Posted by : István Ojeda Bello lunes, 12 de marzo de 2012

El contrapunteo de opiniones entre el diario Granma y la directora de una empresa cubana podría estar marcando un paso adelante hacia el fin de la indefensión que en demasiadas ocasiones sufre la prensa nacional frente a la desidia de ciertos funcionarios que, escudados en la “protección” de sus trabajadores, ocultan la información o peor todavía, la corrupción. El referido intercambio de criterios podría estar marcando la apertura de un capítulo nuevo de una saga prolongada por demasiado tiempo.

Obviamente no faltarán las interpretaciones torcidas de los buitres de costumbre, señalando eso que podría acercarnos a lo cotidiano de otras latitudes, justamente porque ellos multiplicarían esos males si llegaran al poder, como advirtió hace poco en uno de sus ensayos Enrique Ubieta.

Aún así es importante hacer notar un hecho que involucró al rotativo más importante del país, siendo por tanto contemplado por la opinión pública nacional.

“Si bien la crítica sana nos ayuda, artículos como estos, solo desmotivan a nuestros trabajadores en los momentos que más se requiere su participación”, dijo la empresaria en una misiva en la cual ponía cuestionaba la veracidad de un par de reportajes demostrativos de serias deficiencias e ilegalidades en la Entidad bajo su mando, publicados ambos por Granma entre febrero y marzo de este año.

Esa frase trajo a colación otras muy similares dichas por otros funcionarios para denostar la salida de un reportaje sobre las barbaridades ocurridas en una empresa lechera de Matanzas, como recordó en uno de sus discursos el presidente cubano Raúl Castro. [1]

O sea que no estamos ante prácticas como el secretismo, para nada nuevas, y sí lesivas por demás de los más elementales principios de la prensa cubana; y así lo corroboran las citas de Lázaro Barredo a documentos de la máxima instancia del Partido Comunista de Cuba que ya cumplieron su primer quinquenio de vigencia.

Justamente la novedad de este suceso radica en que el debate ha trascendido el marco estrecho de los contactos personales o de reuniones en composición reducida para tener lugar ante el público. Situación que no ha hecho otra cosa sino ser consecuente con las exhortaciones del General de Ejército, Raúl Castro de poner fin de una vez y por todas a pésimas costumbres como la hipersensibilidad ante la crítica, no importa si vino desde el mismo bando, simplemente porque saca a relucir interioridades negativas de la gestión.

Por supuesto que es natural una reacción de manifiesta incomodidad ante la ventilación pública de errores y deficiencias propias, actitud humana y de la cual ni la propia prensa cubana escapa. Sin embargo condenable será siempre hurgar en detalles de estilo o anteponer justificaciones denotativas de superficialidad, para dejar a un lado la verdad, como hizo en su Discrepancia la directiva de la Empresa. De ahí que quedará pésimamente parada cuando Barredo le respondió desde la sobriedad, el respeto y la contundencia de unos argumentos que demostraron por qué le asistía la razón, sin dejar de consignar aquello que pudo escribirse mejor por parte de los reporteros.

Así la respuesta de Granma confirma, de nuevo, que los periodistas revolucionarios pueden salir airosos de controversias como la hasta aquí descrita. Teniendo presente dos puntos críticos señalados por Barrerdo: uno, la claridad y precisión que exige dar a conocer temas polémicos; y dos, la tendencia de más de un funcionario a “intentar administrar a la prensa”, con el propósito de desviarla del encargo social dado a esta por el sistema político cubano.

Por eso se siente como si en el larguísimo enfrentamiento entre la prensa cubana versus burocracia se estuviera abriendo un nuevo partido donde la voz de ¡A jugar! la estuviera dando este episodio.



