La historia de Gerardo Estrada Estevan es la determinación de no dejarse vencer por las dificultades pues ni la peor de todas, la ceguera total, le ha impedido sentirse útil. Para él y su esposa Aliuska Oliva (débil visual profunda) la reapertura del trabajo cuenta propia le abrió el camino para legalizar su sustento. Ahora se desempeñan como productor-vendedor de útiles del hogar y vendedora de discos, respectivamente; pero mantenerse dentro de la ley vino para ellos con un escollo: ¿cómo tener un registro contable de su actividad para cumplir con el fisco sin la ayuda de la vista?
Las buscadoras de piojos (editorial)
Hace 17 horas












