Posted by : István Ojeda Bello miércoles, 11 de noviembre de 2009


En cada viaje a La Habana trato de estar, aunque sea por unos minutos, en la Peña del Parque Central, probablemente uno de los sitos más cosmopolitas de Cuba, donde el beisbol se sufre y disfruta con la misma pasión con que se discute. Durante cinco años de estudios en Santiago de Cuba también, de vez en cuando, me asomaba a las acaloradas controversias en la Plaza de Marte.



En ambos lugares rara vez he dicho algo, temiendo parecer un novato entrometido entre tantos expertos. Solo me contento ser espectador del debate, apenas provocándolo con alguna que otra pregunta.


Por eso no puedo ocultar mi regocijo con el debate relacionado con el beisbol cubano contemporáneo promovido desde cubadebate.cu por el periodista Reinaldo Taladrid. Ahora con más calma me dispongo a dar mi parecer, sin renunciar a continuar participando allí en el futuro:

Afortunadamente no es este el único foro donde se está abordando el tema. Recientemente el mensuario La Calle del medio publicado por Prensa Latina le dedicó varias páginas de su número de octubre y en la televisión tras Al duro y sin guante, están apareciendo igualmente otros espacios como Bola Viva quizás sin la necesaria publicidad. Igualmente en los segmentos para las opiniones de Juventud Rebelde se leyeron interesantes criterios tras el Campeonato Mundial.


Un ¡Viva! por la discusión “a la cubana”


El deporte sin discusión está como muerto. Por eso es agradable ver tantos lugares en la red, haciendo posible que lo dicho en las peñas de calle que pululan por todo el archipiélago no se lo lleve el viento, creándose la posibilidad que llegue a oídos de los decisores.


Tantas opiniones demuestran cuanta sabiduría hay en ciudadanos de a pie, para quienes “la pelota” forma parte de la vida. Sobre todo porque ese deporte vive en nuestra nacionalidad y es, sencillamente, cuestión de orgullo nacional para más de uno.


Todo está sujeto a cuestionamiento: ¿son profesionales nuestros atletas? ¿Hay crisis? ¿Cómo mejorar nuestro campeonato nacional? en fin…


Con más ingenuidad, acierto, estridencia o precisión, cada cual da su parecer. Pero por encima de todo es saludable el foro. Haciéndolo desde la posición de cómo avanzar, sin regodearse en el morboso placer miamense de amplificar lo mal hecho, tergiverse eso que quedó a medias y ocultar los éxitos.


Decir que vamos a hablar de pelota “sin política” es una quimera porque el deporte es la expresión, no solo de los modos de vida de un pueblo, sino también de cómo esa sociedad ha decidido ser y eso pasa irremediablemente por tomar decisiones guiadas por determinadas ideologías con las consiguientes posiciones políticas.


Cualquier análisis tanto sobre el beisbol como para el resto de los deportes en Cuba, creo, incluye examinar las realidades peculiarísimas de este país, para quien, por ejemplo, el hecho de que abrir las puertas a la ¿libre? contratación de los deportistas cubanos en ligas extrajeras sería una enorme ingenuidad, por emplear un término delicado.


Al mercado, dijo alguien, no hay que buscarlo; él nos tragaría solito si lo dejamos, y los cambios psicológicos en los deportistas vendrían también solos: mercantilización, egoísmo, egocentrismo etc.


Ese, pienso, es el peligro mayor que enfrenta Cuba, más que al discusión bizantina de si los deportistas cubanos son profesionales o no. ¿Que son mantenidos por el Estado? ¡Bien!. No hay que abochornarse por eso. En definitiva es la única garantía de los países pobres para proteger los intereses supremos de la nación y garantizar la participación de sus mejores atletas en los eventos internacionales.


El beisbol recuérdese también, no tiene una FIFA como el fútbol que regula calendarios de los eventos para que los mejores asistan. Incluso la FIFA estableció un límite de edad para los atletas que van a las Olimpiadas, para garantizar que su gigantesca “danza de los millones”: el Mundial, mantenga la primacía.


Regresando a las bolas y los strikes, mientras las Grandes Ligas sigan obteniendo ganancias suficientes en su temporada nacional en Estados Unidos, les importará un bledo sin el beisbol va no a las olimpiadas. Ellos seguirán haciendo dinero.


De hecho ya establecieron el Clásico con el evidente propósito de convertirlo en el mega espectáculo que redondeé sus ganancias. Por eso reitero lo que dije en el foro de cubadebate.cu no sería descabellado ver en un futuro desaparecer los Mundiales de la IBAF, pues en definitiva esta última ya habría comenzado su capitulación antes las Grandes Ligas cuando "homologó" al Clásico, evidentemente para no quedarse fuera del pastel y no hacer más hondo su ridículo y develar su incapacidad para reunir a los mejores jugadores en un evento global.

Entonces ¿qué hacer?


Sin entrar en el para mí vedado terreno de las consideraciones técnicas, sí pienso que tras el arribo de los profesionales la coyuntura internacional de los equipos Cuba es mucho más compleja y llegó la hora de adaptarnos a luchar siempre por la victoria, pero que no se nos una el cielo con la tierra cuando ocurra lo contrario.


Mientras tanto sigo escuchando el debate en esta peña en la red o “webpeña”, por llamarla de alguna manera, con la esperanza de que no quede en los escritorios y se refleje, de alguna manera, entre las dos rayas de cal de los terrenos.


Nunca olvidaré a aquel hombre en el parque santiaguero, a la mañana siguiente de la derrota cubana en el torneo de beisbol de las Olimpiadas de Sidney. No pronunciaba palabra alguna, solo estaba allí, sentado en un banco y colgándole del cuello un cartel que hablaba por él: “no quiero llanto ni lamentaciones”, decía. Esa podría ser una buena filosofía.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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