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La antítesis de la ética

Por Fidel Castro Ruz
29 de enero de 2008 Hora: 7:35 p.m.


Cuando cientos de intelectuales que proceden de todos los continentes se reúnen en La Habana para participar en una Conferencia Internacional sobre el Equilibrio del Mundo, en torno a la fecha del nacimiento de José Martí, ese día, por extraña casualidad, habló el Presidente de Estados Unidos. En su último discurso al Congreso sobre el Estado de la Unión, utilizando el teleprompter, Bush nos dice más con sus expresiones extraverbales que con las palabras elaboradas por sus asesores.

Si a los tres discursos que mencioné en las palabras dirigidas a los delegados al Encuentro del 29 de enero de 2003 añadimos el que pronunció ayer 28, traducido al español por la CNN —acompañado de cejas levantadas y gestos peculiares—, grabado y transcripto de inmediato por personal calificado, este es el peor de todos por su demagogia, mentiras y ausencia total de ética. Hablo de las palabras que él quizás añadió, del tono en que lo hizo y personalmente observé, que es el material con el cual trabajé.

"Estados Unidos está encabezando la lucha contra la pobreza mundial con sólidos programas educativos y de asistencia humanitaria¼ Este programa refuerza la democracia, la transparencia y el imperio de la ley en países en desarrollo, y les pido a los miembros de este Congreso que financien plenamente ese importante programa."

"Estados Unidos está a la vanguardia en la lucha contra el hambre en el mundo. Hoy, más de la mitad de la ayuda alimentaria del mundo proviene de Estados Unidos. Esta noche le pido al Congreso que apoye una propuesta innovadora de prestar ayuda alimentaria al comprar cultivos directamente de los agricultores del mundo en desarrollo, para que podamos desarrollar su agricultura local y romper la hambruna."

Al principio de este párrafo se está refiriendo a los viejos compromisos adquiridos por Estados Unidos en otros tiempos con la FAO y organismos internacionales, una gota de agua ante las angustiosas necesidades actuales de la humanidad.

"Estados Unidos encabeza la lucha contra las enfermedades. Con su ayuda, estamos trabajando para reducir la mitad del número de muertes relacionadas con la malaria en 15 naciones africanas, y nuestro plan contra el SIDA está tratando a un millón 400 mil personas. Podemos llevarles ayuda a muchos más. Les pido aprobar 30 mil millones más en los próximos 5 años¼ "

"Estados Unidos es una fuerza de esperanza en el mundo, porque somos un pueblo compasivo¼ "

"En los últimos 7 años hemos incrementado los fondos para veteranos en más del 95 por ciento¼ también para atender las necesidades de una nueva guerra¼ para mejorar el sistema de atención para nuestros guerreros heridos¼ "

"Les pido que me acompañen para crear nuevos empleos para esposas y esposos de nuestros militares¼ "

"Confiando en el pueblo, sucesivas generaciones han transformado nuestra frágil y joven democracia en la nación más poderosa de la Tierra¼ Nuestra libertad estará segura y el estado de nuestra nación permanecerá sólido."

Todo esto lo afirma tranquilamente, pero desde el inicio de su discurso, en que elude todos los problemas espinosos, va fundamentando piedra sobre piedra las bases de esa supuesta libertad y prosperidad, sin hacer la más mínima referencia a los militares norteamericanos que han muerto o han sido mutilados por la guerra.

Había comenzado el discurso señalando que "la mayoría de los estadounidenses piensa que los impuestos son ya muy altos¼ ". Amenaza al Congreso: "Debe saber que si algún tipo de proyecto de ley que aumente los impuestos llega a mi escritorio, voy a vetarlo".

"La próxima semana les remitiré un presupuesto que elimina o reduce considerablemente 151 programas despilfarradores o inflados, que ascienden a más de 18 mil millones. El presupuesto que presentaré mantendrá a Estados Unidos camino a superávit en el 2012."

O se equivocó de cifra, o la recaudación de 18 mil millones no significa nada en un presupuesto que asciende a 2,8 millones de millones.

Lo más importante es distinguir entre el déficit del presupuesto del Estado, que ascendió a 163 mil millones, y el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que totalizó 811 mil millones en el 2006, y la deuda pública se calcula en 9,1 millones de millones. Su gasto militar se eleva a más del 60 por ciento del total que se invierte en el mundo por ese concepto. La onza troy de oro, hoy día 29 alcanzó el récord de 933 dólares. El desorden es consecuencia de la emisión de dólares sin límite alguno en un país cuya población gasta más de lo que ahorra y en un mundo donde la capacidad adquisitiva de la moneda de Estados Unidos se ha reducido extraordinariamente.

La receta que suele aplicar su gobierno es expresar confianza y seguridad en la economía, bajar las tasas de interés bancario, inyectar más billetes en circulación, profundizar el problema y dilatar las consecuencias.

¿Qué significa en la actualidad el precio del azúcar, que hoy estaba a 12,27 centavos de dólar la libra? A su producción y exportación se dedican hoy decenas de países pobres. Este ejemplo lo menciono solo para ilustrar que Bush deliberadamente lo enreda y lo mezcla todo.

El Presidente de Estados Unidos prosigue así con su paseo olímpico sobre los problemas de un planeta a sus pies.

"Quiero que aprueben reformas de los programas Fanie Mae y Freddie Mac, modernizar la Dirección Federal de la Vivienda y permitir que los propietarios vuelvan a financiar sus hipotecas a través de bonos libres de impuestos..."

"Tenemos un objetivo común: hacer que el cuidado médico sea más accesible a todos los estadounidenses. Para ello, debemos aumentar las opciones de los consumidores, no el control del gobierno¼ "

"Debemos confiar en que los estudiantes van a aprender si se les da la oportunidad, y a los padres más poder para exigir más resultados de nuestras escuelas¼

"Los estudiantes afroestadounidenses e hispanos han llegado a tener notas máximas¼ Ahora debemos trabajar juntos para que haya más flexibilidad para los estados y los distritos y reducir el número de estudiantes que dejan la escuela antes de terminar la secundaria¼

"Gracias a las becas que ustedes aprobaron, más de 2,600 de los niños más pobres de la capital han encontrado nueva esperanza en una escuela religiosa o privada de otro tipo. Lamentablemente, estas escuelas están desapareciendo a un ritmo alarmante en muchos de los barrios urbanos pobres de Estados Unidos¼ Por lo tanto, les he pedido su respaldo para un nuevo programa de 300 millones de dólares¼

"Dependemos cada vez más de la capacidad de vender productos, cosechas y servicios a todo el mundo. Por lo tanto, queremos terminar con las barreras al comercio y a la inversión. Queremos una Ronda de Doha que tenga éxito, y queremos conseguir un acuerdo este año.

"Quiero agradecer al Congreso haber aprobado el acuerdo con Perú. Y ahora les pido que aprueben los acuerdos con Colombia, Panamá y Corea del Sur.

"Muchos productos de estos países entran aquí sin aranceles; sin embargo, muchos de nuestros productos enfrentan aranceles altos en sus mercados. Debemos emparejar la situación. Ello nos daría acceso a más de 100 millones de clientes y respaldaría buenos trabajos para los mejores trabajadores del mundo: aquellos cuyos productos estén hechos en Estados Unidos.

"Estos acuerdos también promueven los intereses estratégicos de Estados Unidos.

"Nuestra seguridad, nuestra prosperidad, nuestro medio ambiente, requieren reducir nuestra dependencia del petróleo. Busquemos energía a partir del carbón¼

"Vamos a crear un fondo internacional de tecnología limpia para reducir y quizás revertir la emisión de gases de efecto invernadero.

"Para seguir siendo competitivos en el futuro, debemos confiar en nuestros científicos y técnicos y darles más poder para que lleguen a los descubrimientos del futuro. Les pido el apoyo federal¼ para que Estados Unidos siga siendo la nación más dinámica del planeta."

Siempre apelando al chovinismo, prosigue su vuelo imaginario hacia otros temas:

"Hoy en la costa del Golfo queremos rendir homenaje a la resistencia de los habitantes de esta región; queremos que puedan reconstruirla mejor, más fuerte que antes. Y me place anunciar que vamos a realizar la Cumbre norteamericana de Estados Unidos, México y Canadá en la gran ciudad de Nueva Orleáns.

"Otro reto importante es la inmigración. Estados Unidos necesita asegurar sus fronteras y, con su ayuda, mi gobierno está tomando medidas para hacerlo, incrementando el control en los lugares de trabajo, colocando barreras y nuevas tecnologías para impedir cruces ilegales¼ Este año pensamos duplicar el número de agentes de la Patrulla Fronteriza". Se trata de una de las fuentes de empleo bien remunerado que Bush busca.

