Posted by : István Ojeda Bello martes, 30 de diciembre de 2008

Paño recio en vestido viejo

Por: Ramón Sánchez-Parodi Montoto*

Tomado de www.granma.cubaweb.cu


El 19 de diciembre, el presidente electo Barack Obama anunció la selección de los miembros que aún faltaban de su gabinete de gobierno: la hispana y representante demócrata por California, Hilda L. Solis como secretaria de Trabajo; el representante republicano por Illinois, Ray LaHood como secretario de Transporte, y el afroamericano y ex alcalde de Dallas, Texas, Ron Kirk, como representante de Estados Unidos para el Comercio y, se fue de vacaciones a su estado natal, Hawaii, junto a un grupo de amigos íntimos de Chicago. Allí permanecerán "apartados del mundanal ruido" hasta el fin de año del 2008.

El gabinete ministerial, junto con otros tres cargos que también tienen rango ministerial aunque no alcanzan la categoría de Departamentos (Oficina de Administración y Presupuesto, Agencia de Protección Ambiental y el Representante de Estados Unidos para el Comercio), constituyen el principal equipo ejecutivo del electo presidente Barack Obama y está integrado por dieciocho personas. Solo dos de ellos, los secretarios de Defensa y de Transporte, son republicanos.
Diez son blancos, tres afroamericanos, tres hispanos, uno chino-americano y otro árabe-americano, lo que en buena proporción refleja la composición étnica de la población norteamericana. Hay cuatro mujeres en el grupo, las cuales ocupan importantes cargos: Estado, Seguridad Territorio Nacional, Protección Ambiental y Trabajo. Los afroamericanos tendrán a su cargo la ya mencionada Protección Ambiental, Justicia y el representante para el Comercio. Los hispanos dirigirán los departamentos de Comercio, Interior y Trabajo. El chino- americano atenderá Energía y el árabe-americano se ocupará de la cartera de Transporte.

Desde el punto de vista regional, el Nordeste del país es el de mayor representación en el grupo (a pesar de ser la menos poblada de las regiones del país, pero que tradicionalmente ha ejercido una gran influencia política y financiera) con seis, si incluimos en esa región a la secretaria de Estado Hillary Clinton, quien ha desarrollado en Nueva York su vida política en los últimos años. Le sigue la del Oeste con cinco (tres de ellos son de la zona de las Montañas, tradicional bastión republicano donde Obama obtuvo importantes avances en estas elecciones); el Medioeste (región de Obama) con cuatro, y el Sur (principal base republicana) con solo un representante, el texano Ron Kirk, que fue designado representante de Estados Unidos para el Comercio. Las designaciones para Defensa y Asuntos de Veteranos quedaron en manos de militares, en lo cual no es influyente su procedencia regional.

A juzgar por las actuaciones y declaraciones de algunos de los nuevos designados por Obama, talmente parece que en esta temporada navideña se ha desestimado el consejo de Jesucristo: "Y nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo: porque el tal remiendo tira el vestido y se hace peor la rotura" (Mateo, cap. 9, vers. 16).

El equipo militar de Obama es heredado, casi en su totalidad, del que ha estado sirviendo a Bush. El secretario de Defensa, Robert Gates, continuará trabajando con el almirante Michael Mullen como jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos; con el jefe del Comando del Centro, general David Petraus; con el jefe de las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán, general David McKiernan y con el jefe de las fuerzas en Iraq, el general Ray Odierno.

