Posted by : István Ojeda Bello sábado, 3 de diciembre de 2005


Por István Ojeda Bello

Bush quería bombardear la sede central de Al Jazeera revela The Daily Mirror y vuelve al tapete lo peligroso que se ha vuelto el periodismo en tiempos de la cruzada de la Casa Blanca contra el terrorismo.
Según el Mirror, el presidente estadounidense dio a conocer su plan durante una reunión con el primer ministro inglés Antony Blair en una entrevista que ambos sostuvieron el 16 de abril de 2005. Al Jazeera sigue intacta así que, al parecer el premier británico calmó la ira de W quien no soportaba los informes críticos de la cadena qatarí sobre el sitio que las tropas norteamericanas tenían contra la ciudad iraquí de Faluya .
Ahora varios medios de prensa recuerdan que la emisora, cuya sede central radica en Doha, informó en vivo continuamente desde Faluya durante un mes de asedio a cargo de la infantería de marina estadounidense; la cual empleó todo tipo de armas, incluyendo fósforo blanco para desalojar a la resistencia de la ciudad.
En la actualidad Al Jazeera tiene todo el apoyo de su gobierno. El Jeque Hamad bin Khalifa al-Thani, emir de Qatar es el principal accionista de un canal que ya es líder en el Medio Oriente con más de 35 millones de televidentes.

No el "qué" sino el "cómo"

Como siempre ocurre en estos casos, la gran prensa ha puesto el énfasis, no en la gravedad de que un presidente haya siquiera pensado en bombardear una televisora de un aliado; sino en quiénes "filtraron" a The Daily Mirror lo ocurrido en la reunión Bush-Blair.
Preocupado por el "cómo" fluyó la información y para evitar nuevas filtraciones, raudo el fiscal general de Gran Bretaña, lord Peter Goldsmith, se comunicó con directores de diarios de su país, para recordarles que el artículo 5 de la Ley de Secretos de Estado prohíbe publicar este tipo de datos sin la correspondiente autorización.
A manera de escarmiento ya se han levantado cargos contra el funcionario británico David Keogh en el marco de la mencionada Ley por haber cometido una "revelación dañina" de información reservada, pues Keogh probablemente haya sido quien "se fue de lengua".
Sin embargo el ex ministro de Defensa británico Peter Kilfoyle puso el dedo en la llaga: "Si Bush quería realmente bombardear Al Jazeera dentro de lo que es, después de todo, un país amigo, eso diría mucho sobre los ataques que ocurrieron después contra los periodistas que no actuaban dentro del marco de las fuerzas de la coalición" .
He ahí el punto interesante de la cuestión, porque Al Jazeera fue objeto de los ataques de Estados Unidos en ocasiones anteriores, y no una, sino dos veces. Primero a fines de 2001, la oficina de la televisora en Kabul fue destruida por la aviación de la coalición invasora. Luego el siete de abril de 2003, el corresponsal Tareq Ayoub quien había salido ileso en Kabul pereció cuando un misil impactó la corresponsalía de Al Jazeera en Bagdad. Tres días antes Ayoud había comentado a un colega: "Hemos dado a los estadounidenses la ubicación exacta de nuestra sede para que no nos vayan a dar". Antes, en 2001, el Pentágono aseguró creer que se trataba de las oficinas de Al Qaeda, en 2003, simplemente arguyó "un error".

Via libre a los "incrustados" : ¿ y los demás?...

"Cuando Al Jazeera comenzó a transmitir a todo el mundo árabe, -dice el periodista inglés Robert Fisk:- los estadounidenses elogiaron su aparición como símbolo de libertad entre las dictaduras de Medio Oriente. Tom Friedman, mesiánico columnista del New York Times, la encomió como bastión de libertad -siempre un peligroso precedente, viniendo de Friedman-, en tanto que funcionarios estadounidenses señalaron las transmisiones de la estación como prueba de que los árabes deseaban libertad de expresión".
Cuando la misma televisora empezó a difundir los mensajes de Osama Bin Laden, todo el entusiasmo de Friedman y el Departamento de Estado se esfumó. En 2003 el subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz declaró que Al Jazeera "amenazaba la vida de los soldados estadounidenses" y Donald Rumsfeld subió el nivel de los embustes afirmando que la televisora cooperaba con los insurgentes iraquíes.
Tal usted podría creer que se trata de antipatía rayando en el odio de Washington hacia un canal de TV en particular o tal vez son tan fundamentalistas islámicos sus integrantes que se merecen dos o tres Tomawauk. Al respecto dice Pascual Serrano: "He conocido a los periodistas de Al Jazzera en varias ocasiones, en Iraq y en el Líbano. No he apreciado ni el más mínimo odio ni apología de la violencia en su trabajo. Me han parecido profesionales íntegros, obsesionados por recoger los testimonios de la gente, de los iraquíes en Bagdad o de los palestinos en los campos de refugiados en el Líbano, personas cuyo acceso a los medios occidentales les está vedado y que sólo pueden expresarse ante los micrófonos de esta cadena árabe".
Han sido demasiados los "errores" para creérselos. Además en reiteradas ocasiones se soslaya intencionalmente un detalle. El mismo día en que fue objeto de los misiles estadounidenses la sede de Al Jazeera en Bagdad, unn tanque disparaba contra el Hotel Palestina donde se alojaban los reporteros que daban cobertura a la invasión de manera independiente. Allí no estaban los "incrustados" esos que reflejan las acciones bélicas desde el manto protector de las unidades norteamericanas.
En el ataque perdieron la vida Jose Couso camarógrafo español del canalTele 5 y Taras Protsyuk, de la agencia Reuters. Javier Couso viajó recientemente a Estados Unidos para reclamar justicia para su hermano: "Creo que miente-: dijo refiriéndose al Sargento Shawn Gibson quien disparó del tanque que mató a Couso-. Por todas las pruebas, todos los hechos que hemos sabido: grabaciones, el testimonio de cientos de testigos, expertos militares que nos han explicado muy claramente que si estás expuesto a un ataque enemigo nunca jamás se pondría un tanque en un puente, como si estuviera sentado, esperando.... El tanque estuvo diez minutos apuntando en la dirección del Hotel Palestina".
Javier es claro: "Ellos lo sabían. Sabían que el Hotel Palestina era un edificio civil. Recibieron autorización del mando de la Tercera División de Infantería, del General Buford Blount, quien también sabía que el Hotel Palestina era el alojamiento de todos los periodistas".

