Posted by : István Ojeda Bello lunes, 3 de diciembre de 2007

El resultado es inobjetable. La opción del NO en el referendo sobre la modificación venezolana obtuvo más votos. Tendremos que soportar los festejos de la contrarrevolución, quien, probablemente a partir de ahora siempre esgrimirá lo ocurrido este 2 de diciembre como la supuesta prueba de que el pueblo le habría dado la espalda al gobierno.
La oposición y sus amos de Washington, es cierto, obtuvieron un éxito coyuntural, pero el verdadero ganador fue el abstencionismo. Si en los comicios de diciembre de 2006, Chávez fue reelecto con más de ocho millones de votos. En esta ocasión la cantidad de sufragios a favor del SI fue aproximadamente la mitad.
El mensaje es claro y vino por boca del propio mandatario: si se hubiera trabajado con los tres millones de personas que el pasado año le dieron el voto en la elección presidencial, y esta vez no acudieron a las urnas, otro habría sido el resultado. Por tanto la gente está de acuerdo con su presidente pero, al menos todavía, no quiere incluir al socialismo en la constitución.
¿Estaban dadas las condiciones para hacer en este momento histórico semejante consulta popular? ¿Sé fue lo suficientemente claro explicando los verdaderos alcances de reforma?
Unos dirán que el camino es debatir con profundidad mucho mayor, la manera de contrarrestar décadas de propaganda que asocia, casi mecánicamente, al proyecto bolivariano con el ejemplo cubano o el defenestrado modelo euro-soviético.
Otros señalarán la urgencia de fortalecer la unidad en las filas revolucionarias; y hacer del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) un consolidado instrumento aglutinador de toda la izquierda del país.
También los habrá que adviertan la importancia de continuar definiendo un proyecto alternativo al capitalismo. Es preciso, dirán, tener en cuenta que la revolución en la patria de Bolívar tiene su propio ritmo. Claramente distinto a Cuba, donde la propuesta de socialismo llegó en medio del preludio de una invasión organizada por el imperialismo estadounidense. Aquí las transformaciones ocurrieron de forma más drástica y para el ciudadano de a pie fue más sencillo comprenderlas por cuanto el enfrentamiento era mucho más sangriento con los enemigos internos y externos.
Los venezolanos, agregarán, se enfrentaron de un solo golpe, a la propuesta de modificaciones tan profundas como las ocurridas en Cuba; y aunque esto no sea copiar el sistema cubano, sí implicaba aspectos ciertamente complejos como la división político-administrativa o cinco formas de propiedad: Pública, social, colectiva, mixta y privada.
Como adelantó Chávez, habrá que continuar construyendo en el socialismo dentro del marco que permita la actual Constitución. Así, el electorado no se enfrentará a una realidad soñada, con el lógico miedo al cambio, reflejado en el 44,11 por ciento de abstención. Por el contrario su propia experiencia, unida a la creciente hostilidad de la contrarrevolución, hará posible radicalizar el proceso. Ahora, eso solo pueden hacerlo los protagonistas de la gesta, nadie mejor que ellos para conocerse a sí mismos.
Lo que sí esta claro es que el Socialismo no está derrotado en Venezuela. Es a los propios revolucionarios venezolanos a quien corresponde analizar esta jornada y convertir el revés en una victoria mucho mayor.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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