Posted by : István Ojeda Bello miércoles, 7 de marzo de 2007

Mundo para hombres


En el año 2000 se desató un gran revuelo cuando el Papa Juan Pablo II declaró que una frase del libro Génesis ha sido mal interpretada.
El Pontífice aclaró que “Dios hizo a la mujer para ‘ayudar’ al hombre” significa que la mujer es capaz de colaborar con el hombre, porque es su contraparte perfecta”. La realidad actual, sin embargo, muestra que no basta con cambiar la interpretación de las sagradas escrituras.
Las Naciones Unidas en su Informe Anual sobre el Estado de la Infancia en el 2006, alertaban que “uno de los obstáculos más poderosos para la realización de los derechos de la infancia y el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio a escala mundial es la discriminación que sufre la mujer.”
Según cálculos de la UNICEF, basados en la Encuesta Mundial de Valores, Cuarta ronda (1999–2004) “las actitudes discriminatorias de los hombres hacia las mujeres varían a lo largo de las regiones pero son considerables en todas partes”.
El sondeo abarcó siete países del Oriente Medio y África del Norte, tres en Asia meridional, cuatro en África subsahariana, otros seis de Asia oriental y el Pacífico, 22 de Europa Oriental, así como 19 países industrializados y cinco naciones de América Latina y el Caribe. La afirmación se basó en el apreciable el porcentaje de encuestados masculinos de acuerdo o muy de acuerdo en que “los hombres son mejores dirigentes políticos que las mujeres”.
Igualmente otras indagaciones del organismo internacional indican que todavía muchas féminas admiten que las decisiones sobre su salud, los gastos domésticos cotidianos e incluso sobre las visitas a amigos y parientes, las toman los maridos.
También las damas tienen que trabajar más (entre 24 minutos y dos y media horas adicionales) por menos salarios que su contraparte masculina en igual puesto laboral. En términos de remuneración la diferencia puede llegar hasta un 30 por ciento.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, por su parte, en su Informe sobre Desarrollo Humano 2005: alertaba como los ingresos estimados de la mujer son notablemente inferiores. Tanto en los países industrializados donde solo alcanza el 57 por ciento de los beneficios de los varones, como en el mundo subdesarrollado, donde puede reducirse hasta el 28 por ciento en países del Medio Oriente, por ejemplo.
También la pobreza muestra su peor rostro cuando se ve agravada por la discriminación sexual. Las niñas en el Tercer Mundo tienen menos acceso a la educación secundaria y uno que más de uno de cada cuatro nacimientos en que la madre es adolescente (de 15 a 19 años) se produce en los países subdesarrollados.
En África subsahariana, donde las jóvenes son más vulnerables a la infección por VIH, paradójicamente son ellas quienes tienen menos conocimientos amplios sobre el SIDA.

Machismo latino
América Latina es la región del mundo que más desigualdades acumula tras siglos de explotación colonialismo y dependencia. Situación agudizada en las décadas recientes con el neoliberalismo.
Las disparidades entre los géneros pueden ser particularmente dramáticas si hablamos de la cobertura y los beneficios de la seguridad social, pues las mujeres se favorecen mucho menos del retiro y otras prestaciones relacionadas con las pensiones, fundamentalmente en países como Bolivia, Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Panamá y la República Dominicana.
Hacerse sentir “machos” está teniendo consecuencias graves para las féminas. Se calcula que, en toda América Latina, entre un 10 un 36 por ciento de las mujeres son víctimas de algún tipo de violencia, física o psicológica, en el hogar. Alrededor de 80 mil niños, niñas y jóvenes mueren todos los años en la región como resultado de la violencia en la familia, y aproximadamente seis millones de niñas son sometidas a actos de agresión doméstica la menos una vez.
En 15 zonas urbanas latinoamericanas el trabajo doméstico no remunerado constituye la principal actividad de una de cada cuatro mujeres; el coeficiente correspondiente par los hombres es de uno por cada 2003, lo cual incrementa la dependencia hacia los maridos o compañeros.

Faldas en la Revolución
Cuba desde luego no escapa a los fenómenos de machismo y discriminación, por ser valores morales muy establecidos en la cultura de la sociedad. No obstante los resultados son evidentes, tras décadas de aplicar una política consecuente con eliminar dichas diferencias.
El censo de población de 1953, arrojó que la mujer sólo constituía el 19,2 por ciento de la fuerza laboral del país. Ocupadas fundamentalmente en labores domésticas mal remuneradas o en la prostitución.
Ya en 1981 más de la tercera parte de la fuerza laboral civil del país era del sexo femenino. Hoy son el 66 por ciento de los profesionales y técnicos, uno de cada dos investigadores, y en sectores como la salud, educación, e incluso los fiscales, abarcan más del 60 por ciento de los puestos.
La Mayor de las Antillas igualmente marcha a la cabeza en la atención a futura madre. Al respecto la UNICEF destaca que en el archipiélago existe cobertura total de de la atención prenatal y más del 99 por cuento de los partos se realizan en instituciones de salud. Mientras en esta misma región el riesgo de muerte como resultado de complicaciones derivadas de la maternidad es de una cada 160, en la nación caribeña es 10 veces menor (una cada mil 600).
Alcanzadas ya metas que para otros son sueños. Los esfuerzos se encaminan en mantener la tendencia sostenida de disminución de la mortalidad materna. Para ello se trabaja en la educación sexual y de salud reproductiva, pruebas diagnósticas para detectar malformaciones congénitas, acciones específicas contra las enfermedades hipertensivas y embarazos ectópicos.
Se apoya además la alimentación de la gestante y se insiste en preservar la atención institucionalizada del parto, con énfasis en el parto natural y la promoción de la lactancia materna.
Sin considerar la licencia pagada de maternidad, extendida ahora a un año, la paridad ha dejado de ser un problema. La preocupación es la atención personalizada. Para ello se han establecido protecciones específicas con ellas. Así más de siete mil madres de hijos con discapacidad severa reciben algún tipo de ayuda para cuidarlos, bien su salario completo en la casa, asistencia social o prestaciones monetarias.
Si en 1958 Fidel Castro tuvo que vencer la resistencia de sus oficiales para formar el pelotón femenino Mariana Grajales dentro del Ejército Rebelde, casi medio siglo después sigue habiendo reticencia en aceptar a una mujer como jefe. No obstante solamente Argentina y Guyana alcanzan igual porcentaje que Cuba en la representación femenil en los parlamentos (36 por ciento), superado en el resto del orbe únicamente por los países nórdicos.

No podemos vivir sin ellas, sin embargo las estadísticas siguen recordándonos que este sigue siendo un mundo diseñado solo para los hombres.
En el 8 de marzo siempre regresamos sobre el tema femenino, pero podemos convertirlo en una oportunidad para reflexionar sobre cuanto aún nos falta para que tal vez, en el futuro no sea necesario dedica un día a las mujeres.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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