No desea recordar que a México le fue arrebatado más del 50 por ciento de su territorio en una guerra de conquista, y pretende que nadie recuerde que en el muro de Berlín, durante sus casi 30 años de existencia, murieron menos personas tratando de ingresar al "mundo libre" que los latinoamericanos que están muriendo ya —no menos de 500 cada año— al tratar de cruzar la frontera en busca de trabajo, sin Ley de Ajuste que los privilegie y estimule, como hacen con los ciudadanos de Cuba. La cifra de inmigrantes ilegales arrestados y devueltos traumáticamente cada año asciende a cientos de miles.

De inmediato, el discurso salta al Medio Oriente, de donde acaba de regresar después de un veni, vidi, vici diplomático.

Después de mencionar el Líbano, Iraq, Afganistán y Pakistán, afirma: "La seguridad de Estados Unidos y la paz del mundo dependen de que propaguemos la esperanza de la libertad en él. En Afganistán, Estados Unidos, nuestros aliados de la OTAN y 15 países asociados están ayudando al pueblo afgano a defender su libertad y a reconstruir su país".

No menciona en absoluto que eso mismo fue lo que quiso hacer la URSS, al ocupar el país con sus poderosas Fuerzas Armadas, que terminaron derrotadas al chocar con sus costumbres, religión y cultura diferentes, independientemente de que los soviéticos no fueron allí a conquistar materias primas para el gran capital, y de que una organización socialista que nunca hizo daño alguno a Estados Unidos intentó cambiar revolucionariamente el curso de la nación.

De inmediato, Bush salta a Iraq, que no tuvo nada que ver con los atentados del 11 de septiembre de 2001, y fue invadido porque así lo decidió Bush como Presidente de Estados Unidos y sus más cercanos colaboradores, sin que nadie dude en el mundo que el objetivo era ocupar sus yacimientos de petróleo, lo que ha costado a ese pueblo cientos de miles de muertos y millones de desplazados de sus hogares, o se han visto obligados a emigrar.

"El pueblo de Iraq rápidamente se dio cuenta de que algo dramático estaba ocurriendo. Los que temían que Estados Unidos estuviera preparándose para abandonarlos, vieron cómo decenas de miles de soldados llegaban al país, vieron a nuestras fuerzas trasladarse a los vecindarios, desalojar a los terroristas y quedarse para asegurar que el enemigo no regresara¼ Nuestros soldados y civiles en Iraq están desempeñándose con coraje y distinción, y cuentan con la gratitud de todo el país¼

"En el último año, hemos capturado o matado a miles de extremistas en Iraq; nuestros enemigos han sido duramente golpeados, pero no han sido derrotados. Y podemos esperar aún que haya luchas más difíciles.

"El objetivo el año que viene es mantener y edificar sobre los logros del 2007 pasando a la siguiente fase de nuestra estrategia. Las tropas estadounidenses están pasando, de encabezar operaciones, a ser socias de las fuerzas iraquíes y eventualmente a tener una misión de supervisión¼

"Esto significa que más de 20 mil de nuestros soldados están regresando.

"Cualquier reducción futura de tropas se basará en las condiciones en Iraq y en las recomendaciones de nuestros comandantes.

"El progreso en las provincias debe ser equiparado con el progreso en Bagdad.

"Todavía falta mucho, pero después de décadas de dictadura y el dolor de violencias sectarias, la reconciliación está echando raíces, y los iraquíes están asumiendo el control de su futuro.

"La misión en Iraq ha sido difícil, pero es un interés vital de Estados Unidos que tengamos éxito.

"También nos enfrentamos a fuerzas extremistas en la Tierra Santa¼ Los palestinos han elegido a un Presidente que reconoce que hacerle frente al terrorismo es esencial para lograr un Estado donde su pueblo pueda vivir con dignidad y en paz con Israel."

Bush no dice una palabra de los millones de palestinos despojados de sus tierras o expulsados de ellas, sometidos a un sistema de apartheid.

La fórmula de Bush es conocida: 50 mil millones de dólares en armas para los árabes, procedentes del complejo militar-industrial, y 60 mil millones para Israel en diez años. Se trata de dólares que mantengan un valor real. Alguien paga: cientos de millones de trabajadores produciendo con sus manos mercancías baratas y salarios mínimos, y otros cientos de millones de personas subalimentadas.

Pero no concluye aquí el discurso: "Irán está dándoles fondos y entrenamiento a grupos milicianos en Iraq, apoyando a los terroristas de Hezbollah en el Líbano y respaldando los esfuerzos de Hamas para socavar la paz en la Tierra Santa. Teherán también está desarrollando misiles balísticos de alcance cada vez mayor y continúa desarrollando su capacidad para enriquecer uranio, lo que pudiera servir para crear un arma nuclear.

"Nuestro mensaje a los líderes de Irán es claro: suspendan de forma verificable el enriquecimiento nuclear para poder negociar.

"Estados Unidos le hará frente a los que amenacen a nuestras tropas. Estaremos al lado de nuestros aliados y vamos a defender nuestros intereses vitales en el Golfo."

No se refiere esto al Golfo de México, sino al Golfo Pérsico en aguas no más lejanas de 12 millas de Irán.

Hay un hecho histórico: en época del Sha, Irán era la potencia mejor armada de la región. Al triunfar la Revolución en ese país, dirigida por el imán Khomeini, Estados Unidos alentó a Iraq y le prestó apoyo para invadirlo. De ahí surgió un conflicto que costó cientos de miles de millones e incontables muertos y mutilados, y que hoy se justifica como algo propio de la guerra fría.

En realidad, no hace falta que otros órganos de divulgación informen sobre el discurso del Presidente de Estados Unidos; hay que dejar que el propio Bush hable. Para un pueblo que sabe leer, escribir y que piensa, nadie puede hacer una crítica más elocuente del imperio que el propio Bush. A título de país aludido, le respondo.

He trabajado duro.

Espero haber escrito con fría imparcialidad.
miércoles, 30 de enero de 2008
Posted by Unknown

Lula

Unas reflexiones muy interesantes que ameritan leerlas con detenimiento...