NOTAS
[1] En sus palabras ante la Asamblea Nacional del Poder Popular el 18 de diciembre de 2010, Raúl dijo: “Y soy un defensor de la lucha contra el secretismo, porque detrás de esa adornada alfombra es donde se ocultan las fallas que tenemos, y los interesados en que sea así y siga así. Y yo recuerdo algunas críticas; “sí, saquen en el periódico tal crítica”, le orienté yo mismo, antes, hace muchos años, y, naturalmente, no se habló de un organismo, sino de un producto, etcétera. Inmediatamente la gran burocracia empezó a moverse: “Esas cosas no ayudan, desmoralizan a los trabajadores.” ¿A qué trabajadores van a desmoralizar? Como en una ocasión, en la gran empresa estatal lechera, El Triángulo. Se llevaba semanas, porque uno de los camiones de esa vaquería que estaba ahí -eso es bastante inmenso, lo sigue siendo, creo que ahora es un centro genético… (Le dicen que es la Triunvirato). Triunvirato, verdad, El Triángulo es en Camagüey. Un camioncito de esa parte estaba roto, y entonces toda la leche que se producía en las vaquerías de esa zona, de ese lugar -no de la empresa completa- se la echaban a unos cerdos que estaban criando.
“Fue entonces que le digo a un secretario del Comité Central para atender la agricultura en esa etapa, mete en Granma, cuenta todo esto que está pasando, haz una crítica.
“Revolví el avispero; lo que no sabían que era yo el que lo había orientado, y algunos vinieron y hasta me comentaron que: “Esas cosas no ayudan, porque desmoralizan a los trabajadores”, etcétera.
“Cerca de la ciudad, de la capital de la provincia, allá botando leche, echándoselas a los cerdos de ellos.
“Por eso, ¿secretismo? No. El que quiera guardar secretos de sus propias deficiencias que luche y dedique ese gran esfuerzo en evitarlas -me refiero a las deficiencias.
“Es decir que los errores, si simplemente son analizados -como mencionábamos hace un momento- con honestidad, pueden transformarse en experiencias y lecciones para superarlos y no volver a incurrir en ellos.”
En:_http://www.cubadebate.cu/raul-castro-ruz/2010/12/18/raul-castro-discurso-en-la-asamblea-nacional/

2 Responses so far.

  1. Anónimo says:

    Soy Periodista, por lo tanto, se perfectamente lo que Ud. expone. Pero no siempre es asi: lei en un brillante articulo de la bloguera Elaine Diaz ( La Polemica Digital ), profesora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, de como un grupo de medicos y profesionales de la salud, habian denunciado "que habian sido acusados y criticados en el diario Granma, sin que les dieran la menor posibilidad de defenderse". Elaine les dio la oportunidad de defenderse y exponer su version diametralmente opuesta a lo publicado por el principal rotativo cubano.
    Claro que el rol de la prensa cubana no es el mismo de hace 2 años atras, y a años luz de cuando Fidel Castro era el Presidente de Cuba. Pero los cambios en los medios de difusion van lentos, veo que hay resistencia y que tomara mas tiempo que el deseado por el Presidente Raul Castro, que fue muy critico y contundente con la prensa cubana en el reciente Congreso del PCC. A raiz del evento, es que se ha empezado a mover la enorme y pesada maquinaria, pero a pasos de tortuga. De todas formas, me mantengo en el optimismo, porque el Jefe del Gobierno no le quitara el pie de encima a los cambios que el reclama a los medios masivos de difusion.
    Y voy mas alla: los aludidos que se sientan perjudicados por cualquier medio de prensa, deberian tener derecho a defenderse, a dar su version y defender su honor. No siempre periodistas tenemos la razon. A veces se nos va la mano....

    Saludos,

    Jose Rodriguez

  2. Nunca dije que el caso de Granma fuera el primero, pero sí podría ser un buen comienzo. Además los medios también son, en ocasiones, demasiado sensibles a las críticas. En eso estamos de acuerdo todos.
    Saludos... y Espero que continúe leyendo mi blog...

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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