Posted by : István Ojeda Bello martes, 17 de julio de 2012

… quizás mañana salga el Sol y todo será distinto,
lo triste será que entonces ya no seremos lo mismo… ”

Carlos Varela

Estaba de espaldas a mí y cuando coloqué mi mano sobre las piedras que soportan su busto, fue como ponerla en su hombro. “Martí estoy aquí, cumplí contigo” le dije ya de frente.

Habían quedado atrás casi 11 kilómetros de duro ascenso donde más de una vez me flaquearon las fuerzas. Luchando contra la sed y un “no puedes seguir, ya es muy tarde” del guía anteponiéndose entre mí y el Apóstol cuando apenas me restaban unos metros para verlo.

Entonces aquel hombre, curtido de tanto ir y venir al Pico Turquino, fue mi padre por un instante: “Está bien, sigue, pero aquí te espero”, dijo, quizá adivinando el dolor de mi mirada. Sí porque a esa altura no me sentía con las energías suficientes para decirle palabra alguna. Así, me vi solo frente a la imagen de Martí a mil 974 metros de altura, pero ya no sentía el dolor en los pies y el cansancio se esfumó como por arte de magia.

Esos pocos minutos frente al Apóstol de Cuba fueron la materialización de un sueño acariciado por años. Fue sentir en la piel un minúsculo fragmento de lo que puede haber sido para un puñado de jóvenes hacer la guerra allí para liberarnos de la opresión.

Pero llegar hasta el punto más alto de Cuba no hubiera sido igual sin los momentos compartidos con una tropa de blogueros y twiteros de las tres regiones del país.

En esos cuatros días comprobé la magia de cantar a Silvio, Gerardo Alfonso y a Carlos Varela bajo las estrellas, a viva voz o en un susurro al oído, aunque la constelación de Orión no apareciera nunca.

Fue recordar que no hay distancia entre los “leguleyos” y las “soñadoras”, porque nunca podemos permitirnos dejar de soñar aunque vivamos en un mundo materialista. Como tampoco nos es permitido dejar de ser niños, y no para que nos sigan gustando los dibujos animados, sino para no perder la capacidad de asombrarnos.

Fue, también, conocer el sonido del mar moviendo las rocas a su antojo y la dulzura de párrafos cortos escritos al vuelo en una agenda. Porque…

“…la distancia nos va a separar
porque tiene poderes definitivos
y creer que se puede esperar
es besarse a través de un cristal
donde solo se siente silencio y frío
si no pudiera verte más en el camino
si no quedara otra solución
quisiera que este canto y este amor dieran contigo”
Gerardo Alfonso

3 Responses so far.

  1. Anónimo says:

    István, cuántos buenos recuerdos... hermoso post. Qué bueno que llegaste, que buenas noches de bailes y de canciones, qué bueno conocer a los amigos.
    abrazos
    Carmen

  2. josé says:

    Me gustaría saber más de esta aventura en ascenso hacia tan importante lugar de perpetuo homenaje, será posible?

  3. Anónimo says:

    gracias por recordarme estos dìas màgicos

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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