Por Fidel Castro Ruz

De forma espontánea decidió visitar Cuba por segunda vez como Presidente de Brasil, aunque mi salud no le garantizara un encuentro conmigo.
Antes, como él mismo dijo, visitaba la Isla casi todos los años. Lo conocí en ocasión del primer aniversario de la Revolución Sandinista en la casa de Sergio Ramírez, entonces vicepresidente del país. Digo de paso que este último de cierta forma me engañó. Cuando leí su libro Castigo Divino —excelente narración—, llegué a creer que era un caso real ocurrido en Nicaragua, con todos los enredos legales que son habituales en las antiguas colonias españolas; él mismo me contó un día que era ficción pura.
También me encontré allí con Frei Betto, hoy crítico aunque no enemigo de Lula, y con el Padre Ernesto Cardenal, militante sandinista de izquierda y actual adversario de Daniel. Los dos escritores procedían de la Teología de la Liberación, una corriente progresista en la que siempre vimos un gran paso hacia la unidad de los revolucionarios y los pobres, más allá de su filosofía y sus creencias, ajustada a las condiciones concretas de lucha en América Latina y el Caribe.
Confieso, sin embargo, que veía en el Padre Ernesto Cardenal, a diferencia de otros en la dirección de Nicaragua, una estampa del sacrificio y las privaciones cual monje medieval. Era un verdadero prototipo de pureza. Dejo a un lado otros que, menos consecuentes, alguna vez fueron revolucionarios, incluso militantes de extrema izquierda en Centroamérica y otras áreas, que después se pasaron con armas y bagajes, por ansias de bienestar y dinero, a las filas del imperio.
¿Qué tiene que ver lo relatado con Lula? Mucho. Nunca fue un extremista de izquierda, ni ascendió a la condición de revolucionario a partir de posiciones filosóficas, sino de las de un obrero de origen muy humilde y fe cristiana, que trabajó duramente creando plusvalía para otros. En los obreros vio Carlos Marx a los sepultureros del sistema capitalista: "Proletarios de todos los países, uníos", proclamó. Lo razona y demuestra con irrebatible lógica; se complace y se burla demostrando cuán cínicas eran las mentiras empleadas para acusar a los comunistas. Si las ideas de Marx eran justas entonces, cuando todo parecía depender de la lucha de clases y el desarrollo de las fuerzas productivas, la ciencia y la técnica, que diera sustento a la creación de bienes indispensables para satisfacer las necesidades humanas, hay factores absolutamente nuevos que le dan la razón y a la vez chocan contra sus nobles objetivos.
Nuevas necesidades surgieron que pueden dar al traste con los objetivos de una sociedad sin explotadores ni explotados. Entre estas nuevas necesidades surge la de la supervivencia humana. Del cambio de clima no había idea en los tiempos de Marx. Engels y él conocían sobradamente que un día el sol se apagaría al consumir toda su energía. Pocos años después del Manifiesto nacieron otros hombres que profundizarían en el campo de la ciencia y los conocimientos de las leyes químicas, físicas y biológicas que rigen el Universo, desconocidas entonces. ¿En manos de quiénes estarían esos conocimientos? Aunque estos continuaran desarrollándose, e incluso superándose, y de nuevo se nieguen y contradigan en parte sus teorías, los nuevos conocimientos no están en manos de los pueblos pobres, que en la actualidad integran las tres cuartas partes de la población mundial. Están en manos de un grupo privilegiado de potencias capitalistas ricas y desarrolladas, asociadas al imperio más poderoso que existió jamás, construido sobre las bases de una economía globalizada, regida por las propias leyes del capitalismo que Marx describió y desmenuzó a fondo.
Hoy, que la humanidad sufre todavía esas realidades en virtud de la propia dialéctica de los acontecimientos, debemos hacer frente a esos peligros.
¿Cómo se comportó el proceso de la revolución en Cuba? Sobre distintos episodios de esa etapa se ha escrito bastante en nuestra prensa durante las últimas semanas. Se rinde tributo a distintas fechas históricas en los días que corresponde a los aniversarios que cumplen cifras redondas de cinco o diez años. Eso es justo, pero debemos evitar que en la suma de tantos hechos descritos por cada órgano o espacio, según sus criterios, no seamos capaces de verlos en el contexto del desarrollo histórico de nuestra Revolución, pese al esfuerzo de los magníficos analistas de que disponemos.
Para mí, unidad significa compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y análisis. Unidad significa la lucha común contra anexionistas, vendepatrias y corruptos que no tienen nada que ver con un militante revolucionario. A esa unidad en torno a la idea de la independencia y contra el imperio que avanzaba sobre los pueblos de América, es a la que me referí siempre. Hace unos días volví a leerla cuando Granma la publicó en vísperas de nuestras elecciones, y Juventud Rebelde reprodujo un facsímil de mi puño y letra sobre la idea.
La vieja consigna prerrevolucionaria de unidad no tiene nada que ver con el concepto, pues en nuestro país no existen hoy organizaciones políticas buscando poder. Debemos evitar que, en el enorme mar de criterios tácticos, se diluyan las líneas estratégicas e imaginemos situaciones inexistentes.
En un país intervenido por Estados Unidos, en medio de su lucha solitaria por la independencia de la última colonia española junto a la hermana Puerto Rico —"de un pájaro las dos alas"—, los sentimientos nacionales eran muy profundos.
Los productores reales de azúcar, que eran los esclavos recién liberados y los campesinos, muchos de ellos combatientes del Ejército Libertador, convertidos en precaristas o carentes totalmente de tierras, que eran lanzados a los cortes de caña en grandes latifundios creados por compañías de Estados Unidos o terratenientes cubanos que heredaban, compraban o robaban tierra, eran materia prima propicia para las ideas revolucionarias.
Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista junto a Baliño —quien conoció a Martí y con él creó el Partido que conduciría a la independencia de Cuba—, tomó la bandera, sumó a ella el entusiasmo que emergía de la Revolución de Octubre, y le entregó a esta causa su propia sangre de joven intelectual conquistado por las ideas revolucionarias. La sangre comunista de Jesús Menéndez se sumó a la de Mella 18 años después.
Los adolescentes y jóvenes que estudiábamos en escuelas privadas ni siquiera habíamos oído hablar de Mella. Nuestra procedencia de clase o grupo social con mayores ingresos que el resto de la población nos condenaba como seres humanos a ser la parte egoísta y explotadora de la sociedad.
Tuve el privilegio de llegar a la Revolución a través de las ideas, escaparme del aburrido destino por el que me conducía la vida. En otros momentos expliqué por qué. Ahora lo recuerdo sólo en el contexto de lo que escribo.
El odio a Batista por su represión y sus crímenes era tan grande, que nadie reparó en las ideas que expresé en mi defensa ante el Tribunal de Santiago de Cuba, donde incluso un libro de Lenin impreso en la URSS —que provino de los créditos de que yo disfrutaba en la librería del Partido Socialista Popular de Carlos III en La Habana— encontraron en las pertenencias de los combatientes. "Quien no lea a Lenin es un ignorante", les espeté en medio del interrogatorio en las primeras sesiones del juicio oral, cuando lo sacaron a relucir como elemento acusatorio. Todavía me juzgaban junto a los demás prisioneros sobrevivientes.
No se comprendería bien lo que afirmo si no se tiene en cuenta que en el momento en que atacamos el Moncada, el 26 de Julio de 1953, acción que fue debida a los esfuerzos organizativos de más de un año sin contar con nadie más que con nosotros mismos, prevalecía en la URSS la política de Stalin, quien murió repentinamente meses antes. Era un militante honesto y consagrado, quien más tarde cometió graves errores que lo llevaron a posiciones sumamente conservadoras y cautelosas. Si una revolución como la nuestra hubiera tenido éxito entonces, la URSS no habría hecho por Cuba lo que más tarde hizo la dirección soviética, liberada ya de aquellos métodos oscuros y tortuosos, entusiasmada con la revolución socialista que estalló en nuestro país. Eso lo comprendí bien a pesar de las justas críticas que por hechos sobradamente conocidos en su momento hice a Jruschov.
La URSS poseía el ejército más poderoso de todos los contendientes en la Segunda Guerra Mundial, solo que estaba purgado y desmovilizado. Su jefe subestimó las amenazas y las teorías belicistas de Hitler. Desde la propia capital de Japón, un importante y prestigioso agente de la Inteligencia soviética le había comunicado la inminencia del ataque, el 22 de junio de 1941. Este sorprendió al país, que no estaba en alarma de combate. Muchos oficiales estaban de pase. Aun sin los jefes de unidades de más experiencia, que fueron sustituidos, de haber sido alertados y desplegados, los nazis habrían chocado con fuerzas poderosas desde el primer instante y no habrían destruido en tierra la mayor parte de la aviación de combate. Peor todavía que la purga fue la sorpresa. Los soldados soviéticos no se rendían cuando les hablaban de tanques enemigos en la retaguardia, como hicieron los demás ejércitos de la Europa capitalista. En los momentos más críticos, con frío por debajo de cero, los patriotas siberianos echaron a andar los tornos de las fábricas de armamentos que previsoramente Stalin había trasladado a las profundidades del territorio soviético.
