Posted by : István Ojeda Bello domingo, 7 de febrero de 2010

Múltiples suspicacias generó el enorme despliegue militar estadounidense en Haití tras el catastrófico terremoto que asoló a ese país a principios de enero. Cuando le comenté a un amigo el simbolismo que significaba los helicópteros de la 82 Brigada Aerotransportada aterrizando en los jardines del Palacio Presidencial en Puerto Príncipe, él me advirtió, “algo estarían buscando allí”.



Casi un mes después el recelo de mi interlocutor parece confirmarse pues comienzan a hacerse la luz sobre cuáles serían los motivos ocultos que movieron al Pentágono a prácticamente ocupar un país que, aparentemente, no tiene ningún objetivo estratégico importante.
Stop al éxodo y mucho más…


Los primeros movimientos del Comando Sur en Haití indicaban que el primer objetivo era evitar un éxodo como el ocurrido en los 90` cuando el derrocamiento de Jean Bertrand Aristide volvió a sumir en el caos a ese país.


Esta vez el Pentágono se puso un paso adelante y rápidamente despachó varias unidades de superficie para interceptar y devolver cualquier embarcación que tratara de llegar a suelo estadounidense.


Sin embargo a la altura del 20 de enero ya estaban en territorio haitiano más de 11 mil de sus efectivos; y dos días después Washington anunció el envío de cuatro mil militares más. En estos momentos aproximadamente se han desplegado allí unos 20 mil soldados por tierra, mar y aire.


“Nosotros no estamos adueñándonos de Haití. Estamos ayudando a estabilizar el país. Estamos ayudando en el suministro de material y socorro para salvar vidas, y vamos a permanecer allí a largo plazo para ayudar a reconstruir Haití”, enfatizó hace poco el portavoz del Departamento de Estado de EEUU Philip Crowley. Sin embargo las imágenes en el terreno dicen todo lo contrario.


De hecho por cada dólar que EE.UU se gasta hoy en Haití 40 centavos se destinan a la seguridad, los trabajadores de rescate y el buque hospital USNS Comfort; otros 10,5 centavos costean los fletes, camiones, centros de distribución y a los trabajadores implicados en repartir los alimentos. O sea que más de la mitad de los gastos son para su propio beneficio.


¿Vale la pena gastarse tanto dinero?


Parece que sí. Porque recién ahora adquirió relevancia un artículo del Dr. Georges Michel, quien en 2004 reveló el secreto interés de transnacionales estadounidenses en probables yacimientos de petróleo en Haití


“No ha sido ningún secreto que en las entrañas de la tierra de los dos estados que comparten la isla de Haití [sic] y las aguas circundantes hay significativos yacimientos de petróleo aún sin explotar. Uno no sabe por qué están todavía sin explotar” , se preguntaba Michel.


Más adelante el escritor haitiano, señalaba que “desde principios del siglo XX, el mapa físico y político de la isla de Haití, erigido en 1908 por los señores Alexander Poujol y Henry Thomasset, informó de un depósito de petróleo en Haití cerca de la fuente del Río Todo Mondo, afluente del Río Artibonite , mejor conocido hoy como Río Thomonde”


También salió del anonimato otro artículo, pero de Alphonse Roberson , quien en junio de 2008, había dicho en el periódico haitiano Le Nouvelliste: ““Los signos, (indicadores), justificando las exploraciones de petróleo (oro negro) en Haití son alentadores. En medio de la crisis del petróleo, alrededor de cuatro empresas quieren licencias oficiales del Estado haitiano para extraer petróleo”.


El propio Alphonse mencionó un estudio geológico de 1979, el cual había realizado 11 perforaciones exploratorias en la Meseta Central del país, con resultados alentadores. Incluso, citó el periodista, el 16 de agosto 1979, el Fiscal General de Haití François Lamothe, dijo en un memorando interno “cinco grandes pozos se perforaron hasta profundidades de nueve mil pies [y la] muestra que se sometió a un análisis físico-químico en Múnich, Alemania había revelado pistas de petróleo.”


Por otro lado Bob Perdue, el 9 de octubre del 2000, informó que el interés de Washington por establecer negocios petroleros en Haití databa de mucho antes.


Perdue recordó que el 6 de noviembre de 1972 en un artículo publicado en el Oil and Gas Journal, comentó que “finalmente Bay Doc Duvalier [entonces dictador haitiano], tiene participación en una firma que quiere construir un puerto petrolero en Fort Libeté”.


Un año después, el 8 de noviembre de 1973 Martha C. Carbone, embajadora estadounidense en Puerto Príncipe envió una carta a la Oficina de Hidrocarburos y Energía del Departamento de Estado, en la cual indicó que el gobierno de Haití: “estudiaba las proposiciones de ocho diferentes grupos para establecer un puerto de transporte de petróleo a una de las bahía profundas de Haití. Algunos de estos proyectos incluyen la construcción de una refinería”.


“Extrañamente” tanto el estudio de 1979 como los planes de la dictadura duvalierista permanecieron ocultos para la opinión pública internacional. No así para los grandes consorcios petroleros, quienes en 2005 financiaron las investigaciones hechas por Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas, para, dijeron hacer un mapa geológico de la Cuenca del Caribe.


Entre los patrocinadores del proyecto que dirige el Dr. Paul Mann, figuran la Chevron, la Exxon Mobil, la anglo-neerlandesa Shell, así como BHP Billiton. Se sabe que nunca estos grandes emporios de los negocios costean investigaciones que no les vayan a reportar beneficios posteriores. ¿Quieren confirmar los datos de la investigación previa de 1979? Probablemente sí.


Tras el sismo del 12 de enero, Stephen Pierce, un geólogo que trabajó en la región durante 30 años dijo a la prensa que terremotos de esa magnitud podrían hacer accesibles potenciales yacimientos de gas y petróleo.


Las “petrorazones”


Así las cosas muchos ya apuntan a que las verdaderas razones de la presencia de los marines en suelo haitiano sea asegurar una eventual explotación de las reservas del llamado oro negro.


Se advierte además que los verdaderos motivos que decretaron el segundo derrocamiento de Jean Bertrand Aristide en 2004 fueron sus planes de poner a disposición del pueblo los ingresos que reportarían no solo el petróleo sino las reservas de oro y otros minerales.


¿Buscarían los soldados yanquis alguna documentación secreta relacionada con el petróleo sepultada en las ruinas del Palacio Presidencial de Puerto Príncipe cuando se lanzaron sobre este?


Después de semejantes relevaciones es difícil creer que Estados Unidos quiera la estabilidad en Haití, solo por razones humanitarias.


NOTAS
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1 Georges Michel, El petróleo en Haití, traducción en Inglés del francés, 27 de marzo de 2004, En_ www.margueritelaurent.com/pressclips/oil_sites.html



2 Roberson Alphonse Perforaciones, y después de la bomba de petróleo de Haití! Solicitudes de permisos de 4 compañías petroleras para perforaciones de petróleo Citado por William Engdahl en The Fateful Geological Prize Called Haiti. En: http://www.globalresearch.ca


3  Bob Perdue. Lonnie Dunn, tercer propietario de la plantación Dauphin, citado en " Why Clinton, the UN occupation and another reasons for being in Haiti: Deep Water Ports. www.margueritelaurent.com/pressclips/law_haiti.html

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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