Posted by : Unknown viernes, 1 de septiembre de 2006

Las promesas no reconstruyen la esperanza

A un año de una de las peores catástrofes naturales en la historia de Estados Unidos, el gobierno solo puede exhibir muchas promesas y escasas soluciones en una temporada ciclónica que se anuncia activa.

Por István Ojeda Bello
En su más reciente reunión nacional, los obispos católicos estadounidenses acordaron lanzar una campaña nacional de recogida de fondos para reconstruir la arquidiócesis de Nueva Orleáns y la diócesis de Biloxi, ambas en el estado de Louisiana.
Tras dedicar los primeros esfuerzos a la asistencia humanitaria a las víctimas, la Iglesia Católica se enfoca ahora en restituir la infraestructura parroquial, especialmente los templos y las escuelas vinculadas a ellos. Aunque el gobierno federal no esta obligado a hacerse cargo de las iglesias, en el comunicado emitido, la Conferencia del Episcopado de Estados Unidos reflejó la situación actual de la inconclusa reconstrucción de los daños ocasionados por Katrina.

Promesas incumplidas
A un año del paso devastador de Katrina por el Sur de Estados Unidos las heridas están aún abiertas. Mientras la administración Bush solo puede insistir en la promesas más que en los hechos. Los medios se vuelven al escenario de la tragedia para encontrar que casi la mitad de los habitantes de la ciudad siguen esperando la ayuda ofrecida.
Solo en el barrio de Lower Ninth Ward, uno de los más golpeados por la subida de las aguas, la cual cobró la vida de mil 300 personas, el paisaje de devastación ha cambiado poco. A pesar de los siete mil millones de dólares aprobados por el Congreso diez meses después de la tragedia, solo una de cada cinco familias que vivían en pisos de protección oficial ha podido regresar a sus hogares.
Ya ve lo que está pasando con nuestras casas, -dijo un vecino a la prensa-. Mire alrededor. La gente sigue sacando basura. Han tenido que esperar mucho tiempo porque las compañías de seguros no les han ayudado.
La lentitud y la disparidad en la reconstrucción es ofensiva para los damnificados pues mientras el gigantesco Super Dome ya luce como nuevo y el sector turístico recobró un 40 por ciento de su volumen de negocios gracias a una vasta campaña de promoción; en el área de viviendas de los sectores de bajos ingresos el panorama es bien distinto.
Teniendo en cuenta que han tardado una o dos semanas en levantar un casino enorme, con una iluminación especial, y todo tipo de lujos -señaló molesta una de las inquilinas de ls hogares improvisados- me hubiera gustado que hiciesen cosas más accesibles para los que no tenemos solvencia económica.