Según me contaron los propios dirigentes de la URSS cuando visité ese gran país en abril de 1963, los combatientes revolucionarios rusos, curtidos en la lucha contra la intervención extranjera en virtud de la cual se enviaron tropas a combatir la revolución bolchevique, dejándola posteriormente bloqueada y aislada, habían establecido relaciones e intercambiado experiencias con los oficiales alemanes, de tradición militarista prusiana, humillados por el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial.
Los servicios de Inteligencia de las SS introdujeron la intriga contra muchos que eran en su inmensa mayoría leales a la Revolución. Movido por una desconfianza que se tornó enfermiza, Stalin purgó a 3 de los 5 Mariscales, 13 de los 15 Comandantes de Ejército, 8 de los 9 Almirantes, 50 de los 57 Generales de Cuerpo de Ejército, 154 de los 186 Generales de División, el ciento por ciento de los Comisarios de Ejército y 25 de los 28 Comisarios de los Cuerpos de Ejército de la Unión Soviética, en los años que precedieron a la Gran Guerra Patria.
Aquellos graves errores costaron a la URSS una enorme destrucción y más de 20 millones de vidas; algunos afirman que 27.
En 1943 se desató con retraso la última ofensiva de primavera de los nazis por el famoso y tentador saliente de Kursk, con 900 mil soldados, 2,700 tanques y 2,000 aviones. Los soviéticos, conocedores de la psicología enemiga, esperaron en aquella trampa el seguro ataque con un millón 200 mil hombres, 3,300 tanques, 2,400 aviones y 20,000 piezas de artillería. Dirigidos por Zhúkov y el propio Stalin, destrozaron la última ofensiva de Hitler.
En 1945, los soldados soviéticos avanzaron incontenibles hasta tomar la cúpula de la Cancillería alemana en Berlín, donde izaron la bandera roja teñida con la sangre de tantos caídos.
Observo un momento la corbata roja de Lula y le pregunto: ¿esa te la regaló Chávez? Se sonríe y responde: Ahora le voy a enviar algunas camisas, ya que él se queja de que el cuello de las suyas está muy duro, y se las voy a buscar en Bahía para regalárselas.
Me pidió que le diera algunas de las fotos que tomé.
Cuando comentó que estaba muy impresionado por mi salud, le respondí que me dedicaba a pensar y a escribir. Nunca en mi vida había pensado tanto. Le conté que, concluida mi visita a Córdoba, Argentina, donde había asistido a una reunión con numerosos líderes, entre ellos él, regresé, y participé luego en dos actos por el Aniversario del 26 de Julio. Estaba revisando el libro de Ramonet. Le había respondido todas sus preguntas. No había tomado muy a pecho la cosa. Creía que era algo muy rápido, como las entrevistas de Frei Betto y Tomás Borge. Luego me esclavicé con el libro del escritor francés, ya a punto de publicarse sin revisión mía con parte de las respuestas tomadas a vuelo. Por aquellos días casi ni dormía.
Cuando enfermé gravemente la noche del 26 y la madrugada del 27 de julio, pensé que sería el final, y mientras los médicos luchaban por mi vida, el jefe de despacho del Consejo de Estado leía a exigencia mía el texto, y yo dictaba los arreglos pertinentes.
Lula me recordó con calidez la primera vez que visitó nuestro país en el año 1985 para participar en una reunión convocada por Cuba para analizar el agobiante problema de la deuda externa, en la que expusieron y debatieron sus criterios los representantes de las más variadas tendencias políticas, religiosas, culturales y sociales, preocupados por el asfixiante drama.
Los encuentros tuvieron lugar a lo largo del año. Se convocó a líderes de obreros, campesinos, estudiantiles, u otras categorías según el tema. Él era uno de ellos, ya conocido entre nosotros y en el exterior por su mensaje directo y vibrante, de joven dirigente obrero.
América Latina debía entonces 350 mil millones de dólares. Le conté que aquel año de intensa lucha había escrito largas cartas al Presidente de Argentina, Raúl Alfonsín, para persuadirlo de que no siguiera pagando aquella deuda. Conocía las posiciones de México, inconmovible en el pago de su enorme deuda externa, aunque no indiferente al resultado de la batalla, y la especial situación política de Brasil. La deuda argentina era suficientemente grande después de los desastres del gobierno militar. Se justificaba el intento de abrir una brecha en esa dirección. No pude lograrlo. Pocos años después la deuda latinoamericana, con sus intereses, ascendía a 800 mil millones; se multiplicó por dos y ya había sido pagada.
Lula me explica la diferencia con aquel año. Afirma que hoy Brasil no tiene deuda alguna con el Fondo Monetario ni tampoco con el Club de París, y dispone de 190 mil millones de USD en sus reservas. Deduje que su país había pagado enormes sumas para cumplir con aquellas instituciones. Le expliqué la colosal estafa de Nixon a la economía mundial, cuando unilateralmente suspendió el patrón oro en 1971 que ponía límites a la emisión de billetes. El dólar mantenía hasta entonces un equilibrio con relación a su valor en oro. Treinta años antes Estados Unidos disponía de casi todas las reservas de ese metal. Si había mucho oro, compraban; si había escasez, vendían. El dólar ejercía su papel como moneda de cambio internacional, dentro de los privilegios que le fueron concedidos a ese país en Bretton Woods en el año 1944.
Las potencias más desarrolladas estaban destruidas por la guerra. Japón, Alemania, URSS y el resto de Europa apenas contaban con ese metal en sus reservas. La onza troy de oro podía adquirirse hasta por 35 dólares; hoy se necesitan 900.
Estados Unidos —le dije— ha comprado bienes en todo el mundo imprimiendo dólares, y sobre tales propiedades adquiridas en otras naciones ejercen prerrogativas soberanas. Nadie desea, sin embargo, que el dólar se devalúe más, porque casi todos los países acumulan dólares, es decir, papeles, que se devalúan constantemente desde la decisión unilateral del Presidente de Estados Unidos.
Las reservas en divisas actuales de China, Japón, el sureste asiático y Rusia acumulan tres millones de millones (3.000.000.000.000) de dólares; son cifras siderales. Si les sumas las reservas en dólares de Europa y el resto del mundo, verás que equivale a una montaña de dinero cuyo valor depende de lo que haga el gobierno de un país.
Greenspan, quien fuera durante más de 15 años Presidente de la Reserva Federal, se moriría de pánico ante una situación como la actual. ¿A cuánto puede ascender la inflación en Estados Unidos? ¿Cuántos nuevos empleos puede crear este año ese país? ¿Hasta cuándo va a funcionar su máquina de imprimir billetes antes de que se produzca el colapso de su economía, además de usar la guerra para conquistar los recursos naturales de otras naciones?
Como consecuencia de las duras medidas que le impusieron en Versalles al Estado alemán derrotado en 1918, en el que se instaló un régimen republicano, el marco alemán se devaluó de tal forma que llegó a necesitarse decenas de miles de ellos para comprar un dólar. Tal crisis alimentó el nacionalismo alemán y contribuyó extraordinariamente a las absurdas ideas de Hitler. Este buscó culpables. Muchos de los principales talentos científicos, escritores y financistas eran de origen judío. Los persiguieron. Entre ellos estaba Einstein, autor de la teoría de que la energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz, que lo hizo famoso. También Marx, nacido en Alemania, y muchos de los comunistas rusos, eran de ese origen, practicasen o no la religión hebraica.
Hitler no culpó al sistema capitalista del drama humano, sino a los judíos. Partiendo de burdos prejuicios, lo que deseaba realmente era "espacio vital ruso" para su raza superior germánica, cuyo imperio milenario soñaba edificar.
Mediante la Declaración Balfour los británicos decidieron en 1917 crear dentro de su imperio colonial el Estado de Israel en territorio poblado por palestinos, de otra religión y cultura, que en aquellas tierras vivieron junto a otras etnias, entre ellas la judaica, durante muchos siglos antes de nuestra era. El sionismo se hizo popular entre los estadounidenses, que odiaban con razón a los nazis y cuyas bolsas financieras estaban controladas por representantes de aquel movimiento. Ese Estado aplica hoy los principios del Apartheid, posee sofisticadas armas nucleares y controla los centros financieros más importantes de Estados Unidos. Fue utilizado por este país y sus aliados europeos para suministrar armas nucleares al otro Apartheid, el de Sudáfrica, para usarlas contra los combatientes internacionalistas cubanos que luchaban contra los racistas al sur de Angola si cruzaban la frontera de Namibia.
Inmediatamente después le hablé a Lula de la política aventurera de Bush en el Medio Oriente.
Prometí entregarle el artículo que sería publicado en Granma al día siguiente, 16 de enero. Firmaría de puño y letra el que destinaba a él. Le haría entrega, igualmente, antes de marcharse, del artículo de Paul Kennedy, uno de los intelectuales más influyentes de Estados Unidos, sobre la interconexión entre los precios de alimentos y petróleo.
Tú eres productor de alimentos, le añadí, y además acabas de encontrar importantes reservas de crudo ligero. Brasil posee 8 millones 534 mil kilómetros cuadrados y dispone del 30 por ciento de las reservas de agua del mundo. La población del planeta necesita cada vez más alimentos, de los cuales ustedes son grandes exportadores. Si se dispone de granos ricos en proteínas, aceites y carbohidratos —que pueden ser frutos, como la semilla del marañón, la almendra, el pistacho; raíces, como el maní; la soya, con más del 35% de proteína, el girasol; o cereales, como el trigo y el maíz—, es posible producir la carne o la leche que desees. No mencioné otros de la larga lista.
