Posted by : Unknown domingo, 24 de febrero de 2013

Con una sonrisa de victoria caminó ante los fotógrafos, declarados o furtivos, que la esperaron en el aeropuerto. Para ella este viaje, más bien la gira completa, es la coronación de una carrera que empezó probablemente en una habitación climatizada de la pulcra Suiza.

Sintiéndose lista para protagonizar una escena largamente ensayada con esmero en su mente, escogió ropas sencillas. Nada de atuendos de marca. Tiene dinero para darse ese gusto pero la frugalidad es su carta de presentación en dos mundos: el real y sobre todo en el virtual. En consecuencia también estaba vedado el excesivo equipaje. Y no porque tenga pensado en primer lugar surtir su guardarropa al regreso sino porque no hace falta mucho espacio para algún que otro suvenir.
La buena noticia para sus bolsillos es que los gastos ya están pagados, así que sus finanzas se mantendrán a flote por si, ¡Dios no lo quiera!, deje de ser la preferida y tenga que, de nuevo, pensar en ganarse el sustento ejerciendo su profesión. Otros como ella ya estuvieron en el cima y ahora deambulan por las calles de Madrid o Miami, o peor aún, pugnan por unos dólares a golpe de carteles y llamadas telefónicas a Radio Martí.

Pero ya ese son será futuro, se dice. A sus 37 años es la nueva estrella de la oposición en Cuba y la alfombra roja se tiende a sus pies. Su gira, diría un analista: “se parece a la de un jefe de Estado o una estrella de la música y los recursos dedicados a ella son impresionantes”. Y ciertamente así es porque después de Brasil hará paradas en México, Nueva York, Washington, Miami, Argentina, Canadá, Perú, España, Italia, Polonia, Alemania, República Checa, Países Bajos y Suiza.

A solas se tranquiliza pensado que tal vez nadie le pregunte por qué vive ahora en Cuba si en 2002 se estableció en Suiza, o la inquieran sobre cómo encaja en su perfil de activista de pocos recursos haberse ganado en menos de un año 250 mil euros en premios. Y ni pensar en que alguien venga a interrogarla en relación a cuanto le pagan mensualmente la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) por su cargo de vicepresidenta regional por Cuba de su Comisión de Libertad de Prensa e Información o el diario El País como su corresponsal en el referido Archipiélago.

Seguramente ya aprendió la lección y eludirá entrevistadores “malintencionados” interesados en saber quién le costea para su blog el sistema de pago en línea Paypal y el hosting en Alemania por la empresa Cronos AG Regensburg.

Con suerte ya todos habrán olvidado un hecho que en su momento le ganó mucha audiencia: ¡entrevistar a Obama!. Desgraciadamente después vino Julian Assange a estropearlo todo haciendo público los claves de la Sección de Intereses de EE.UU en La Habana que descubrieron que realmente fueron los funcionarios de la SINA, y no el presidente, quienes le habían respondido el cuestionario.

Eso es agua pasada y ella está lista para caer en los brazos de las derechas de medio mundo. Los micrófonos de los grandes noticieros estarán permanentemente abiertos a sus declaraciones y hasta los ataques de los más recalcitrantes enemigos de la Revolución Cubana cuando opine sobre Los Cinco o el bloqueo serán música para sus oídos.

A fin de cuentas las injurias de los fósiles de la causa le refuerzan su fachada como rostro de la “novísima oposición” que no habla de violencia, que quiere el fin del bloqueo, no porque le cierre las opciones de desarrollo al país, sino porque ya pasó de moda. La ruta, dice ella, es pedir un “capitalismo sui géneris” para Cuba aunque no tenga ni la más remota idea de cómo sería posible eso.

Así anda Yoani Sánchez por el mundo como una cara fatua en las noticias de ocasión, representando el lastimoso papel de pretender ser la vocera de sus compatriotas cuando ni su estilo de vida ni sus acciones, la hacen merecedora de un rol que requiere de una honradez y modestia imposibles para alguien como ella.

En 280 caracteres...

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