Posted by : István Ojeda Bello martes, 6 de octubre de 2009


“Obama no ha ido más allá que yo cuando fui presidente” dijo el ex mandatario James Carter al evaluar las medidas que ha adoptado la actual administración estadounidense para, con bastante lentitud aliviar las tensiones que creó su predecesor George W. Bush.



En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el canciller cubano Bruno Rodríguez se refirió a algunas de las oportunidades que tiene en sus manos el presidente estadounidense para probar su “buena fe” con el pueblo cubano.


Dichas proposiciones podrían interpretarse como una intromisión si no fueran parte de un clamor universal sobre la necesidad de abandonar la postura de confrontación directa con la Revolución Cubana.


En términos más o menos similares, aunque con propósitos bien distintos, se han referido algunos tanques pensantes y hasta instituciones del propio gobierno. ¿Por qué?

¿Ruta para terminar con el bloqueo?


Desde el estrado de majestuosos salón neoyorquino el titular cubano de Exteriores le enumeró a Obama toda una serie de acciones concretas que podría para avanzar hacia una normalización de las relaciones bilaterales, dentro de los escasos límites que le deja la Ley Helms Burton.


En resumen, dijo, la Casa Blanca podría destrabar numerosos mecanismos del Departamento del Tesoro para obstaculizar el comercio de Cuba con las empresas de terceros país, así como las transacciones financieras que fluyen desde y hacia la Mayor de las Antillas; podría además hacer mucho por el flujo de embarcaciones hacia los puertos cubanos y de sus nacionales hacia el Archipiélago.


Confirmando las sugerencias del gobierno cubano esta semana se conoció que la Oficina Fiscalizadora del Gobierno (GAO), confirmó en un informe que “el presidente tiene discrecionalidad para flexibilizar más las restricciones sobre los viajes, las remesas, los regalos y el comercio con Cuba”.


La GAO señaló que Obama podría establecer un permiso general que les permita a periodistas, académicos o estudiantes viajar a Cuba. Igualmente, dijo, está en sus manos aumentar la cuantía de gastos permitida para quienes logran una licencia con el referido fin. Puede también dar luz verde a la estancia en puertos estadounidenses de aquellos barcos que hayan tocado costas cubanas en los 180 días a su arribo.


No queda claro, sin embargo qué hace esta Oficina incursionado en cuestiones de política exterior cuando su propósito se circunscribe a vigilar el uso “correcto” de los fondos puestos a disposición del gobierno por el Congreso.


Podría tratarse de un interés de la propia GAO de quitarle sobre todo al Departamento de Tesoro un poco de trabajo a fin de que se concentre en más en perseguir a quienes financian al terrorismo; probablemente preocupada por las cifras millonarias que anualmente se dedican a este fin sin resultados concretos y recordando, quizás, la corrupción que impera en la industria de la contrarrevolución cubana, escándalo que ella misma ha revelado en el pasado reciente.


Tal vez estaríamos ante el fruto del cabildeo de las fuerzas políticas interesadas en un cambio de política hacia La Habana, quienes estarían forzándolo desde los pasillos de la burocracia en Washington, un sector a no descuidar pues es como dijera Arthur Schlesinger, son el “gobierno permanente”.


De ser así podría tratarse de una acción coordinada que involucraría también a los llamados “tanques pensantes” (think tanks), los cuales al parecer, están aprovechando la transición de administración participar directamente en la toma de decisiones mediante la propuestas de políticas.


Así lo hizo por ejemplo Instituto Lexington, al publicar en abril de este año un informe que tituló Options for engagement: A resource guide for reforming U.S. policy toward Cuba. Las declaraciones de su autora Anya Landau French confirman este rol pues al referirse al texto de más de 50 páginas, consideró que “no es una lista de órdenes sino de opciones que podría tener en cuenta el Gobierno y el aparato legislativo”.