En Cuba, le continué explicando, tuvimos una vaca que estableció récord mundial de leche, una mezcla de Holstein con Cebú. De inmediato Lula la mencionó: "¡Ubre Blanca!" exclamó. Recordaba su nombre. Le añadí que llegó a producir 110 litros diarios de leche. Era como una fábrica, pero había que darle más de 40 kilogramos de pienso, el máximo que podía masticar y tragar en 24 horas, una mezcla donde la harina de soya, una leguminosa muy difícil de producir en el suelo y clima de Cuba, es el componente fundamental. Ustedes tienen ahora las dos cosas: suministro seguro de combustible, materias primas alimenticias y alimentos elaborados.
Se proclama ya el fin de los alimentos baratos. ¿Qué harán las decenas de países con muchos cientos de millones de habitantes que no cuentan con una cosa ni otra?, le expreso. Esto significa que Estados Unidos tiene una enorme dependencia externa, pero a la vez un arma. Sería echando mano de todas sus reservas de tierra, pero el pueblo de ese país no está preparado para eso. Ellos están produciendo etanol a partir del maíz, lo cual provoca que retiren del mercado una gran cantidad de ese grano calórico, continué argumentándole.
Lula me cuenta, con relación al tema, que los productores brasileños están vendiendo ya la zafra de maíz del 2009. Brasil no es tan dependiente del maíz como México o Centroamérica. Pienso que en Estados Unidos no se sustenta la producción de combustible a partir del maíz. Eso confirma, le afirmé, una realidad con relación a la subida impetuosa e incontrolable de los precios de los alimentos, que afectará a muchos pueblos.
Tú en cambio cuentas, le dije, con un clima favorable y una tierra suelta; la nuestra suele ser arcillosa y a veces dura como el cemento. Cuando vinieron los tractores soviéticos y los de otros países socialistas se rompían, hubo que comprar aceros especiales en Europa para fabricarlos aquí. En nuestro país abundan las tierras negras o rojas de tipo arcilloso. Trabajándolas con esmero, pueden producir para el consumo familiar lo que los campesinos del Escambray denominaban "alto consumo". Ellos recibían del Estado cuotas de alimentos y consumían además sus productos. El clima ha cambiado en Cuba, Lula.
Para producciones comerciales de granos en gran escala, como requieren las necesidades de una población de casi 12 millones de personas, nuestras tierras no son aptas, y el costo en máquinas y combustibles que el país importa, con los actuales precios, sería muy alto.
Nuestra prensa publica producciones de petróleo en Matanzas, la reducción de costos y otros aspectos positivos. Pero nadie señala que su precio en divisas hay que compartirlo con los socios extranjeros que invierten en las sofisticadas máquinas y la tecnología necesarias. Por otro lado, no existe la mano de obra requerida para aplicarla intensivamente en la producción de granos, como hacen los vietnamitas y chinos cultivando mata a mata el arroz y extrayendo a veces dos y hasta tres cosechas. Corresponde a la ubicación y tradición histórica de la tierra y sus pobladores. No pasaron antes por la mecanización en gran escala de modernas cosechadoras. En Cuba hace mucho rato que abandonaron el campo los cortadores de caña y los trabajadores de los cafetales de las montañas, como era lógico; también gran número de constructores, algunos de la misma procedencia, abandonaron luego las brigadas y se convirtieron en trabajadores por cuenta propia. El pueblo sabe lo que cuesta arreglar una vivienda. Es el material, más el elevado costo del servicio que le prestan por esa vía. El primero tiene solución, el segundo no se resuelve —como creen algunos— lanzando pesos a la calle sin su contrapartida en divisas convertibles, que ya no serán dólares sino euros o yuanes cada vez más caros, si entre todos logramos salvar la economía internacional y la paz.
Mientras tanto, veníamos y debemos continuar creando reservas de alimentos y combustible. En caso de ataque militar directo, la fuerza de trabajo manual se multiplicaría.
En el breve tiempo que estuve con Lula, dos horas y media, habría querido sintetizar en unos minutos los casi 28 años transcurridos, no desde que él visitó por primera vez Cuba, sino desde que lo conocí en Nicaragua. Ahora era el líder de un inmenso país, cuya suerte, sin embargo, depende de muchos aspectos que son comunes a todos los pueblos que habitan este planeta.
Le solicité permiso para hablar sobre nuestra conversación con libertad y a la vez con prudencia.
Cuando está delante de mí, sonriente y amistoso, y lo escucho hablar con orgullo de su país, de las cosas que está haciendo y se propone hacer, pienso en su instinto político. Yo acababa de revisar velozmente un informe de cien páginas sobre Brasil y el desarrollo de las relaciones entre nuestros dos países. Era el hombre que conocí en la capital sandinista de Managua y que tanto se vinculó con nuestra Revolución. No le hablé ni le habría hablado de algo que resultara injerencia en el proceso político de Brasil, pero él mismo entre las primeras cosas dijo: ¿Te acuerdas, Fidel, cuando hablamos del Foro de Sao Paulo, y me dijiste que era necesaria la unidad de la izquierda latinoamericana para garantizar nuestro progreso? Pues ya estamos avanzando en esa dirección.
De inmediato me habla con orgullo de lo que es Brasil hoy y sus grandes posibilidades, tomando en cuenta sus avances en ciencia, tecnología, industria mecánica, energética y otras, unidos a su enorme potencial agrícola. Por supuesto que incluye el elevado nivel de las relaciones internacionales de Brasil, que detalla con entusiasmo, y de las que está dispuesto a desarrollar con Cuba. Habla con vehemencia de la obra social del Partido de los Trabajadores, hoy apoyada por todos los Partidos de la izquierda brasileña, que están lejos de contar con una mayoría parlamentaria.
Sin dudas era una parte de las cosas analizadas hace años cuando hablamos. Ya entonces el tiempo transcurría con celeridad, pero ahora cada uno de los años se multiplica por diez, a un ritmo difícil de seguir.
Deseaba también hablarle de eso y otras muchas cosas. No se sabe cuál de los dos tenía más necesidad de transmitir ideas. Por mi parte, supuse que él se iría al día siguiente, y no esa misma noche temprano, según plan de vuelo programado antes de vernos. Eran aproximadamente las cinco de la tarde. Sobrevino una especie de competencia por el uso del tiempo. Lula, astuto y rápido, tomó desquite al reunirse con la prensa, cuando de forma picaresca y siempre sonriente, como se puede apreciar por las fotos, les dijo a los periodistas que él solo había hablado media hora y Fidel dos. Por supuesto que yo, valiéndome del derecho de antigüedad, usé más tiempo que él. Hay que descontar el de las fotos mutuas, ya que pedí una cámara prestada y me volví reportero; él hizo lo mismo.
Tengo aquí 103 páginas de cables hablando de lo que Lula dijo a la prensa, las fotos que le tomaron y la seguridad que transmitió sobre la salud de Fidel. Realmente no dejó espacio noticioso para la reflexión publicada el 16 de enero, que terminé de elaborar el día antes de su visita. Él ocupó todo el espacio, lo que es equivalente a su enorme territorio, comparado con la minúscula superficie de Cuba.
Le dije a mi interlocutor cuánto me satisfacía su decisión de visitar Cuba, aun cuando no tuviera la seguridad de reunirse conmigo. Que tan pronto lo supe, decidí sacrificar lo que fuera en materia de ejercicios, rehabilitación y recuperación de facultades, para atenderlo y conversar ampliamente con él.
En ese momento, aunque sabía ya que se iba ese mismo día, no conocía la urgencia de su partida. Evidentemente el estado de salud del vicepresidente de Brasil, conocido por sus propias declaraciones, lo urgió a partir para llegar casi al amanecer del otro día a Brasilia, en plena primavera. Otra larga jornada de ajetreo para nuestro amigo.
Un fortísimo y sostenido aguacero caía en su residencia mientras Lula esperaba las fotos y dos materiales adicionales, con notas mías. Bajo la lluvia partió esa noche hacia el aeropuerto. Si viera lo que se publicaba en la primera página del Granma: "2007, el tercero más lluvioso en más de 100 años", lo ayudaría a comprender lo que le afirmé sobre el cambio de clima. Pues bien: ya comenzó la zafra azucarera en Cuba, y el llamado período seco. El rendimiento en azúcar no pasa del nueve por ciento. ¿Cuánto costará producir azúcar para exportar a diez centavos la libra, cuando el poder adquisitivo de un centavo es casi cincuenta veces menos que cuando el triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959? Reducir los costos de esos y otros productos para cumplir nuestros compromisos, satisfacer nuestro consumo, crear reservas y desarrollar otras producciones, es un gran mérito; pero ni soñar, por ello, que las soluciones de nuestros problemas son fáciles y están a la vuelta de la esquina.
Hablamos, entre otros numerosos temas, de la toma de posesión del nuevo presidente de Guatemala, Álvaro Colom. Le conté que había visto el acto sin perder detalle y los compromisos sociales del recién electo Presidente. Lula comentó que lo que hoy se puede ver en América Latina nació en 1990, cuando decidimos crear el Foro de Sao Paulo: "Tomamos una decisión aquí, en una conversación que tuvimos. Yo había perdido las elecciones y tú fuiste a mi casa a almorzar a San Bernardo."
Apenas se iniciaba mi conversación con Lula, y tengo todavía muchas cosas que contar e ideas que exponer, tal vez de alguna utilidad.