Una crítica y... ¡mueres!

Decía Wiston Churcchil que la primea víctima en una guerra es la verdad y todo parece indicar que la táctica de Estados Unidos se dirige precisamente a eliminar a quienes divulguen versiones diferentes a las suyas. A juzgar por el empeño que ha puesto en ello esas opiniones coinciden con lo que realmente ocurre en los conflictos armados donde participa el "U.S Army". Recuérdese que el 23 de abril de 1999, la aviación de la OTAN bombardeó la sede de la radiotelevisión de Serbia (Radiotelevizija Srbije, RTS), en Belgrado; perecieron dieciséis empleados del canal. El 19 de enero de 2001, el ejército israelí dinamitó el edificio de la televisión y la radio palestinas La Voz de Palestina, en Ramallah, en los territorios ocupados. ¿Y en Washington?: silencio.
Ni siquiera tras el arribo de la "democracia" y la libertad a Irak hay seguridad para la prensa en ese país. En cuanto asumió las riendas de la nación mesopotámica el "Administrador Civil"', Paul Bremer, una de sus primeras acciones fue imponer la censura mediante un llamado "Código de conducta". Un eufemismo para prohibir a un número creciente de artículos anti-estadounidenses en la prensa local. Los periódicos de los partidos políticos hostiles a Estados Unidos "acusan a las fuerzas occidentales de violación masiva, robo y numerosos insultos al Islam": se leía en uno de los primeros párrafos del Índice de Censura.
Más de 70 periodistas y trabajadores de medios han sido asesinados desde la invasión estadounidense iniciada hace aproximadamente dos años, cincuenta de ellos eran iraquíes. Los verdaderos enemigos del Pentágono y la Casa Blanca son los profesionales serios. Y seriedad en el conflicto iraquí es sinónimo de disentir de las versiones estadounidenses. .
Las agresiones de la soldadesca norteamericana no se han detenido después del tan publicitado traspaso de poder. El 9 de febrero de este año, Dler Karam Ali, periodista kurdo de los periódicos Al-Ittihad Al-Isalmi y Al-Ofoq Al-Islami, miembro del Sindicato Kurdo de Periodistas fue abaleado y herido por fuerzas estadounidenses en la carretera entre Bagdad y Darbandikhan, al norte de Irak. Murió tres días después en el hospital. Cuando se dirigía a cubrir las elecciones, Karam Ali, pasó por un retén donde soldados estadounidenses le solicitaron que estacionara; el conductor se rehusó, y los soldados abrieron fuego contra el vehículo.
Siete días después los estudios del canal estatal Al-Iraqiya fueron atacados con morteros, tres técnicos resultaron heridos. Dos días antes, un supuesto grupo armado ilegal vinculado con Al-Qaeda intentó secuestrar al productor del canal, Jamal Badrani. No había pasado una semana cuando la periodista de la propia televisora Raeda Wazzan y su hija, fueron secuestradas por hombres enmascarados en el centro la ciudad de Mosul al norte del país. Cinco días más tarde apareció el cuerpo de sin vida de Wazzan.
Estos son los casos menos conocidos, precisamente porque de los periodistas iraquíes nadie habla. Cuanto más los circuitos transnacionales de la información reflejaron la muerte de los periodistas extranjeros.
“Somos testigos de una cacería de brujas sin precedentes, perpetrada contra los cuerpos de la prensa iraquí,” afirmó Aidan White, Secretario General de la La Federación Internacional de Periodistas y agregó que: "Los líderes políticos y religiosos que aseguran defender el cambio democrático en este país impactado por la guerra, deben expresarse en contra de este terror”.

No solo en Irak
Si usted es de lo que piensa que solo corren riesgos aquellos periodistas inmersos en los conflictos armados, se equivoca. En un informe presentado al IX Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y que abarcaba solamente hasta octubre de 2003, se destacaba que en América Latina se había se asesinado a 19 periodistas en tres países de América Latina; en la región hubo más víctimas de este tipo que en la guerra de Irak donde cayeron 14 profesionales.
Hasta en este aspecto no hay acuerdo entre los analistas. Para el Comité de Protección a Periodistas (Committee to Protec Journalists) (CPJ) con sede en Nueva York que un trabajador de la prensa sea eliminado a balazos, en carreteras, en las calles de las ciudades, al llegar a sus lugares de trabajo, e incluso en su propia residencia, no significa que la muerte se relacione con alguna información divulgada que haya molestado a algún político corrupto a capos del narcotráfico.
El periodismo serio y militante se gana el recelo de los círculos de poder transnacionales. Vale entonces la advertencia hecha hace unos días por el periodista español Pascual Serrano sobre el peligro que corre una televisora alternativa como Telesur: "los periodistas hemos de advertir sobre la amenaza hacia una televisión independiente -adicionemos también a toda la prensa verdaderamente seria- que no responderá a los intereses de Bush. El tiempo demostrará si será el nuevo objetivo de los misiles norteamericanos. Por eso es importante señalar al criminal antes de que cometa su crimen".

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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