia activa.
Por István Ojeda Bello
En su más reciente reunión nacional, los obispos católicos estadounidenses acordaron lanzar una campaña nacional de recogida de fondos para reconstruir la arquidiócesis de Nueva Orleáns y la diócesis de Biloxi, ambas en el estado de Louisiana.
Tras dedicar los primeros esfuerzos a la asistencia humanitaria a las víctimas, la Iglesia Católica se enfoca ahora en restituir la infraestructura parroquial, especialmente los templos y las escuelas vinculadas a ellos. Aunque el gobierno federal no esta obligado a hacerse cargo de las iglesias, en el comunicado emitido, la Conferencia del Episcopado de Estados Unidos reflejó la situación actual de la inconclusa reconstrucción de los daños ocasionados por Katrina.
Promesas incumplidas
A un año del paso devastador de Katrina por el Sur de Estados Unidos las heridas están aún abiertas. Mientras la administración Bush solo puede insistir en la promesas más que en los hechos. Los medios se vuelven al escenario de la tragedia para encontrar que casi la mitad de los habitantes de la ciudad siguen esperando la ayuda ofrecida.
Solo en el barrio de Lower Ninth Ward, uno de los más golpeados por la subida de las aguas, la cual cobró la vida de mil 300 personas, el paisaje de devastación ha cambiado poco. A pesar de los siete mil millones de dólares aprobados por el Congreso diez meses después de la tragedia, solo una de cada cinco familias que vivían en pisos de protección oficial ha podido regresar a sus hogares.
Ya ve lo que está pasando con nuestras casas, -dijo un vecino a la prensa-. Mire alrededor. La gente sigue sacando basura. Han tenido que esperar mucho tiempo porque las compañías de seguros no les han ayudado.
La lentitud y la disparidad en la reconstrucción es ofensiva para los damnificados pues mientras el gigantesco Super Dome ya luce como nuevo y el sector turístico recobró un 40 por ciento de su volumen de negocios gracias a una vasta campaña de promoción; en el área de viviendas de los sectores de bajos ingresos el panorama es bien distinto.
Teniendo en cuenta que han tardado una o dos semanas en levantar un casino enorme, con una iluminación especial, y todo tipo de lujos -señaló molesta una de las inquilinas de ls hogares improvisados- me hubiera gustado que hiciesen cosas más accesibles para los que no tenemos solvencia económica.
Muchas relaciones públicas pero…
Los estimados más optimistas calculan el impacto del Katrina en más de mil 800 víctimas y unos 100 mil millones de dólares en daños materiales. Para contrarrestar la pésima publicidad que dejó fenómeno meteorológico, la Casa Blanca desplegó una verdadera ofensiva de relaciones públicas enlas conmemoraciones del primer aniversario de la catástrofe.
La estrategia incluyó una reunión del presidente con un sobreviviente del Katrina en el jardín sur de la residencia del mandatario en Washington. Bush se permitió incluso bromear con Rocky Vaccarella, quien “casualmente” se presentó en una oportunidad para un cargo público como republicano.
Para completar el esquema publicitario, el actual ocupante de la Oficina Oval realizó un recorrido de dos días por la costa del Golfo de México, la más afectada por los vientos del meteoro y asistió personalmente al servicio religioso en el centro de convenciones de la ciudad Nueva Orleáns.
En cada visita uno ve progreso, me impresionó la belleza de las playas, que quedaron destrozadas después de la tormenta y hoy están hermosas, son reflejo de un futuro de esperanza, insistió en un discurso en Biloxi, la ciudad de Mississippi donde días antes los obispos católicos le había dejado caer sus críticas.
He asignado 110 mil millones de dólares para la reconstrucción de estas regiones. Entendemos que la gente todavía esta ansiosa por volver a su casa, indicó Bush, Agregó que el gobierno federal se ha comprometido a ayudar y ese compromiso comienza con la asignación de fondos.
Sin embargo, el influyente diario New York Times hizo hincapié en qué rodeaba a Bush cuando pronunció sus palabras. El Times lo describió como: con un telón de fondo cuidadosamente arreglado de casas prolijamente reconstruidas. A unos pocos metros, fuera del alcance de la cámara, habían casas destruidas, con cables colgando del techo. Un trozo de cinta de escena del crimen destrozada colgaba de un árbol. A su lado, había un inodoro tirado en el pasto.