El Comandante en Jefe aborda la política hostil y agresiva que por más de 45 años ha mantenido Estados Unidos con el objetivo de desestabilizar la Revolución Cubana, advierte de las maniobras de ese gobierno para proteger y desarrollar su economía, sin importarle afectar las de otros países, e insiste en que no solo el egoísmo a ultranza preconizado por el capitalismo refuerza el abismo de desigualdades entre los países pobres y ricos, sino que el individualismo y el consumismo presente en esas sociedades, ponen en peligro la supervivencia de la especie y del planeta
Cuando se produjo la desintegración de la Unión Soviética, que fue para nosotros como si dejara de salir el sol, la Revolución Cubana recibe un golpe demoledor. No sólo se tradujo en un cese total de los suministros de combustible, materiales y alimentos; perdimos los mercados y precios alcanzados para nuestros productos en el duro bregar de la lucha por la soberanía, la integración y los principios. El imperio y los traidores, llenos de odio, afilaban los puñales con los que pensaban pasar a cuchillo a los revolucionarios y recuperar las riquezas del país.
El Producto Interno Bruto comenzó a caer progresivamente hasta un 35 por ciento. ¿Qué país habría resistido tan terrible golpe? No defendíamos nuestras vidas; defendíamos nuestros derechos.
Muchos partidos y organizaciones de izquierda se desalentaron ante el colapso en la URSS tras su titánico esfuerzo por construir el socialismo durante más de 70 años.
Las críticas de los reaccionarios en todas las tribunas y medios de divulgación eran feroces. No sumaríamos las nuestras al coro de los apologistas del capitalismo haciendo leña del árbol caído. Ninguna estatua de los creadores o abanderados del marxismo fue demolida en Cuba. Ninguna escuela o fábrica cambió de nombre. Y decidimos seguir adelante con inconmovible firmeza. Así lo habíamos prometido en tan hipotéticas e increíbles circunstancias.
Nunca se practicó tampoco en nuestro país el culto a la personalidad, prohibido por nuestra propia iniciativa desde los primeros días del triunfo.
En la historia de los pueblos, los factores subjetivos han hecho avanzar o retroceder los desenlaces, independientemente de los méritos de los líderes.
Le hablé a Lula del Che, haciéndole una breve síntesis de su historia. Él discutía con Carlos Rafael Rodríguez sobre el sistema de autofinanciamiento o el método presupuestario, a los que no les dábamos mucha importancia, entonces ocupados en la lucha contra el bloqueo norteamericano, los planes de agresión y la crisis nuclear de octubre de 1962, un problema real de supervivencia.
El Che estudió los presupuestos de las grandes compañías yanquis, cuyos funcionarios administrativos vivían en Cuba, no sus propietarios. Extrajo una idea clara del accionar imperialista y de lo que ocurría en nuestra sociedad, que enriqueció sus concepciones marxistas y lo llevó a la conclusión de que en Cuba no se podían usar los mismos métodos para construir el socialismo. Pero no se trataba de una guerra de insultos; eran intercambios honestos de opiniones, que se publicaban en una pequeña revista sin intención alguna de crear sismos o divisiones entre nosotros.
Lo que ocurrió después en la URSS no habría sorprendido al Che. Mientras tuvo cargos importantes y ejerció funciones, fue siempre cuidadoso y respetuoso.
Su lenguaje se endureció cuando chocó con la horrible realidad humana impuesta por el imperialismo, que percibió en la antigua colonia belga del Congo.
Hombre abnegado, estudioso y profundo, murió en Bolivia junto a un puñado de combatientes cubanos y de otros países latinoamericanos, luchando por la liberación de Nuestra América. No llegó a conocer el mundo de hoy, al que se suman problemas que entonces se ignoraban.
Tú no lo conociste, le dije. Era sistemático en el trabajo voluntario, el estudio y la conducta: modesto, desinteresado, daba el ejemplo en los centros de producción y en el combate.
Pienso que en la construcción del socialismo, mientras más reciban los privilegiados, menos recibirán los más necesitados.
Le reitero a Lula que el tiempo medido en años transcurría ahora velozmente; cada uno de ellos se multiplicaba. Casi puede decirse lo mismo de cada día. Nuevas noticias se publican constantemente, relacionadas con situaciones previstas en mi encuentro del día 15 con él. Abundando en los argumentos económicos, le expliqué que cuando la Revolución triunfa en 1959, Estados Unidos pagaba al precio preferencial de 5 centavos la libra una parte importante de nuestra producción azucarera, que a lo largo de casi un siglo era enviada al mercado tradicional de ese país, que fue siempre abastecido en sus momentos críticos por un suministrador seguro muy próximo a sus costas. Cuando proclamamos la Ley de Reforma Agraria, Eisenhower decidió lo que había que hacer, y no se había llegado todavía a la nacionalización de sus centrales azucareros ―que habría sido prematura―, ni aplicado aún a sus grandes latifundios la ley agraria recién aprobada en mayo de 1959. En virtud de aquella decisión precipitada, nuestra cuota azucarera fue suprimida en diciembre de 1960, y más tarde redistribuida entre otros productores de esta y otras regiones del mundo como castigo. Nuestro país quedó bloqueado y aislado.
Lo peor fue la falta de escrúpulos y los métodos que exhibió el imperio para imponer su dominio sobre el mundo. Introdujeron virus en el país y liquidaron las mejores cañas; atacaron el café, atacaron la papa, atacaron también los porcinos. La Barbados 4362 era una de nuestras mejores variedades de caña: madurez temprana, rendimiento en azúcar que a veces llegaba a 13 o 14 por ciento; su peso por hectárea podía pasar de 200 toneladas en caña de 15 meses. Los yanquis acabaron con las mejores, utilizando plagas. Más grave aún: introdujeron el virus del dengue hemorrágico, que afectó a 344 mil personas y costó la vida de 101 niños. Si emplearon otros virus, no lo sabemos ―o no lo hicieron por temor a la vecindad con Cuba.
Cuando por estas causas no podíamos cumplir los envíos de azúcar comprometidos con la URSS, ellos nunca dejaban de enviarnos las mercancías que habíamos acordado. Recuerdo que negocié con los soviéticos cada centavo del precio del azúcar; descubrí en la práctica lo que sólo conocía en teoría: el intercambio desigual. Ellos garantizaban un precio por encima del que regía en el mercado mundial. Los acuerdos se proyectaban por cinco años; si al principio del quinquenio estabas enviando equis toneladas de azúcar para pagar las mercancías, al final del mismo el valor de sus productos al precio internacional era un 20 por ciento más alto. Fueron siempre generosos en las negociaciones: una vez el precio en el mercado mundial ascendió coyunturalmente a 19 centavos, nos aferramos a ese precio, y lo aceptaron. Esto sirvió después como base para la aplicación del principio socialista de que los más desarrollados económicamente debían apoyar a los menos desarrollados en la construcción del socialismo.Al preguntarme Lula cuál era el poder adquisitivo de 5 centavos, le expliqué que con una tonelada de azúcar se compraban entonces 7 toneladas de petróleo; hoy, al precio del petróleo ligero de referencia, 100 dólares, se compra un solo barril. El azúcar que exportamos, a los precios actuales, solo alcanzaría para adquirir el combustible importado que se consume en 20 días. Habría que gastar alrededor de 4 mil millones de dólares al año en adquirirlo. Estados Unidos subsidia su agricultura con decenas de miles de millones cada año. ¿Por qué no dejan entrar libremente en Estados Unidos el etanol que ustedes producen? Lo subsidian de forma brutal, con lo cual a Brasil le arrebatan ingresos por miles de millones de dólares cada año. Lo mismo hacen los países ricos, con su producción de azúcar, oleaginosas y granos para producir etanol.
Lula analiza datos de las producciones agrícolas de Brasil que son de gran interés. Me comunica que tiene un estudio realizado por la prensa brasileña que muestra que hasta el 2015 la producción mundial de soya crecerá el 2 por ciento al año; es decir, significa que se necesitará producir 189 millones de toneladas de soya más de lo que se produce hoy. La producción de soya de Brasil tendría que crecer a un ritmo del 7 por ciento anual para poder atender a las necesidades mundiales.
¿Cuál es el problema? Muchos países ya no tienen más tierras para sembrar. La India, por ejemplo, no tiene más tierra libre; China tiene muy poca tierra disponible para esto y Estados Unidos tampoco las posee para producciones adicionales de soya.
Yo le añadí a su explicación que muchos países latinoamericanos lo que tienen son millones de ciudadanos con salarios de hambre produciendo café, cacao, vegetales, frutas, materias primas y mercancías a bajo precio para surtir a la sociedad de Estados Unidos, que ya no ahorra y consume más de lo que produce.
Lula explica que pusieron en Ghana una oficina de investigación de EMBRAPA ―la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria―, y añade que en febrero van a inaugurar también una oficina en Caracas.
Treinta años atrás, Fidel, aquella región de Brasilia, Mato Grosso, Goiás, se consideraba una parte de Brasil que no tenía nada, era igual que la sabana africana; en 30 años se transformó en la región de mayor producción de granos de todo el Brasil, y pienso que África tiene una parte muy parecida a esta región de nuestro país; por ello pusimos la oficina de investigación allí en Ghana y queremos hacer una sociedad también con Angola.
Brasil, me dijo, tiene una situación privilegiada. Contamos con 850 millones de hectáreas de tierra; de estas, 360 millones es la parte del Amazonas; 400 millones de buenas tierras para la agricultura, y la caña de azúcar ocupa solamente el uno por ciento.
Brasil, le comento, es por otro lado el mayor exportador de café del mundo. A Brasil le pagan por este producto lo mismo que valía una tonelada en el año 1959: alrededor de 2,500 dólares actuales. Si en ese país cobraban entonces 10 centavos por una taza, hoy cobran 5 dólares o más por una taza olorosa de café expreso, un estilo italiano de colar. Eso es PIB en Estados Unidos.
En África no pueden hacer lo que hace Brasil.
Gran parte de África está cubierta por desiertos y áreas tropicales y subtropicales, donde es difícil producir soya y trigo. Sólo en la zona del Mediterráneo, por el norte ―donde caen algunos cientos de milímetros al año, o la que riegan con aguas del Nilo―, en las mesetas altas o en el sur, de las que se apropiaron los del Apartheid, abundan las producciones de granos.
Los peces de sus aguas frías, que bañan sobre todo su costa occidental, alimentan a países desarrollados que barren con los arrastreros los ejemplares grandes y pequeños de las especies que se alimentan con el plancton de las corrientes procedentes del Polo Sur.
África, con casi 4 veces más superficie que Brasil (30,27 millones de kilómetros cuadrados) y 4,3 veces más población que Brasil (911 millones de habitantes), está muy lejos de producir los excedentes de alimentos de Brasil, y su infraestructura está por construir.
Los virus y bacterias que afectan la papa, el cítrico, el plátano, el tomate, el ganado en general, la fiebre porcina, aviar, aftosa, la enfermedad de las vacas locas, y otras que afectan en general al ganado en el mundo, abundan en África.
Le hablé a Lula de la Batalla de Ideas que estábamos librando. Nuevas noticias llegan constantemente, que evidencian la necesidad de esa lucha constante. Los peores órganos de prensa de los enemigos ideológicos se dedican a divulgar por el mundo las opiniones de algunos gusanillos que en nuestro heroico y generoso país ni siquiera desean escuchar la palabra socialismo. El 20 de enero, cinco días después de la visita, uno de esos órganos publicó la de un jovenzuelo que gracias a la Revolución alcanzó un buen nivel de educación, salud y empleo:
"No quiero saber de ningún socialismo", y explica la razón de su cólera: "mucha gente empeñaba hasta el alma por unos pocos dólares. Lo nuevo que va a venir para este país, sea lo que sea, que le den otro nombre," manifiesta. Todo un lobezno disfrazado de abuelita.
El propio corresponsal que la divulga, continúa gozoso afirmando: "La propaganda oficial convocando a los cubanos a acudir a las urnas cita más veces la Revolución que el socialismo. Por lo pronto, Cuba ya no es un país burbuja, como lo fue hasta fines de la década de los 80. La mirada insular está transitando hacia una visualidad global y el país, sobre todo en la capital, está viviendo una acelerada mutación hacia la modernidad. Y uno de sus efectos es que están descosiendo las costuras del socialismo importado décadas atrás."
Se trata de la apelación vulgar del capitalismo imperial al egoísmo individual, predicado hace casi 240 años por Adam Smith como la causa de las riquezas de las naciones; es decir, ponerlo todo en manos del mercado. Eso crearía riquezas sin límites en un mundo idílico.
Pienso en África y sus casi mil millones de habitantes, víctimas de los principios de esa economía. Las enfermedades, que vuelan a la velocidad de los aviones, se propagan al ritmo del SIDA, y otras viejas y nuevas enfermedades afectan a su población y sus cultivos, sin que ninguna de las antiguas potencias coloniales sea capaz realmente de enviarles médicos y científicos.
Sobre estos temas hablé con Lula.
martes, 29 de enero de 2008
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Elecciones en Estados Unidos

