23 años después
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Desde aquel pequeño corredor de hospital, y con la oscuridad en los ojos de
una niña de 12 años no podía comprender los gritos de horror de los demás
frent...
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Al circo
Por ironías de la vida, pensando en el publicitado caso del barco detenido en Panamá, fueron unos acróbatas norcoreanos él último recuerdo que tenía del circo allá por 1989. Una paternal motivación me hizo regresar al circo… ¡24 años después!
Mi Isa me preguntó por la carpa y caí en cuenta de los convencionalismos que todavía rodean al arte circense, porque todavía se le asocia al susodicho techo y al montón de animales.
Mi Isa me preguntó por la carpa y caí en cuenta de los convencionalismos que todavía rodean al arte circense, porque todavía se le asocia al susodicho techo y al montón de animales.
Imaginación
La capacidad de crear Isabel no cree en la rutina de los adultos. Te arrastra por una mano y te “obliga” a montarte en su nave con motor de caja de cervezas y puertas de pomos plásticos.
Antes de despegar, una comunicación vía hilo de estambre con el Centro de Comando: 5, 4, 3, 2, 1… ¡despegue!... Después eludir las rocas hasta llegar a un planeta cualquiera, no importa. Ella salió a explorar, yo, por precaución me quedé en la nave, pero siempre con el casco puesto, para estar más seguros.
Con ella las cosas son así, lo mismo sale al cosmos que pone conversar entre sí a un montón de soles de colores diferentes, sobre asuntos de alta prioridad como cuándo van a ir a la playa.
En los intermedios se hornean algunas galletas y hasta hay algún que otro lavado de cabeza. Mientras Pongo y Perdy van corriendo a rescatar a sus cachorros.
Afuera deliraba el Sandino con los play off de la pelota; adentro las dudas, las frustraciones y hasta los miedos sufrieron cayeron a la lona y pidieron un conteo de protección...
Antes de despegar, una comunicación vía hilo de estambre con el Centro de Comando: 5, 4, 3, 2, 1… ¡despegue!... Después eludir las rocas hasta llegar a un planeta cualquiera, no importa. Ella salió a explorar, yo, por precaución me quedé en la nave, pero siempre con el casco puesto, para estar más seguros.
Con ella las cosas son así, lo mismo sale al cosmos que pone conversar entre sí a un montón de soles de colores diferentes, sobre asuntos de alta prioridad como cuándo van a ir a la playa.
En los intermedios se hornean algunas galletas y hasta hay algún que otro lavado de cabeza. Mientras Pongo y Perdy van corriendo a rescatar a sus cachorros.
Afuera deliraba el Sandino con los play off de la pelota; adentro las dudas, las frustraciones y hasta los miedos sufrieron cayeron a la lona y pidieron un conteo de protección...
Crecer: ¿dónde estas Peter Pan?
Una lágrima corrió por su rostro de cuatro años, no porque le doliera algo, o más bien no físicamente. “Papá, yo quiero ser grande”, me dijo y se me partió el alma en dos. De plano comprendí que esto es solo el comienzo de quién sabe cuantos interrogatorios más; tal vez los mismos que hace Silvio en su Escaramujo.
El momento no era el más idóneo para averiguar la razón de la interrogante y lo único que se me ocurrió fue tratar de convencerla que las cosas tienen su momento. “Cómo las maticas, que primero son pequeñas, luego le salen las hojas. Pero eso se demora”, le dije.
El momento no era el más idóneo para averiguar la razón de la interrogante y lo único que se me ocurrió fue tratar de convencerla que las cosas tienen su momento. “Cómo las maticas, que primero son pequeñas, luego le salen las hojas. Pero eso se demora”, le dije.