En algunos aspectos el informe de la GAO podría ser una respuesta de la burocracia a las advertencias hechas por el Lexington Institute en el sentido de que es necesario un uso más racional del los fondos para lograr, en esencia, los mismos propósitos: subvertir el orden económico y político vigente hoy en Cuba.


Así lo corrobora el que entre las opciones propuestas estuviera vender o transferir los activos de TV Martí a otra entidad del gobierno, o en su defecto realizar un sondeo para medir el nivel de audiencia de la televisora fantasma y de Radio Martí para determinar su real efectividad.


Por la misma cuerda está la sugerencia de instaurar mecanismos de monitoreo y evaluación del progreso de los programas de ayuda que lleva adelante la USAID con las diferentes organizaciones contrarrevolucionarias con el objetivo de “calibrar” el destino de los fondos asignados.


Lógicamente el Lexington Institute fue mucho más lejos indicando acciones concretas para entablar conversaciones sobre temas de mutuo interés como inmigración, comunicaciones, comercio y terrorismo.


De hecho los acontecimientos posteriores parecieron indicar que el taque pensante no trabajó por gusto pues Obama anunció en julio cierta flexibilización en los viajes y envíos de remesas de los cubanos residentes en Estados Unidos y luego se reanudaron los contactos bilaterales sobre temas migratorios y se establecieron otros para la reactivación del correo directo entre ambos países.


Para este último viajó a La Habana la subsecretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Bisa Williams, quien además evaluó las relaciones migratorias y el funcionamiento de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.


Pero…


Aunque tanto los informe de los círculos académicos como el emitido por al GAO fueron saludados por los legisladores que impulsan, sobre todo, la apertura de los viajes estadounidense a Cuba, lo hicieron por razones muy particulares. Lo interpretan como "un nuevo enfoque” para “impulsar las reformas democráticas en Cuba, necesitamos probar un nuevo enfoque", al decir del legislador republicano Jeff Flake.


E aquí asunto de fondo que impide a todo el sistema de articulación de la política exterior norteamericana ir más allá del límite establecido por James Carter en los años 70: Su incapacidad intrínseca para asimilar la posibilidad de algún tipo de convivencia con la Revolución Cubana.


Esa irracionalidad explica la existencia de la Ley Helms Burton la cual deja bien claro que solo cuando haya en Cuba gobierno “aceptable” para Washington, podría evaluarse la posibilidad de levantar el bloqueo.


No por gusto otro think tanks el Brookings Institution, advirtió hace apenas unos días que la estrategia personal de Obama en particular hacia a Cuba “se estancó”, permaneciendo en manos del Departamento de Estado. Entre otras cosas porque el presidente “hoy está concentrado en la agenda doméstica y la internacional es Irán, Afganistán y la salida de Irak”.


Visto así parecería que está interesado en llegar a intensiones como la que, por ejemplo tuvo Kennedy después de sus fracasos en Bahía de Cochinos y la Crisis de los Misiles. De todas formas aunque hipotéticamente lo estuviera no pasaría del “record” de Carter simplemente porque está fuera de su interpretación del asunto.


Notas
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1 El canciller cubano dijo exactamente que la rama Ejecutiva podría: “permitir a Cuba adquirir en cualquier parte del mundo un producto que contenga más de un 10% de componentes o tecnología de los Estados Unidos, con independencia de su marca u origen. (..) El Departamento del Tesoro podría abstenerse de perseguir, congelar y confiscar las transferencias de terceros países en dólares estadounidenses y otras monedas, dirigidas a entidades y nacionales cubanos. (…) Washington podría suspender la prohibición a embarcaciones de terceros países de atracar en puertos de los Estados Unidos hasta 180 días después de haber tocado un puerto cubano. (…) Podría también suspenderse la persecución por parte del Departamento del Tesoro a las empresas y entidades financieras que comercian y operan con Cuba. (…) El Presidente Obama podría permitir a los ciudadanos estadounidenses, mediante licencias, viajar a Cuba, único país del mundo que se les prohíbe visitar”.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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