La TV “elige” al presidente

Por lo visto hasta ahora, será el posicionamiento de los candidatos en las cadenas de televisión y no los votos quienes decidan el final del actual show electoral en Estados Unidos.
Casi las 24 horas del sábado 19 de enero, como el resto de sus colegas, CNN mantuvo una cobertura permanente de la primaras en los estados de Nevada y Carolina del Sur. Parecía el sumun de la “libre información”, con analistas elegantes frente enormes pantallas de cristal líquido prediciendo cuál de los candidatos vencería y reporteros informando, en tiempo real, los resultados de las votaciones en los “caucuses” de ambos partidos. Todo un espectáculo mediático que esconde dónde realmente se decide quién ocupará la oficinal oval en enero de 2009.
The New York Times dijo en el 2000 que los norteamericanos no tenían tiempo para otra cosa que para ver televisión, y los políticos captaron bien el mensaje, a juzgar por las cantidades de dinero destinadas a la publicidad televisiva. Y si alguien duda lo muy en serio que se toman su imagen en la TV, sepa que solo durante el 2007 más de 715 millones de dólares fueron para pagar anuncios televisivos de proselitismo electorero.
Previo a la arrancada de las primarias presidenciales por el estado Iowa ya eran significativos los fondos destinados al referido objetivo. Los republicanos desembolsaron alrededor de 9.5 millones de dólares en publicidad en dicha demarcación, mientras que los demócratas emplearon 150 dólares en spots por cada miembro del comité estadual, hablando en números redondos: fueron casi 24 millones de dólares.
Solo allí los gastos de ambos partidos superaron los 50 millones de dólares, casi seis veces que en las elecciones del 2004.
Con semejantes cifras, es previsible que los aspirantes no escatimen sus chequeras cuando llegue el 5 de Febrero, conocido como “Súper martes”, pues de golpe y porrazo se dirimirán las primarias en populosos estados como New York, Illinois y California.
Pero varios analistas han advertido que, sabiéndose codiciadas, las televisoras están tomando partido a favor o en contra de uno y otro candidato.
Ron Paul, pretendiente republicano, afirmó estar dispuesto a demandar a Fox News/News Corp, por excluirlo del debate organizado por la cadena Fox. Otro tanto piensa hacer Dennis Kucinich con la Walt Disney Company, propietaria de la ABC News por haberlo dejado fuera del show.
Si esto ocurre en medio de unas elecciones donde las diferencias programáticas de los candidatos no rebasa los matices, no puede asombrarnos que otras naciones sean excluidos arbitrariamente de las principales cadenas televisivas aquellos aspirantes no convenientes a los grandes interés económicos que las controlan, sobre todo, con los representantes de las izquierdas.
De nuevo es el dinero y no las reales cualidades de cada uno de los postulados, quien decidirá cuál será el próximo presidente de la autoproclamada vitrina de la democracia mundial.


Para marcar la diferencia, saque sus propias conclusiones haciendo Click Aquí



viernes, 25 de enero de 2008
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Otra mordaza al “perro guardián”

Cuánto de espejismo hay en las supuestas bondades del mercado como garante de la libertad de prensa, vuelve a ser evidente tras las eliminación por parte de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de las reglas que impedían que en Estados Unidos, una misma empresa fuera la propietaria de un periódico y un canal de televisión o emisora de radio dentro de una ciudad.
Los partidarios de la concentración mediática en las manos de unos pocos poderosos magnates, parecen haber ganado la partida. En 2003, a través de Kevin Martin habían tratado de lograrlo, pero solo lo consiguieron ahora cuando este individuo fue designado por Bush como presidente de la FCC.
El currículum de Martin habla por sí solo de sus “habilidades”. Ocupó el cargo de Vice Director Jurídico de la campaña del actual presidente durante el oscuro proceso electoral del año 2000 y su nombre se menciona en los turbios manejos para detener el recuento de los votos en el estado de la Florida.
Pero sus vínculos con los neoconservadores vienen de mucho antes pues prestó sus servicios al fiscal especial Kenneth Starr mientras duró el escándalo que involucró al ex mandatario William Clinton y a Mónica Lewinsky. Por su fuera poco, su esposa trabaja en el equipo de comunicaciones de Bush.

La libertad de prensa sucumbe ante la libre empresa
Michael Copps, fue uno de los dos comisionados que votó en contra de la decisión y por razones muy convincentes: “los verdaderos ganadores hoy son las empresas que están en muchos casos en muy buena situación, y los verdaderos perdedores seremos todos nosotros que dependemos de los medios de comunicación para enterarnos de lo que sucede en nuestras comunidades y para vigilar al gobierno local. A pesar de todo lo que puedan oír sobre la amenaza a los periódicos de Internet y las nuevas tecnologías, la orden de hoy de hecho trata sobre un tema bastante viejo. Las empresas poderosas están utilizando el poder público para escabullirse a través de los cambios de normativa que les permiten obtener ganancias a costa del interés público.”
Y tiene razón cuando dice que se trata de un tema de vieja data y cuyo fondo es la perenne puja entre los interese económicos frente a aquello que sería beneficioso para las mayorías.
En agosto pasado, Dow Jones & Co. y su conocido periódico, The Wall Street Journal, para muchos líder de opinión sobre temas económicos, fue adquirido por Rupert Murdoch, dueño de News Corp, unos de los conglomerados mediáticos más grandes del mundo. Este es solo el ejemplo más reciente de un proceso que empezó hace mucho tiempo en Estados Unidos, mediante el cual las más importantes redes de transmisión de noticias y en general del entretenimiento, van a quedando en unas pocas manos.
El panorama mediático en EE.UU. exhibe a diez grandes monstruos: AOL/Time Warner, AT&T Corporation, Sony, Bertelsman, Liberty Media Corporation, Vivendi Universal, Viacom Inc., General Electric, Walt Dysney Company y News Corporation. Cada uno con ganancias que superan el producto interno bruto de varias naciones del Tercer Mundo y cuyos intereses se entrecruzan.
Si hasta la fecha han logrado acaparar casi todo el espectro comunicacional del país y prácticamente del mundo, es predecible que su voracidad y capacidad de maniobra crezca si continúa dejándoles el camino libre.
Hablando en términos de teóricos, el balance noticioso en Estados Unidos, bastante maltrecho ya, recibe otro golpe. Comprensible entonces el pronunciamiento hecho por un grupo de decanos de algunas de las facultades estadounidenses de periodismo más importantes. “No creemos que se pueda confiar completamente en que el mercado provea el conjunto de noticias locales que el sistema estadounidense necesita que funcione de la mejor manera”, dijeron.
Otros de las perjudicadas serán las minorías, como había anticipado Juan González, ex presidente de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos; quien en declaraciones hechas al Congreso señaló: “cuando nuestro país se ha hecho cada vez más diverso racial y étnicamente, la cantidad de emisoras en manos de las minorías ha permanecido en niveles increíblemente bajos. (...) La experiencia directa ha demostrado que la propiedad de los medios importa a la hora de tener diversidad de voces y de satisfacer las necesidades informativas de las minorías”.
Al mismo tiempo, de eliminarse las actuales reglas de la FCC, habrá más desempleo en las filas del periodismo. Un fenómeno ya conocido pues cuando en 2000 se produjo la fusión de Time Warner con American On Line (AOL), surgiendo la actual AOL/Time Warner, fueron despedidos mil trabajadores de la cadena CNN, hasta ese momento parte de la Time.
[1]
Nuevamente los hispanos, afroamericanos u otras minorías salen perdiendo. De concretarse la desregulación aprobada por la FCC, 19 canales de televisión, pertenecientes a los mencionados grupos étnicos en las 20 mayores ciudades de la Unión, caerían en poder de representantes de la mayoría anglosajona. ¿Resultado? Las noticias que podrían interesar a las minorías étnicas perderían terreno en la nueva agenda de los medios.

