Posted by : István Ojeda Bello sábado, 6 de febrero de 2016



Paris le quiere robar su lugar a Madrid en los cortejos al gobierno cubano justamente ahora que los Estados Unidos parecen más interesados  en el mercado de inversiones de la Mayor de las Antillas. Nada más y nada menos que una visita de Estado del presidente cubano Raúl Castro, un privilegio que Francia concede a pocos cada año  denota las intensiones de las autoridades francesas de ser un factor clave en el deshielo de las relaciones Unión Europea-Cuba tomado las riendas que escaparon de las manos de España, hoy devorada por sus propias contradicciones internas.
La estrategia mira hacia los tiempos del icónico presidente Charles de Gaulle, notorio por su actitud de contrarrestar la hegemonía de Estados Unidos en la Europa de la posguerra. Se sabe que en su momento de Gaulle, si bien secundó a Washington durante la Crisis de Octubre de 1962, se negó en reiteradas ocasiones a cortar los nexos comerciales con La Habana. El viejo General tenía su carácter tal como lo relatara el embajador cubano de entonces. Él se extrañó mucho de que el mandatario francés lo llamara a una entrevista oficial al Palacio de Elíseo. “Lo hice para ver que dicen en el Departamento de Estado”, le explicó el veterano héroe de la Segunda Guerra Mundial.[1]

Sin embargo actual la postura de Paris no sería tanto un rasgo de independencia sino una calculada estrategia que le granjearía beneficios por varios lados. Tanto el presidente actual Francois Hollande como su ministro de Exteriores, Laurent Fabius, representan el ala pragmática dentro del Partido Socialista Francés (PSF) y el relanzamiento de los nexos con la Mayor de las Antillas le ganaría puntos frente a los sectores gaullistas dentro su partido. 

Se ha señalando que el gesto de Hollande sería más bien una especie de  solidaridad trasatlántica con su homólogo estadounidense Barcak Obama quien no despreciaría el apoyo a su acercamiento con Cuba de un país de relevancia en la política mundial como lo es Francia. La recpeción con todos los honores al Raúl Castro en la Ciudad Luz sería entonces una continuación de esa estrategia.

Tampoco fue casual que presidente cubano fuera acompañado durante el recibimiento oficial en el Arco del Triunfo, por la ministra francesa de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía, pues la titular de esa cartera es Ségolène Royal. Ella es la ex esposa de Hollande y también fue candidata a presidencia del Partido Socialista en 2007 para lo cual se necesitan muchas conexiones políticas. De hecho su nombre todavía se baraja para mantener la presidencia en manos del Partido en las próximas elecciones.

“Francia tiene la voluntad de acercar a la Unión Europea y Cuba, en particular con respecto a la posición común que obstaculiza los intercambios y ya ha perdido todo su sentido”, dijo Francois Hollande, dando a entender que la ideología apenas viste a otros intereses económicos. Algo confirmado más tarde en el comunicado conjunto que señaló como objetivo principal a “la recuperación rápida y durable de las relaciones económicas franco-cubanas”.

Un año después del 17D París acaba de anular los intereses generados por atrasos de Cuba en los pagos por valor de 3.7 mil millones de euros (cuatro mil treinta millones de dólares); además el resto de la deuda (500 millones de dólares) se transformará en una fondo bilateral de más de 200 millones para desarrollar proyectos franceses en el Archipiélago.

La medida tiene muy poco de desinterés y sí mucho de conveniencia pues empresas como Pernod-Ricard, Accor, Bouygues, Total, Alstom, Air France o Alcatel-Lucent, ya están bien posicionadas en Cuba. La meta, ha dicho el ministro francés de Comercio Exterior, Matthias Fekl, es que siga creciendo el volumen de los intercambios comerciales, hoy en el entorno de los 180 millones de euros, lejos de las expectativas francesas, aseguró. 

Tal vez el gobierno francés estaría tratando de apuntalar desde lo económico las conexiones de su embajada en suelo antillano, para algunos una de las mejor posicionadas dentro de la sociedad cubana.
Y no es que ahora Cuba vaya a rechazar cualquier oferta porque esté movida por interese particulares. Francia no es la excepción y está llegando acá movida por motivaciones que no podríamos calificar de solidarias. Eso es útil tenerlo en cuenta en un panorama político mundial donde la dignidad nacional es prácticamente el único tesoro que tienen los países para conservar su independencia.


NOTAS

[1] “En 1964 Cuba firmó un contrato con la firma francesa Berliot para la adquisición de 300 camiones pesados y tractores por valor de 10 millones de dólares. La transacción fue financiada por un crédito a tres años, otorgado por el gobierno francés. Para 1967 Francia compraba 2.1 de las exportaciones cubanas y proveía 4.1 por ciento de sus importaciones. Eventualmente, Francia se convirtió en el principal socio comercial de Cuba en Europa Occidental, tan sólo detrás de España” Véase Cuba y la Unión Europea. Una perspectiva histórica. Mario Ojeda Revah. Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM. En http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1665-85742012000100002&script=sci_arttext

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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