Posted by : István Ojeda Bello jueves, 22 de mayo de 2014

(Publicado originalmente en SoyCuba)
 Aseguran que la afición de los cubanos por el Real Madrid y el Barcelona está equiparándose a la sentida por cualquiera de los equipos de la Serie Nacional de Béisbol. Y, ciertamente, así parece ser. Lo comprobé uniendo partidarios de ambos clubes, aprovechando la oportunidad de que estas organizaciones futbolísticas dirimían entre sí la Copa del Rey.

Lo ideal hubiera sido hacerlo en zona neutral. Pero en definitiva los «blaugranas» fueron los anfitriones. Un televisor en la pared fue el enlace con el estadio de Mestalla, el aderezo corrió a la cuenta de un ventilador de techo, unas líneas de ron y jugo de frutabomba.
«Esto es para controlar la presión arterial», bromeó Dubler antes de que sonara el pitazo inicial. «Es como jugar en el Camp Nou», me dijo Raynol, quien llegó temprano y no trajo puesta su previsible franela blanca, sino que en gesto de buena de voluntad o de respeto vino con una camiseta del Atlético de Madrid.
Primer tiempo…
Por el esfuerzo de todos ocultando sus emociones se notó desde el principio que no estaban acostumbrados a lidiar con sus alegrías frente al contrario.  No es lo mismo preocuparse por errores en el medio campo u olerse una catástrofe microsegundos antes de que el zapatazo rival se estrelle contra el poste, si se está entre propios, que sabiéndose observado por los contrario. Ahí mostrarse débil no es una opción.
«Los futbolistas cubanos —escribió un comentarista de la cadena deportiva ESPN— se pasean por las calles de la Isla en el mayor anonimato, pues ni siquiera la televisión nacional transmite el partido final del torneo cubano, mientras sí dedica mucho tiempo a pasar encuentros de las ligas europeas». Pero los objetos de mi observación desmienten esa afirmación, pues son amplios conocedores de cómo anda el balompié en este archipiélago.
Sin embargo, Dubler, barcelonista ciento por ciento, me confesaba que parte de ese interés Madrid-Barça de sus compatriotas tiene una explicación muy fuerte en «el hecho de que la prensa cubana se ha unido al resto del mundo en presentarlo como el clásico de clásicos, aunque haya muchos más en otros países. Ha construido una realidad para los cubanos que ha influido mucho.
«No se puede obviar el hecho de que el Barcelona fue el segundo equipo de España porque el Madrid fue el mejor del siglo XX por sus títulos. El hecho de que el Barça haya cambiado ese panorama en los últimos años hizo al clásico un fenómeno mucho más importante, aderezado con las declaraciones de ambos lados y la decadencia de un deporte como el béisbol que deja un vacío.
«El fútbol no necesita vacíos porque los invade, pero si encima de eso, con la ausencia de títulos internacionales y otros fenómenos que afectan al béisbol en Cuba, le das ese espacio al fútbol, entonces este causa efectos, sobre todo entre los más jóvenes, que son los que más fácil se pegan».
Esa tarde Dubler no tenía en la cabeza esas disquisiciones teóricas. A él solo le preocupaba enfrentarse a los de Carlo Ancelotti con diez hombres. «Sí, porque Messi es como si no estuviera», se lamentaba.
Mientras tanto, Raynol llevaba su diversión por dentro, tanto que casi ni gritó cuando los «merengues» marcaron primero en las piernas del «fideo» Di María.  Para no interrumpirlo en su goce interno, recordé lo que me dijera otro  madridista, Armando, estudiante de tercer año de Medicina:
«El fútbol gusta, pero hay una gran campaña de los medios alrededor de eso. El Madrid no es un club de fútbol solamente, es una institución que maneja diez deportes. Cristiano (Ronaldo) es un  buen futbolista, pero si además sale, por ejemplo, sembrando una mata en Tailandia o hablando sobre la ropa que se puso, es lógico que mucha gente lo siga.
«Hay muchos que le caen atrás a jugadores porque los ven bonitos, pero no tienen ni idea de su calidad, es simplemente por gustos estéticos. Hay otros que no son bonitos pero juegan bien y, sin embargo, nadie los conoce. Es como te lo venda el mercado».
Intermedio
En eso pensaba cuando terminaron los primeros 45 minutos con el marcador 1-0 favorable a los de la capital española. De este lado del Atlántico se escuchaban comentarios cortos con olor a estudios mutuos y fácilmente adaptables a cualquier resultado.