En diciembre, Gates realizó un rápido viaje a Afganistán, Iraq y Bahrein. Fue, como señaló un artículo del Washington Post, en misión de reconocimiento y como emisario de Obama.
El 11 de diciembre, en respuesta a un periodista que le preguntara sobre la política de Obama hacia Afganistán, dijo Gates: "El presidente electo¼ cree que librar esta lucha en Afganistán es una alta prioridad y le gustaría ver más recursos dedicados a esta lucha, incluyendo más tropas." Son palabras que avalan la decisión de incrementar en unos 30 000 efectivos la presencia militar de Estados Unidos en ese país, lo que, unido a la idea de duplicar los del ejército y la policía afgana, hacen inevitable la prolongación de la guerra durante los próximos cuatro años.
Dos días después, en una conferencia sobre seguridad con dirigentes de las naciones del Golfo Pérsico en Bahrein, Gates expresó: "El presidente electo y su equipo no se hacen ilusiones acerca del comportamiento de Irán y lo que Irán está haciendo en la región y aparentemente está haciendo con algunos programas de armamento". Y agregó: "Traigo del presidente electo Obama un mensaje de continuidad y compromiso con nuestros amigos de la región". Es otra manifestación de la disposición a mantener en ese terreno la actuación de George W. Bush.
En cuanto a Iraq, respondió Gates por esos días al periodista de la PBS, Charles Rose: "Mi idea es que veremos quizás varias decenas de miles de tropas (norte)americanas (en Iraq), después del 2011". Quiere decir, que durante toda la administración de Obama habrá una fuerte presencia militar de Estados Unidos en Iraq; ya en el Pentágono se estudia la idea de "redefinir" la categoría de esas tropas con un sutil cambio de "tropas de combate" a la de "asesores" y "entrenadores".


Y el reciente apoyo del gobierno de Bush, con el tácito beneplácito de Obama, a los criminales, bárbaros, terroristas y despiadados ataques israelíes contra la franja de Gaza, pone en crisis la posibilidad de que bajo Obama se pueda alcanzar una paz negociada entre Israel y Palestina.
Como complemento a las acciones militares, el Departamento de Estado bajo Hillary Clinton se prepara para asumir de manera efectiva las funciones de administrador de los llamados "programas de reconstrucción" en los territorios ocupados, particularmente en Afganistán e Iraq, hasta ahora ejercidas por los militares. Tanto Gates como el nuevo asesor para la seguridad nacional, el general retirado James L. Jones, respaldan que el Departamento de Estado reciba los fondos suficientes para que esta actividad quede en manos civiles. Otra idea es la designación de embajadores viajeros para distintas áreas del mundo. Particularmente, se habla de designar a Richard C. Holbrooke para Afganistán, Iraq e Iran, y el Medio Oriente. Las designaciones de Jacob J. Lew y de James B. Steinberg como vicesecretarios de Estado, el primero para atender las cuestiones de presupuesto y financieras y el segundo para asuntos de políticas, apuntan a que estas serán las prioridades del Departamento de Estado.

Sin embargo, donde Obama ha puesto directamente su mayor empeño es en el área de la economía y aquí nuevamente se percibe la idea de continuar con las políticas que la administración Bush ha estado aplicando, aunque la dimensión del problema se ha agigantado y se requieren "grandes remedios".

En estos momentos se está elaborando un "paquete de estímulos económicos" que el pasado 16 de diciembre el presidente electo orientó elaborar luego de una reunión de cuatro horas con sus principales asesores económicos donde le informaron que "se enfrentaba una recesión más severa que cualquiera de las ocurridas en el último medio siglo". El plan debe estar listo el 2 de enero para presentarlo inmediatamente al Congreso que se instalará el 6 de enero con el propósito de que sea aprobado y sometido a su firma en los 10 a 15 días posteriores a la toma de posesión.

Según las informaciones, el plan deberá contemplar gastos en infraestructuras viales, en ampliar la cobertura de salud, en desarrollo de fuentes y redes de energía alternativa, en renovación y construcción de escuelas, en apoyo a pobres y desempleados, con el propósito de crear en dos años unos tres millones de nuevos empleos y "las bases para una economía que ayude a las familias de ingresos medios".

Los cálculos iniciales sitúan el costo del plan durante dos años en, al menos, 850 000 millones de dólares, lo que provocará en el Congreso una fuerte resistencia de los republicanos y de los 51 representantes demócratas moderados y conservadores conocidos como los "perros azules", todos los cuales se oponen al incremento de los déficits fiscales federales.

Como se puede apreciar, en estas dos áreas que han sido a las que mayor atención ha prestado Obama durante la transición, las perspectivas de cambio se van introduciendo en los viejos moldes. Como también dijo Jesús a sus discípulos, la cuestión es que "echen el vino nuevo en odres nuevos y lo uno y lo otro se conservan juntamente".

* El autor fue jefe de la sección de Intereses de Cuba Estados Unidos de septiembre de 1977 a abril de 1989.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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