Posted by : István Ojeda Bello viernes, 12 de abril de 2013

A Marylin Monroe le atribuyen aquello de “que hablen bien o mal, pero que hablen”; así que si el deseo de Beyoncé y Jay-Z era publicidad, ¡vaya que la lograron!. De paso nos hicieron un enorme favor a quienes deseamos una estatus normal y civilizado a ambos lados del Estrecho de la Florida, pues su viaje reveló, de nuevo, la esencia de la fauna que todavía influye mucho en la conformación de la política de Washington hacia Cuba.

Como dijera el buen amigo Charly Morales, las dos celebridades podían haber escogido una manera más privada de conocer cómo es la enseñanza artística cubana y celebrar el quinto aniversario de matrimonio. Más, otra vez ¡gracias por hacerlo! porque desataron las pasiones de un par de figuras arquetípicas de la ultraderecha anticubana en EE.UU: Ileana Ros-Lehtinen y Mario Diaz-Balart.
Los dos congresistas se rasgaron las vestiduras porque, desde su punto de vista, los artistas debieron dedicarse a hacer propaganda contra la Revolución Cubana. Obviamente ellos no contaban con que Beyoncé y compañía viniera acá con las espaldas cubiertas desde el punto de vista legal; mientras que no lograron lo esperado con la carta enviada al Departamento del Tesoro, “exigiendo” una explicación sobre qué tipo de autorización recibió la pareja para viajar a la Isla.

Al hacerlo la terna Ros-Lehtinen y Diaz-Balart, sin quererlo, dispararon hacia planos estelares de la agenda mediática domésitca el tema de los viajes a Cuba y la irracionalidad de la legislación vigente en EE.UU que obliga a sus ciudadanos a solicitar una licencia al gobierno para ejercer su derecho constitucional.

Desde su punto de vista la misiva y la eventual sanción a las estrellas debía servir de escarmiento para quienes “osan” poner un pie en la Mayor de las Antillas, no para surtir a los grupos subvertidos internos, sino para conocer de primera mano la realidad de este país.

Incluso los sectores más moderados desde el Norte fustigaron la postura de los congresistas afirmando que “los adolescentes le preguntan a sus padres dónde queda Cuba y por qué no se puede ir a un país con tan buena música a solo noventa millas. Si EEUU no es un país comunista ¿por qué se limitan los derechos de sus ciudadanos a viajar? La mayoría de los estadounidenses vuelven a chocar con la irracionalidad que es la política hacia Cuba, anclada en la guerra fría”.

Continúa diciendo Arturo López-Levy que “el efecto Beyoncé es un llamado a mirar de nuevo la política de EEUU hacia Cuba con la candidez de los adolescentes. Es difícil defender una política que pisotea los mismos derechos que predica. Después de la reforma migratoria cubana de enero que eliminó la mayoría de las restricciones del periodo totalitario (sic) para viajar; los cubanos, bajo un régimen comunista, tienen menos impedimentos legales para visitar EEUU que los ciudadanos estadounidenses para visitar Cuba.”
De lo que Beyoncé y Jay-Z vieron aquí no diré nada, Charly estuvo allí y lo contó mejor que yo.

Lo notable ahora es como los partidarios de la línea dura contra Cuba han perdido la batalla en los medios, no en Miami, donde hacen y deshacen casi a su antojo, sino frente a la opinión pública estadounidense. Así lo demostraron las encuestas de esta última semana en las cuales creció el porcentaje de favorables a eliminar las restricciones de los viajes de los norteamericanos a Cuba. ¿Las razones? Las dijo Jay-Z en su “Open Letter”.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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