¿Y los demócratas?
Solo el Congreso puede revertir la decisión de la FCC, pues la entidad se le subordina directamente según establece la Ley de Comunicaciones de 1943.
Otra oportunidad para que la mayoría demócrata haga valer el apoyo que recibió en los comicios parciales de 2006. Pero atenidos a su tibia y retrasadísima oposición a las aventuras bélicas de Bush, no hay muchas esperanzas de que vayan en contra de los grandes intereses económicos que presionan para suprimir las pocas barreras que frenan el avance de la monopolización mediática en EE.UU.
Sigue cayendo el mito de la prensa como el cuarto poder y de su papel fiscalizador y vigilante de los gobiernos, porque al “perro guardián” le han puesto otra mordaza
.
_________________________________
[1] De hecho la misma formación de la AOL/Time Warner es el resultado de la varias fusiones. Primero “en 1989 cuando se unieron Time Inc., una poderosa editora de revistas que había entrado también en el mundo de la televisión por cable, y la Warner Communication, que poseía los estudios cinematográficos Warner Brothers, salas de cine y otros negocios editoriales. Una década después, Time Warner se fusionó a otra gran empresa, AOL, aunque más bien podríamos hablar de la compra de esta última sobre la primera. La empresa resultante se configuró como la mayor industria mundial de creación y distribución de ocio”. Véase artículo de Aurora Labio Bernal “Control informativo y medios de comunicación en Estados Unidos. Un caso de censura en la CBS”.
viernes, 11 de enero de 2008
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Testimonio al regreso del infierno

Mohamed Farag Ahmad Bashmilah narra el calvario que vivió a manos de los “paladines” de la democracia y la libertad…

Sobrevivir en una ‘prisión secreta’ de la CIA
Por Amy Goodman
(presentadora de Democracy Now! (www.democracynow.org/es), noticiero internacional diario emitido por más de 650 estaciones de radio y televisión en Estados Unidos y el mundo.)

El programa de secuestro y tortura del gobierno de Bush, con sus “vuelos de tortura” a bordo de jets privados y las "prisiones secretas" de la CIA, salió un poco más a la luz este semana. Hablé con Mohamed Farag Ahmad Bashmilah en su primera entrevista para televisión. Bashmilah fue víctima del llamado programa de “rendición extraordinaria” de la CIA, en el que personas son “arrestadas” en sus casas, en aeropuertos, en la calle, y son trasladadas, lejos de la vigilancia del Congreso de EE.UU., lejos de la prensa, lejos del alcance de los tribunales, a países en los que la tortura y los tratos crueles son rutina.

Bashmilah está siendo representado por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) y por el Departamento de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York en una demanda conjunta con otras cuatro víctimas del programa de rendición extraordinaria de la CIA. No han demandado al gobierno de EE.UU. ni a la CIA, sino a una compañía llamada Jeppesen Dataplan Inc., una subsidiaria de Boeing Corporation. Un ex empleado de Jeppesen, Sean Belcher, presentó una declaración jurada en apoyo a Bashmilah, en la que informaba que el ejecutivo de Jeppesen Bob Overby presumía de la siguiente forma: “hacemos todos los vuelos del programa de rendición extraordinaria”, y continuaba explicando al personal que se refería a “los vuelos de tortura”, y que estaban muy bien pagos.

Con la ayuda de un intérprete, a través del teléfono desde su casa en Yemen, Bashmilah describió cómo comenzó su calvario el 21 de Octubre de 2003, cuando fue arrestado en Amman, Jordania: “Duró aproximadamente seis días, pero lo que soporté allí equivale a años. Querían que confesara que tenía relaciones con algunos individuos de al-Qaeda. Intentaron varias veces que confesara, y cada vez que les decía que no, me daban una patada, me abofeteaban o me insultaban. Entonces dijeron que si no confesaba, traerían a mi esposa y la violarían delante de mí. Y por miedo a lo que podría pasarle a mi familia, grité hasta desmayarme. Después de recuperar la conciencia, les dije ‘por favor, no le hagan nada a mi familia. Cooperaré con ustedes de la manera en que quieran’”.

Tras firmar una confesión falsa, le anunciaron que iba a ser liberado. Mientras era conducido por las instalaciones de la inteligencia jordana se levantó la venda que le tapada los ojos. “Vi a otro hombre, que tenía aspecto occidental. Era blanco, con cierto sobrepeso y llevaba gafas de sol. Comprendí entonces que probablemente me estaban entregando a otra agencia, porque durante los interrogatorios a los que me habían sometido los jordanos, una de las amenazas era que, si no confesaba, me entregarían a la inteligencia estadounidense”. Fue preparado para el traslado, fue completamente desnudado. “Empezaron a fotografiarme por todas partes. También empezaron a golpearme por los costados y en los pies. Y después me pusieron en una postura parecida a la posición de postración en la oración musulmana, que es parecida a la posición fetal. Y en esa posición, uno de ellos metió el dedo en mi ano muy violentamente. Me dolía terriblemente, y empecé a gritar. Cuando empezaron a tomar fotos, pude ver que estaban enmascarados. Estaban vestidos de negro de pies a cabeza, y también llevaban guantes de cirujano”.

Bashmilah cuenta que le pusieron un pañal, que tenía los ojos y los oídos tapados, que le pusieron una bolsa sobre la cabeza y auriculares para bloquear el ruido exterior. Fue trasladado en avión a Kabul, Afganistán, donde estuvo detenido en aislamiento durante casi seis meses. Creía que estaba a cargo de estadounidenses. “Algunos de los interrogadores se me acercaban y me interrogaban en la sala de interrogatorios, y me decían: ‘Deberías calmarte y sentirte tranquilo, porque enviaremos toda esta información a Washington’. Y decían que en Washington determinarían si mis respuestas eran verdaderas o no”. Aunque fue aislado de otros prisioneros, logró escuchar a algunos de ellos comentando que podían estar en la base aérea de Bagram. Bashmilah siguió contando en el teléfono que lo mantenían despierto con música estridente y que permanecía sujeto con grilletes, que solamente le quitaban durante los periódicos interrogatorios.

Durante el período en que Bashmilah era interrogado y torturado, también era visitado por “psiquiatras”. “La terapia consistía principalmente en analizar mis pensamientos e intentar interpretarlos por mí, además de suministrarme tranquilizantes”.

Bashmilah intentó suicidarse tres veces, protagonizó una huelga de hambre que fue interrumpida de forma dolorosa cuando le introdujeron un tubo por la nariz para alimentarlo de manera forzosa, se le negó el acceso a un abogado, a entrevistarse con algún grupo de derechos humanos, y al Comité Internacional de la Cruz Roja. En efecto, estaba desaparecido.

El 5 de mayo de 2005 fue trasladado a una prisión en Yemen, donde finalmente pudo comunicarse con su familia. Amnistía Internacional se involucró en el caso. Fue liberado en marzo de 2006, sin que se hayan presentado cargos por terrorismo en su contra.

Mohamed Bashmilah afirmó que había cámaras en sus celdas y en las salas de interrogatorio. Quizás su calvario fue registrado en video. Esperemos que la CIA no destruya también esas grabaciones.
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Original en Inglés
jueves, 3 de enero de 2008
Posted by Unknown

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