Muchas relaciones públicas pero…
Los estimados más optimistas calculan el impacto del Katrina en más de mil 800 víctimas y unos 100 mil millones de dólares en daños materiales. Para contrarrestar la pésima publicidad que dejó fenómeno meteorológico, la Casa Blanca desplegó una verdadera ofensiva de relaciones públicas enlas conmemoraciones del primer aniversario de la catástrofe.
La estrategia incluyó una reunión del presidente con un sobreviviente del Katrina en el jardín sur de la residencia del mandatario en Washington. Bush se permitió incluso bromear con Rocky Vaccarella, quien “casualmente” se presentó en una oportunidad para un cargo público como republicano.
Para completar el esquema publicitario, el actual ocupante de la Oficina Oval realizó un recorrido de dos días por la costa del Golfo de México, la más afectada por los vientos del meteoro y asistió personalmente al servicio religioso en el centro de convenciones de la ciudad Nueva Orleáns.
En cada visita uno ve progreso, me impresionó la belleza de las playas, que quedaron destrozadas después de la tormenta y hoy están hermosas, son reflejo de un futuro de esperanza, insistió en un discurso en Biloxi, la ciudad de Mississippi donde días antes los obispos católicos le había dejado caer sus críticas.
He asignado 110 mil millones de dólares para la reconstrucción de estas regiones. Entendemos que la gente todavía esta ansiosa por volver a su casa, indicó Bush, Agregó que el gobierno federal se ha comprometido a ayudar y ese compromiso comienza con la asignación de fondos.
Sin embargo, el influyente diario New York Times hizo hincapié en qué rodeaba a Bush cuando pronunció sus palabras. El Times lo describió como: con un telón de fondo cuidadosamente arreglado de casas prolijamente reconstruidas. A unos pocos metros, fuera del alcance de la cámara, habían casas destruidas, con cables colgando del techo. Un trozo de cinta de escena del crimen destrozada colgaba de un árbol. A su lado, había un inodoro tirado en el pasto.
Cumplido el primer aniversario de la catástrofe del Katrina, una encuesta indicó que dos terceras partes de los estadounidenses están inconformes con el manejo presidencial de la crisis.
Otro sondeo realizado por el Centro de Investigación Pew, el cual se ha especializado en seguir la imagen del presidente, muestra que si antes de las elecciones del 2004, la palabra más utilizada para definir a Bush era honesto; dos años y un huracán más tarde, el término más empleado es incompetente.
Aunque no hay un consenso entre los expertos sobre si Katrina repercutió o no directamente en la popularidad del Número Uno del gobierno, pues la paranoia antiterrorista lo ha mantenido a flote, sí es claro para todos su fracaso como líder y en su capacidad para establecer empatía con el ciudadano común. Como dijera, John Pitney, profesor de ciencias políticas de la Universidad Claremont McKenna (California): el huracán provocó un daño permanente en la imagen de Bush y es un incidente que la gente recordará siempre de su administración.
Michael Brown, el ex director de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), interrogado por la prensa sobre si el gobierno ahora está preparado para enfrentar un desastre por lo menos similar a Katrina fue categórico: No, no estamos preparados.
Quien a la postre fue el chivo expiatorio de la cuestionada respuesta del gobierno de Bush a la crisis agregó: Ahora realmente creo que una de las cosas más fascinantes que escuché en los últimos días es que el Secretario Chertoff hizo esta declaración, algo así como que debemos empezar a hacer planificación para las catástrofes. Nos llevará años hacerlo. Encuentro fascinante que yo he estado diciendo esto desde 2003, y ahora, en 2006, dicen que debemos planificar. Así que espero que de hecho lo estén haciendo. Si es así, eso significa que vamos camino a estar preparados. Si no es así, entonces el gobierno debería avergonzarse y deberíamos abofetearlos y asegurarnos de comenzar a realizar ese tipo de planeación y preparación.
Durante los 365 días que sucedieron a Katrina, Bush realizó 12 visitas a la costa estadounidense al Golfo de México, pero nadie olvida que en el momento de mayor peligro, mientras daban la vuelta al mundo imágenes horribles de miseria, de ancianos desamparados, enfermos, niños en el agua o sobre tejados en la Nueva Orleáns inundada, se mostró también una foto de Bush, en la que se le veía contemplar el desastre desde la seguridad de su ventana en el “Air Force One”.
Los demócratas, por su parte han tratado de capitalizar a su favor el fiasco presidencial, con la mira puesta en los comicios parciales de noviembre. Desde el Congreso arremetieron con informe titulado “Promesas no cumplidas: La respuesta republicana al Katrina”. En él sostienen que cada matiz de la recuperación, incluyendo la vivienda, los préstamos a empresas, la asistencia de salud, la educación y la preparación, sufre de la falta de respuesta provocada por promesas incumplidas, amiguismo, malgasto, fraude y abuso.
Otro dato nada halagüeño para los republicanos lo aportó The New York Times, citando un informe elaborado por el Departamento de Seguridad Interior, órgano rector de la FEMA. El reporte afirmaba que sólo el 27 por ciento de los estados y el 10 por ciento de las ciudades estadounidenses están preparadas para enfrentar una catástrofe similar a Katrina.
Para colmo las condiciones atmosféricas y de temperatura del agua en el Caribe y el Atlántico presagian una temporada ciclónica activa. Situación que disparó la intranquilidad, por no decir el pánico, en varias zonas de la Florida y el resto del sur del país. Miedo fortalecido por la incertidumbre de si su presidente volverá a queda desnudo ante un nuevo embate de la naturaleza.
La Iglesia Católica llama a la colaboración de sus feligreses porque “reconstruir la Iglesia es reconstruir la esperanza”, dicen. Pero ¿quién reconstruirá la esperanza de los desplazados y abandonados por la desidia gubernamental?.

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