Posted by : István Ojeda Bello jueves, 27 de junio de 2013

Aunque es ampliamente sabido lo referente a los norteamericanos que se establecieron en poblado cubano de Omaja, no ocurre lo mismo con los finlandeses que llegaron a ese paraje del actual municipio de Majibacoa, con un propósito que habría ido mucho más allá de construir casas

Casi un siglo después los finlandeses están  regresando a Omaja, perteneciente hoy a la provincia de Las Tunas. Ahora como parte de una brigada de solidaridad, van tras el rastro de sus compatriotas que una vez arribaron allí cargados de sueños. Esas visitas motivaron mi pesquisa para abundar más sobre una historia que hasta ahora ha sido poco difundida.
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Jaime Sarusky en su texto Los Fantasmas de Omaja, ya había esbozado la presencia en el poblado majibacoense de ebanistas finlandeses, de cuyas manos salió la mayoría de las casas estilo bungalow edificadas allí a instancias de los norteamericanos que fundaron la localidad a finales de 1906.

Tras varios meses de estudio en el Instituto de la Migración de Turku, Finlandia, el propio Sarusky profundizó sobre los oriundos de aquel país que viajaron a Cuba a inicios del siglo XX.

¿Qué fue Ponnistus?
De acuerdo con las pesquisas del Premio Nacional de Literatura en 1906, Oscar Norring, excapitán de un barco mercante fomentó el asentamiento finés en Omaja, mientras fungía como agente de la Buenavista Fruit Company, empresa bajo cuyo control estuvo la fundación de un poblado donde colonos norteamericanos trataron de desarrollar el cultivo de cítricos.

Sarusky, quien consultó el texto de la época, afirma que el asentamiento de los finlandeses, “comenzaba desde media milla al este de los límites del pueblo y se prolongaba una milla en esa dirección, y media milla hacia el sur. Por el norte bordeaba las paralelas de la línea férrea”.

En las navidades de 1906, llegaron a Omaja Oscar Norring y su esposa Selma, y quedó fundada una colonia que bautizaron con el nombre de Ponnistus, término que significa esfuerzo en finés. Más tarde, en febrero de 1907 se les unió Wílliam Keskinen, un carpintero y ebanista de Helsinki.

“Nuestro objetivo es libertad, fraternidad, igualdad y una vida holgada como resultado del trabajo propio, individual”, escribía Norring en la prensa finlandesa editada en los Estados Unidos.

Keskinen, por su parte, exhortaba a aquellos que intentaran arraigarse en la colonia, a que “llevaran los ideales socialistas de la verdad”. Todo parece indicar que dentro de Ponnistus los asuntos comunes se debatían en asambleas de los miembros, tratándose entre sí como camaradas.
Los Fundadores
De acuerdo con lo descubierto por Sarusky, entre 1907 y 1910 se asentaron en las cercanías de Omaja más de una treintena de finlandeses. Además de la familia encabezada por Wílliam Keskinen, Oscar Norring y su esposa Selma; vivieron la colonia Ponnistus, los matrimonios de Atalia y Emil Vainio; Néstor y Alma Virta con su hija Martta, así como John K. Nieminen y Joel Puronen, todos venidos desde los Estados Unidos. Desde Finlandia llegaron Edla, la esposa de Otto Parker, además de sus hijos y Kustaa Lankelá. Además probaron suerte Fiina y Osear Holm,  Matti Ikonen, Víctor Leander, Elmer Lind, Risto Kangas, Kaar-lo Jukkola, Eeli Kivistó, Otto Leino, Karl Nieminen, Huho Hunta, Aug (ust) V. Siren, John H. Oikemus,  Jacob Koskela y David Salo. Al parecer, por lo menos dos niños Eino Virta y Aune Victoria Honka, nacieron por esa época en la colonia finesa de Omaja.

Sin embargo, a partir de 1909 Ponnistus empezó a fenecer. La escases de agua, la lejanía de la estación de ferrocarril hacían incosteable el transporte de las frutas; esto, unido al hecho de que la mayoría de los colonos eran leñadores, mineros o artesanos, trabajadores de laminados de metal, carpinteros y ebanistas, dictó la sentencia de muerte del sueño socialista en Omaja y la mayoría de sus miembros regresó a los Estados Unidos. El propio Sarusky confirma en su investigación que “en 1917 solo resistían (en Omaja) a tres granjeros y uno de ellos era Keskinen”.

Las Huellas
A pesar del tiempo transcurrido todavía es palpable la huella de los finlandeses en Omaja. La más conservada es la vivienda marcada con el número 58 de la avenida Camilo Cienfuegos, que hasta el 2011 fue propiedad de José Vázquez Pérez, cuyo abuelo Domingo Vázquez se la compró a un finlandés en 1922.

En la morada es posible apreciar el estilo arquitectónico característico de la época fundacional del poblado.

