Posted by : István Ojeda Bello viernes, 25 de julio de 2008

Puede que en otras latitudes organizar la celebración de una fecha patriótica sea un hecho rutinario o cuanto más, motivo para un día de asueto. Pero en Cuba no es una mera formalidad coordinar todos los detalles alrededor de la ceremonia que conmemore un nuevo aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Este acontecimiento, ocurrido el 26 de julio de 1953, no es cualquier cosa, marcó el inició de la última etapa en la larga lucha del pueblo cubano por su verdadera independencia, la cual se vio coronada con el triunfo cinco años, cinco meses y cinco días después.
Hablamos entonces de la más importante celebración para cualquier demarcación administrativa del país, solo superada por las festividades vinculadas al triunfo de la Revolución.
A la lógica connotación patriótica y política que fue adquiriendo con los años, se unió otro factor que indudablemente imprimió una nueva motivación a la fecha. Esto ocurrió cuando el Buró Político de Comité Central de Partido decidió que la sede del acto no se otorgaría de manera rotativa o rutinariamente, sino que se le concedería a aquella provincia que hubiese alcanzado, integralmente, los mejores resultados en las diferentes esferas de la vida económica y social.
Cada una de ellas, entonces da lo mejor de sí para superarse. Pero el fenómeno trasciende el marco del ámbito nacional, extendiéndose a la evaluación por los buroes provinciales del Partido del desempeño de cada uno de los municipios e incluso al interior de estos últimos, las correspondientes instancias partidistas hacen lo mismo.
Así podemos ver a los habitantes de un simple poblado rural, sintiéndose distinguidos porque el acto para conmemorar el 26 de julio de su municipio será allí. Entonces la alegría y la autoestima simplemente crecen en la medida en el acontecimiento eleva su magnitud.
Eso explica todo el movimiento de masas que se genera alrededor de una fecha, ya integrada a los momentos de festejos, no solo colectivos, sino incluso en el entorno familiar.

One Response so far.

  1. Recuerdo la última vez que estuve en Cuba, y concretamente la mayor parte del tiempo en Santa Clara, donde nací. Aunque cubana, el hecho de que mis padres -españoles- decidieran irse en el 65, ello conllevaba que cada dos semanas más o menos me presentara en la policía para dejar constancia de mi estancia. Los policías con los que me entrevistaba me preguntaban las razones por las cuales prorrogaba mi estancia. Yo simplemente les decia la verdad: "Me quedo para estar aquí el 26." Ellos sonreían y me preguntaban cómo es posible que lo sepa, si no lo sabe nadie todavía, menos el Comandante en Jefe y pocos más... Pero yo les decía: Lo sé, por eso me quedo. Y mi intuición funcionó, porque se celebró allí. Creo que los dos policías se preguntaron si venía directamente de alguna reunión del partido... :-)

    Recuerdo la algarabía el 26, Fidel en su discurso, yo estaba muy contenta. Tengo en mi blog una foto de ese día en mi sección de imágenes.

    Saludos

Soy...

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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