No obstante, ni unos ni otros se veían conformes. Dubler y Mónica andaban tristes por razones obvias. Raynol y Gretel, en cambio, no entendían el repliegue de las líneas cuando la ventaja mínima aconsejaba darle el tiro de gracia a unos culés descolocados en la  cancha.
Al margen volví sobre mis datos: el año pasado el Real Madrid se reafirmó como la corporación deportiva más rica del mundo por noveno año consecutivo según la consultora estadounidense Deloitte. La «Casa Blanca» madrileña facturó ingresos por 703 millones de dólares en la temporada 2012-2013, ocho millones más que la anterior.
El Barcelona, a menudo tenido por sus parciales antillanos como un club sencillo y no dado a las excentricidades de su archirrival capitalino, registró ganancias por ¡655 millones de dólares! Apena 48 millones menos que el Real, cifra que lo ubican en el segundo lugar en el ranking de los más exitosos de acuerdo con la misma fuente. [1]
¿Cómo es posible que hayamos tomado partido en una rivalidad deportiva que proyecta una realidad ibérica de un Estado que no es nación, pues a menudo es tenido desde fuera como español, pero hacia dentro sigue siendo primero catalán y castellano?
Segundo tiempo
Bartra decretó el empate. La pareja pro barcelonista no lo celebró demasiado ¿Correspondían así a la mesura previa de Raynol y Gretel?
Seguía corriendo el reloj y comenzaba a barajarse la posibilidad de irse al alargue. Enfrentados en su afición, paradójicamente ambos continuaban coincidiendo. Ahora en la urgente necesidad de hacer cambios: «Casemiro puede ser un candidato», decían de un lado; «no entiendo por qué demora la entrada de Pedrito que siempre sale con ganas», opinaban del otro.
A la sazón, vino la corrida de Gareth Bale desde el medio campo y… ¡gol!. Continuó prevaleciendo algo más propio de una novela de inglesa que de nuestras improvisadas gradas. Solo hasta la ocasión clarísima de Neymar Jr. se escuchó la exclamación del pánico que cundió entre los «merengues» y la decepción de los «culés».
Sobrevino la resignación de unos y el festejo siempre mesurado de los otros. De paso llegó la información en forma de murmullo de que también los vecinos se habían sentado frente al televisor. Hacia mis adentros las interrogantes me seguían rondando:
¿Nos haría supuestamente mejores si en vez de la Copa del Rey o la Liga de Campeones viéramos a menudo las Grandes Ligas de béisbol estadounidense? Ambos son puro entretenimiento concebido para ganar dinero.
De hecho, la MLB nació no como una asociación benéfica para incentivar la práctica de ejercicio físico, sino como una organización mercantil. Hoy uno de los equipos de ese sistema «puede ganar, solamente por conceptos de venta y publicidad en su propio parque, alrededor de un millón de dólares por juego en temporada regular. Esto sin contar los suvenires y memorabilia referente a gorras, guantes, cachuchas, calcomanía y cualquiera otra clase de parafernalia»,  ha dicho Enrique Rojas en  ESPN Deportes.
 Concluyo que no tengo todas las respuestas. Aunque, pensándolo bien, sí: sería negativo declararles la guerra mediática a las industrias del entrenamiento deportivo. Quizá sea más aconsejable ser selectivos y aprender críticamente.
Gústenos o no, es evidente que la afición por el Madrid y el Barcelona es ya cosa seria, pues caló, no digamos en los neófitos en la materia, sino incluso en conocedores bien informados como los objetos de mi observación.
Con suerte espero que mis fanatizadas amistades hayan quedado intactas. Quedamos en repetir la experiencia en el venidero Mundial Brasil 2014, porque mis amigos (as) se enfrentan a nivel de clubes, pero en materia de selecciones nacionales comparten la inclinación por Argentina. Ahí probablemente no me quede en el banquillo neutral.

Notas
[1] El resto del top ten lo completan en el tercer puesto el Bayern Múnich (ALE) 584 millones 4: Manchester United (ING) 573 millones. 5: Paris Saint-Germain (FRA) 539 millones. 6: Manchester City (ING) 428 millones. 7: Chelsea (ING) 410 millones. 8: Arsenal (ING) 385 millones. 9: Juventus (ITA) 368 millones. 10: Milán AC (ITA) 356 millones.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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