Cumplido el primer aniversario de la catástrofe del Katrina, una encuesta indicó que dos terceras partes de los estadounidenses están inconformes con el manejo presidencial de la crisis.
Otro sondeo realizado por el Centro de Investigación Pew, el cual se ha especializado en seguir la imagen del presidente, muestra que si antes de las elecciones del 2004, la palabra más utilizada para definir a Bush era honesto; dos años y un huracán más tarde, el término más empleado es incompetente.
Aunque no hay un consenso entre los expertos sobre si Katrina repercutió o no directamente en la popularidad del Número Uno del gobierno, pues la paranoia antiterrorista lo ha mantenido a flote, sí es claro para todos su fracaso como líder y en su capacidad para establecer empatía con el ciudadano común. Como dijera, John Pitney, profesor de ciencias políticas de la Universidad Claremont McKenna (California): el huracán provocó un daño permanente en la imagen de Bush y es un incidente que la gente recordará siempre de su administración.
Michael Brown, el ex director de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), interrogado por la prensa sobre si el gobierno ahora está preparado para enfrentar un desastre por lo menos similar a Katrina fue categórico: No, no estamos preparados.
Quien a la postre fue el chivo expiatorio de la cuestionada respuesta del gobierno de Bush a la crisis agregó: Ahora realmente creo que una de las cosas más fascinantes que escuché en los últimos días es que el Secretario Chertoff hizo esta declaración, algo así como que debemos empezar a hacer planificación para las catástrofes. Nos llevará años hacerlo. Encuentro fascinante que yo he estado diciendo esto desde 2003, y ahora, en 2006, dicen que debemos planificar. Así que espero que de hecho lo estén haciendo. Si es así, eso significa que vamos camino a estar preparados. Si no es así, entonces el gobierno debería avergonzarse y deberíamos abofetearlos y asegurarnos de comenzar a realizar ese tipo de planeación y preparación.
Durante los 365 días que sucedieron a Katrina, Bush realizó 12 visitas a la costa estadounidense al Golfo de México, pero nadie olvida que en el momento de mayor peligro, mientras daban la vuelta al mundo imágenes horribles de miseria, de ancianos desamparados, enfermos, niños en el agua o sobre tejados en la Nueva Orleáns inundada, se mostró también una foto de Bush, en la que se le veía contemplar el desastre desde la seguridad de su ventana en el “Air Force One”.
Los demócratas, por su parte han tratado de capitalizar a su favor el fiasco presidencial, con la mira puesta en los comicios parciales de noviembre. Desde el Congreso arremetieron con informe titulado “Promesas no cumplidas: La respuesta republicana al Katrina”. En él sostienen que cada matiz de la recuperación, incluyendo la vivienda, los préstamos a empresas, la asistencia de salud, la educación y la preparación, sufre de la falta de respuesta provocada por promesas incumplidas, amiguismo, malgasto, fraude y abuso.
Otro dato nada halagüeño para los republicanos lo aportó The New York Times, citando un informe elaborado por el Departamento de Seguridad Interior, órgano rector de la FEMA. El reporte afirmaba que sólo el 27 por ciento de los estados y el 10 por ciento de las ciudades estadounidenses están preparadas para enfrentar una catástrofe similar a Katrina.
Para colmo las condiciones atmosféricas y de temperatura del agua en el Caribe y el Atlántico presagian una temporada ciclónica activa. Situación que disparó la intranquilidad, por no decir el pánico, en varias zonas de la Florida y el resto del sur del país. Miedo fortalecido por la incertidumbre de si su presidente volverá a queda desnudo ante un nuevo embate de la naturaleza.
La Iglesia Católica llama a la colaboración de sus feligreses porque “reconstruir la Iglesia es reconstruir la esperanza”, dicen. Pero ¿quién reconstruirá la esperanza de los desplazados y abandonados por la desidia gubernamental?.
viernes, 1 de septiembre de 2006
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