Posted by : István Ojeda Bello viernes, 24 de abril de 2009

No se detienen las declaraciones dentro de la sociedad estadounidense contra las prohibiciones de que sus ciudadanos viajen a Cuba. A la carta que recientemente enviaran prominentes militares retirados se une ahora este artículo de Kathleen Kennedy Townsend
la hija del ex-fiscal general Robert Kennedy...



La opinión de mi padre respecto a los viajes hacia Cuba
Por: Kathleen Kennedy Townsend

Tomado de The Washington Post y traducido por Margarita Perea para Cubadebate

"Las actuales restricciones de viajes son inconsistentes con la tradición de libertades americanas,” esgrimió el entonces fiscal general en un debate a puertas cerradas sobre la prohibición de viaje impuesta a los ciudadanos estadounidenses hacia Cuba. Espero que pronto esta misma sea la opinión del actual fiscal general Eric H. Holder Jr. cuando la administración de Obama analice los próximos pasos a tomar en relación a Cuba – algo que debe resultar en un paso que debe ir más allá que solo permitir que los cubano americanos viajen libremente hacia la isla y se enfoque en los derechos de todos los Americanos, la mayoría de los cuales aun no son libres de viajar ahí.

De hecho, esta opinión fue esgrimida por el fiscal general en 1963, mi padre, Robert Kennedy. La historia de sus esfuerzos por ponerle fin a las persecuciones hacia ciudadanos estadounidenses que retaban las prohibiciones de viajes, y de eliminar del todo las restricciones, apoyo que incluyó viajes-para-todos como parte del “nuevo comienzo con Cuba” que el presidente Obama encomendablemente anunció en la Cumbre de las Américas el fin de semana pasado.

En diciembre de 1963, el Departamento de Justicia se preparaba para enjuiciar a cuatro miembros del Comité de estudiantes para viajar a Cuba que había estado al frente de un grupo de 59 estudiantes universitarios estadounidenses durante un viaje hacia la Habana. Mi padre se opuso a esos fiscales al igual que a la prohibición en sí. Consideraba que esta solo alentaba a más estudiantes a desafiarla, y que para las vacaciones de la navidad de ese año aumentaría la cifra de estudiantes de vacaciones hacia Cuba.

"De manera realista hoy solo existen dos caminos abiertos para nosotros en estas circunstancias,” escribió en un memo confidencial para el Secretario de Estado Dean Rusk el 12 de diciembre de 1963: “primero hacer todo lo posible para desestimar los viajes hacia Cuba y segundo eliminar todas las restricciones existentes. Dudo que el primer paso resuelva el problema, y prefiero el segundo.”

El argumento fundamental de mi padre para el levantamiento de las prohibiciones era simplemente que restringir a los estadounidenses el derecho a viajar iba en contra de las libertades que se suponía que él como fiscal general debía proteger. Levantar las restricciones, planteaba, sería un contraste directo con cosas como el Muro de Berlín y los controles comunistas respecto a los viajes.”

A pesar de su claridad, la idea de mi padre no prevaleció. Por el contrario la Casa Blanca de Johnson se puso del lado de los argumentos del Departamento de Estado, “relajar [las restricciones] daría la impresión de que estamos suavizando nuestras políticas hacia Cuba,” nuestros controles de viajes “son parte de una labor conjunta entre los EEUU y otras repúblicas de las Américas con el fin de aislar a Cuba,” y “una distensión de las restricciones de los EEUU dificultaría mucho insistirle a los gobiernos de Latinoamérica que evitaran que sus nacionales viajasen a Cuba."

Cuarenta seis años más tarde, ninguno de estos argumentos resulta relevante como justificación para mantener una política punitiva que viola los derechos constitucionales de los ciudadanos de los EEUU de viajar libremente al exterior. El razonamiento original para la prohibición -- garantizar que los EEUU no se vieran como hipócritas cuando presionaran a América Latina a que impidiera que sus jóvenes viajaran hacia Cuba – hace rato que quedó en el basurero de la historia. Desde mediados de los años ´70 cuando la Organización de Estados Americanos votó para levantar las sanciones comerciales multilaterales contra Cuba, la mayoría de los latinos americanos han sido libres de viajar hacia la isla – y muchos lo han hecho. En los últimos meses, los presidentes de Brasil, Chile, Argentina, Venezuela, Guatemala y la República Dominicana, entre otros líderes, han hecho visitas de alto nivel a la Habana para reunirse con Raúl y Fidel Castro – haciendo planteamientos muy públicos a sus compatriotas y a Washington, de que no hay nada de malo en ir a Cuba.

Esos mismos líderes están llevando a cabo un esfuerzo conjunto para que el régimen de Castro reintegre la isla al hemisferio occidental. Como aprendió Obama durante la cumbre del pasado fin de semana, los líderes de América Latina han adoptado un mensaje coordinado sobre Cuba. Es la hora de normalizar las relaciones con la Habana y quitar a Cuba de la agenda hemisférica para siempre. Con el continuado aislamiento de Cuba, le dijeron en esencia Obama, Washington solo ha logrado aislarse a sí mismo.

Al igual que ya no existe una comunidad internacional que quiera que los EEUU mantengan la línea dura hacia Cuba, tampoco existe la comunidad doméstica. Encuestas de este mes publicadas por CNN hallaron que un 64 por ciento de los ciudadanos estadounidenses apoyan la libertad de viajar hacia Cuba y que un71 por ciento considera que Washington debería restablecer las relaciones diplomáticas. Aun de mayor importancia para los cálculos políticos del Presidente, el 67 por ciento de los cubano americanos en Miami están a favor de levantar las restricciones de viaje hacia Cuba para todos los ciudadanos estadounidenses, según la encuesta de Bendixen y Asociados publicadas esta semana.

La declaración de Obama el fin de semana pasado – “Hay pasos críticos que podemos tomar hacia un nuevo día en las relaciones entre Cuba y los EEUU” – y la decisión de él de levantar todas las restricciones de viajes a los cubano americanos podría resultar en un paso monumental hacia el fin de hostilidades de cinco décadas del enfoque de Washington hacia la Habana. El próximo paso debe ser que la Casa Blanca respalde la propuesta de ley Libertad de Viajar hacia Cuba presentada ante el Congreso y que retome la iniciativa presidencial de restaurar los derechos constitucionales de los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba.

El objetivo no es solo avanzar la democracia en Cuba, sino también, como creía Robert Kennedy, una política coherente con la santidad de las libertades tradicionales y los valores de una sociedad libre – la nuestra.


*Kathleen Kennedy Townsend sirvió como vicegobernadora del estado de Maryland de 1995 a 2003. Los documentos citados anteriormente pueden ser leídos en el sitio Web de los Archivos de Seguridad Nacional, http://www.nsarchive.org

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