Aunque ya es otra la familia que allí vive los Vázquez han puesto todo su empeño en conservar varios muebles, salidos también de las manos de los ebanistas nórdicos. Además atesoran una vajilla fabricada en Finlandia aproximadamente en los años 20 del siglo pasado, lo cual es una seña de que aún en esa fecha, cuando ya Ponnistus no existía, todavía se mantenían lazos con el país de los mil lagos.

Igualmente, en la Iglesia Metodista de la localidad, cuyo inmueble original también salió de las manos de los finlandeses, aún están en uso un púlpito y parte de lo que otrora fuera un piano de pared igualmente fruto de su exquisita labor.

Al mismo tiempo los testimonios de varios de sus pobladores permiten afirmar que precisamente uno de los fundadores de Ponnistus, Wílliam Keskinen y su familia, así como a los hermanos Lidia y Alfred Parker, son los finlandeses más mencionados todavía hoy en Omaja.

Todavía Jesús Morrell Oppow no había cumplido los 90 años cuando me contó muy bien a los Keskinen, sobre todo, a Lauri, pues crecieron prácticamente juntos. “El viejo (Wílliam) era un carpintero ebanista muy bueno -dijo-, vivía con su esposa Eva. Uno de sus hijos Harry, trabajaba en Holguín, la otra hija Viola, se marchó a los Estados Unidos y Lauri, el hijo menor, se quedó en la finca. Luego vino una misionera americana, se casó con Lauri y se fueron a su país. Más tarde falleció Eva, al poco tiempo vendieron la finquita, vino Harry desde Holguín y todos se fueron hacia los EE.UU.”

De hecho en la vivienda del hermano de Jesús, el ya fallecido Rafael Ángel Morrell Oppow se conservan varios muebles más, así como herramientas de carpintería, fabricados por los Keskinen.

Todavía una zona al sureste de Omaja es conocida como el Potrero de los Finlandeses, un dato consistente con lo dicho por Sarusky en su indagación. No obstante, en el paisaje actual es prácticamente imposible distinguir lo que otrora fueran cultivos de cítricos.

Auxiliado por los hijos de Rafael, Adner e Ismael Morrell Rodríguez, junto a Tomás Vidal otro apasionado por la historia de Omaja, fuimos tras el rastro de los terrenos donde pudieron estar ubicadas algunas de las viviendas de los finlandeses. Fueron los aljibes las pistas más seguras, pues estos sistemas de recolección del agua de lluvias se edificaban junto a las viviendas.

De la que fuera morada de Lauri Keskinen, apenas quedan restos de su aljibe. La casa de los hermanos Parker fue mucho más difícil de ubicar. El encuentro con Pedro Peña Fernández, habitante de la zona, nos permitió despejar la incógnita.

“Como mi abuelo vivía cerca, estuve varias veces en la casa de Alfred y Lidia Parker cuando era niño. Eso sería aproximadamente a finales de los años 40 o a inicios de los 50”, aseguró Pedro.

Guiados por su recuerdo, nuestra improvisada expedición llegó hasta un pequeño potrero que él señaló como el sitio que otrora ocupara la finca de los Parker. La existencia de una pequeña laguna fue el indicio más claro de que probablemente allí estuviera el aljibe de la casa. La aparición luego de restos de las paredes de este, así como pequeños frascos de cristal de la época y trozos de piezas metálicas fueron otras pruebas inequívocas de que Pedro estaba en lo cierto.

No fue solo en Omaja
Junto con el asentamiento de Omaja también varias familias finlandesas se asentaron en Itabo, al norte de la provincia de Matanzas. Eero Erkko, un periodista exiliado en Nueva York, se asoció con A. Hornborg, un hombre de negocios finés que operaba en esa ciudad para establecer allí una colonia agrícola formada, sobre todo, por refugiados políticos finlandeses opuestos al Zar de Rusia. Según refieren Jaime Sarusky y la historiadora finlandesa Ritva Jarva, el proyecto fracasó por la escasez de fondos y la incertidumbre acerca de la legalidad de los títulos de propiedad de la tierra adquiridos por los inmigrantes. Esto combinado con la apertura política ocurrida en Finlandia tras la Revolución
El reencuentro
En el año del aniversario 105 de su fundación, Omaja volvió sobre un trozo de su historia común con Finlandia, gracias a la visita de una brigada de solidaridad del país nórdico.

Aunque ninguno de los brigadistas tuvo parentesco con los fundadores de Ponnistus, la estancia allí por unas horas dejó una profunda marca en ellos. Sobre todo, en Kristina Satola, estudiosa de la historia latinoamericana.

“Estoy muy contenta porque se recuerde a mis compatriotas como personas que hicieron cosas maravillosas como las casas y los muebles. Estar allí fue un momento lleno de emociones. Como si Omaja y Finlandia estuvieran juntas otra vez”, le dijo a este reportero, para asegurar que volvería.

Sin lugar a dudas, tras esa visita, el pequeño poblado de Las Tunas y la nación europea renovaron sus lazos para que la historia de “Ponnistus” no quede en el olvido.

Desde entonces otros tres grupos de finlandeses han regresado a Omaja tras las huellas de sus compatriotas.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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