Posted by : István Ojeda Bello lunes, 18 de abril de 2011

Dos veces en menos de seis meses el presiente Raúl Castro se ha referido de manera directa a la calidad del trabajo de la prensa cubana. Por eso sentí que no podía hacer menos y le dedico, otra vez, un espacio al asunto.

La máxima dirección de la Revolución se está tomando en serio criticar y compulsar a los medios de comunicación del país a ponerse a la altura de los tiempos que vive la nación.


Raúl no escogió dos escenarios fortuitos para reflexionar al respecto. Lo hizo primero ante la máxima instancia gubernamental de la nación: el Parlamento, al cual por definición acuden, no solo los diputados, sino también los funcionarios más importantes de la Administración Central del Estado, así como los titulares gubernamentales tanto en las instancias provinciales como en las municipales.

Ahora acaba de hacerlo en otro de los espacios claves a la hora definir el rumbo y las acciones futuras para el país: el VI Congreso del Partido Comunista, organización política a la cual la Constitución de la República, aprobada por la abrumadora mayoría de los ciudadanos, confiere la tarea de ser la fuerza rectora de la sociedad.

Sin embargo, creo, la exhortación no fue únicamente a los periodistas. Desde mi punto de vista se refirió también a quienes tienen la tarea de orientar la labor periodística, y de manera muy enfática a los responsables de proveer a los medios de la información imprescindible para hacer bien su trabajo. Probablemente una actitud igual de consecuente con los imperativos de un pueblo que siguen estando lidiando con los rigores de vivir en un país sometido a toda clase de presiones u asedios externos culturales y económicos, pero mucha más culto y con el cual no se pueden emplear los mismos resortes de hace medio siglo.

En sus palabras de diciembre, el presidente cubano acudió la mayor parte de tiempo a ideas no escritas y sí a mucho a los recuerdos y anécdotas ilustrativas de cómo, por ejemplo, persiste el hábito de la burocracia de “secuestrar” la información escudándose en el argumento de que significa “hacerle el juego al enemigo”.

Ahora Raúl optó por plasmar sus criterios en el texto de un documento tan importante como el Informe Central al Congreso del PCC, indicando con claridad la relevancia del asunto.

Tanto en uno como en otro momento, sin embargo, se expresó en términos igualmente tanto contra el “secretismo”, como contra el exceso de triunfalismo en el mensaje de nuestra prensa.

Intuyo que Raúl está consiente que esa realidad no es únicamente responsabilidad de los profesionales de la información. De lo contrario hubiese esperado a un marco más estrecho, tal vez circunscrito al gremio periodístico para expresarse como lo hizo este 16 de abril.

En cambio, tanto uno y otro discurso, tenía ante sí a un auditorio mayoritariamente compuesto por el resto de los eslabones del proceso de construcción de la noticia en Cuba: fuentes de la información y actores políticos y gubernamentales cuyos criterios e interpretación de la realidad noticiable, influyen directa o indirectamente en la labor periodística.

A veces los pequeños detalles o reacciones dicen mucho y ambas oportunidades no fueron la excepción. Y, aunque es cierto que no vimos todas las caras, ni estábamos allí para captar las expresiones de todos los rostros y que un aplauso puede ser un formalismo. Lo cierto es que, tras los señalamientos ya descritos, no se produjeron las espontáneas ovaciones denotativas de la aprobación inobjetable, las cuales sí se acaecieron cuando nuestro General-presidente, en los párrafos que le siguieron inmediatamente, reprochó la música alta en las ciudades.

Visto así dio la impresión que salvo los periodistas, el resto de los aludidos no captó la contundencia del mensaje, una situación que, de ser así, hará mucho más difícil que se concreten los deseos de la dirección histórica de la Revolución de que la prensa cubana, si dejar de ser revolucionaria y comprometida, haga sencillamente mejor su trabajo.

Por eso este 16 pensé que no estamos solos en el empeño, es claro que Raúl y Fidel con todo lo que ambos representan también estan con nosotros. Igual confío en que nuestra soledad sea cada vez más acompañada.

3 Responses so far.

  1. Anónimo says:

    El comunismo es el camino mas largo de capitalismo a capitalismo.
    No estoy seguro quien lo dijo, pero fue un profeta.

    ( el que no lo crea le pregunte a los rusos, alemanes, polacos, vietnamitas, chinos, etc )

  2. Ni rusos ni alemanes, ni mucho menos los polacos estarían medianamente autorizados hablar sobre qué cosa es el comunismo, algo que por cierto nadie a vivido todavía. Rusos, alemanes y por último los polacos, lo intentaron pero ni siquiera acercaron. Vietnamitas y chinos están haciendo también su intento y nadie puede asegurar todavía que sea, al menos, socialismo. De hecho, creo que el primer escalón para entender al socialismo es comprender que no hay recetas prediseñadas. Eso fue lo que jamás entendieron los este-europeos.
    saludos....

  3. Anónimo says:

    El papel de la prensa es fundamental en defensa de nuestra revolución, pero le falta a nuestros períodistas todavía mucho y a quienes deben aprobar que se publica, es suficiente una cámara y una grabadora para hacer un buen reportaje de las tantas cosas que pasan cada día, y que nuestro pueblo esta obligado a vencer como obstáculos.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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