Posted by : István Ojeda Bello sábado, 10 de enero de 2009

Nunca como ahora se siente la impotencia ante la masacre de un pueblo sin razón humana o divina que la justifique. También hierve la sangre ante el silencio tácito de unos gobiernos, y el apoyo manifiesto de otros, todos supuestamente defensores de la democracia y los derechos humanos.

Mientras sigue creciendo la lista de quienes han perecido la mayoría mujeres y niños, y la verdad está siendo duramente bombardeada también. Tal parece como si los palestinos estuvieran allí por error y fuera necesario corregirlo exterminándolos como a la peor de las plagas. Solo eso puede explicar los panfletos que arrojan desde el aire los aviones israelíes instándolos a abandonar el territorio, en el cual los 1,5 millones de habitantes de la Franja de Gaza—una de las zonas de mayor densidad de población del planeta—no tienen donde esconderse, ni a donde huir.

Con las manos libres
Después de sus sonado descalabro militar en el Líbano, el gobierno israelí salió a la caza de un victoria rápida que lo apuntalara en medio de los escándalos de corrupción que lo sacudieron en el pasado reciente, y de paso conseguir avanzar en las encuestas de cara a las elecciones anticipadas de febrero.

Sabiéndose apoyado por Washington el gobierno sionista ha hecho caso omiso a la débil resolución del Consejo de Seguridad, afirmando que no se detendrá hasta acabar con Hamas.
Pese a los reclamos internacionales han recrudecido los ataques. Al respecto The Times se hizo eco de las denuncias de que Israel está empleando fósforo blanco en los bombardeos. El doctor Hassan Khalas, del hospital al-Shifa, el más importante de Gaza, confirmó al rotativo británico que muchos pacientes habían tenido que ser atendidos por quemadura de fósforo blanco.

La noticia publicada por The Times confirmó las denuncias por al prensa alternativa mucho antes. Ahora corroboradas por las imágenes de alta resolución difundidas esta semana por unidades de artillería del Ejército israelí. En estas se vieron proyectiles de 155 milímetros con la inscripción M825A1, que designa munición de fósforo blanco de fabricación estadounidense.

Tel Aviv esta enviando un mensaje clarísimo a la nueva administración que se instalará en la Casa Blanca. “No somos un actor secundario en esta historia y tenemos nuestra propia agenda”,
parecen decir.

A todas luces del otro lado del Atlántico captaron a las mil maravillas el mensaje. Aunque ha admitido que se mantiene informado, Obama continúa aferrado a su política de “de un presidente a la vez”. La cual ha demostrado ser extrañamente flexible pues sí hizo duros comentarios sobre los atentados en Bombay, India y se ha mantenido muy activo en los asuntos económicos, no ha sido igual con el tema del los territorios ocupados en la Tierra Santa.

Sus declaraciones se limitaron a señalar que “la pérdida de vidas civiles en Gaza e Israel es motivo de una honda preocupación para mí. Luego del 20 de enero tendré mucho para decir sobre esta cuestión, y no me estoy desdiciendo en absoluto de lo que declaré durante la campaña, de que a partir de que empiece nuestra administración, vamos a participar efectiva y sistemáticamente para tratar de resolver el conflicto en Medio Oriente”. A todas luces olvidó que hasta ese día los muertos los seguirán poniendo los palestinos. Esto sin hablar que su prestigio en la región quedará sensiblemente maltrecho.

Probablemente no quiera romper el delicado señalado por las encuestas. Según el sondeo de Rasmussen Reports el 44 por ciento de los estadounidenses creen que es correcto que Israel haya actuado militarmente en contra de los palestinos, pero una cantidad muy similar el 41 por ciento opinó que debería haber intentado buscar una solución diplomática.

La religión no es excusa
En esta historia hay varios detalles pasados por alto ex profeso por los circuitos mediáticos transnacionales y que podrían explicar las opiniones dividas entre los estadounidenses y en buena parte del mundo. Pero dejemos que sea el profesor israelí Neve Gordon, director del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad Ben-Gurion.

“El problema –dijo- es que la mayoría de los israelíes sostiene que Israel abandonó la Franja de Gaza hace tres años pero que Hamas aún nos sigue lanzando cohetes. Se olvidan de ciertos detalles. Como, por ejemplo, el detalle de que Israel mantiene la soberanía. El detalle de que los palestinos viven enjaulados. El detalle de que no pueden acceder a los alimentos básicos, que carecen de electricidad, que no tienen suministro de agua. Y cuando se ignoran este tipo de detalles, lo único que uno puede decir es: ‘Oye, nosotros nos marchamos de su territorio. ¿Por qué nos siguen disparando?’ Eso es con lo que los medios nos han estado bombardeando sin cesar, lo que nos hace llegar a la conclusión de que esta es una guerra racional. Si miráramos lo que ha estado pasando en la Franja de Gaza en los últimos tres años y viéramos lo que Israel les ha hecho a los palestinos, la conclusión a la que llegaríamos sería otra: que la resistencia palestina es racional. Y eso es lo que están omitiendo nuestros medios masivos de comunicación.”

A Gordon no puede acusársele de estar ajeno al asunto; vive y trabaja en Beersheba, Negev, la región del sur de Israel, donde más golpean los cohetes de Hamas. “Recién, hace menos de una hora, cayó un cohete a pocos metros de casa. Mis dos hijos duermen desde hace una semana en un refugio antibombas”, relató. Sin embargo eso no fue obstáculo para que señalara “Aun así, creo que lo que está haciendo Israel es una atrocidad”.

Las declaraciones del académico ilustran como la comunidad judía no apoya monolíticamente la política de un gobierno que dice representarlos. En las protestas por todo el mundo también han participado sus representantes.

En Israel. Uri Avnery y David Wilner, activistas israelíes por la paz, estuvieron entre quienes se manifestaron en Tel Aviv, Avnery declaró: “Estamos aquí para protestar contra la guerra, que consideramos inhumana, inmoral, totalmente injustificada e innecesaria. Pensamos que si hubiéramos accedido a tener conversaciones con Hamas, este problema hubiera quedado a un lado hace mucho tiempo".

En Canadá, ocho mujeres judías fueron arrestadas el martes luego de protagonizar una sentada en el consulado de Israel en Toronto. Asimismo el inmueble similar en la cuidad de Boston fue ocupado en una acción coordinada entre activistas palestinos y pacifistas israelíes.

Todos estos acontecimientos desmienten la llevada y traída justificación de la razón bíblica de los judíos para hacerse, sin importar los medios, de su supuesta tierra prometida.

Lo que esta ocurriendo en Gaza no es una guerra, es simplemente un genocidio de alta tecnología donde un ejército intenta arrasar con unos centenares de kilómetros cuadrados densamente personas a nombre de la lucha contra el terrorismo y para “defenderse”.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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