Posted by : István Ojeda Bello martes, 24 de abril de 2012

El cierre de la versión impresa del diario español Público me colocó frente al tema de la rentabilidad de la prensa de izquierda. Ahora cuando los asuntos de índole económica han cobrado particular relevancia dentro de panorama doméstico. 

Tras casi cinco años de existencia, desde febrero el rotativo ibérico Público comenzó a aparecer solo en la ciberespacio pues según su director: “La agudísima crisis económica, la publicitaria, la del papel… son factores decisivos que han hecho inviable el proyecto (del diario impreso)”.

Al comentar el hecho el periodista Pascual Serrano, cuestionó con precisión las bases sobre las cuales se edificó esta iniciativa de un medio con un discurso alternativo pero cuyo “propulsor, era un empresario adinerado que asumía económicamente la iniciativa, Jaume Roures” [1].

Desde su punto de vista “la izquierda no puede estar pidiendo información gratis, reportajes gratis y periodismo gratis y luego quejarse con tristeza cuando ve que las iniciativas terminan arruinadas. O pagamos nosotros o pagan los poderes públicos. La derecha no tiene ese dilema porque cuenta con grupos económicos dispuestos a poner -y perder- el dinero que haga falta: como accionistas, como anunciantes, como patrocinadores”.

Menos de un mes más tarde desde La Habana Ignacio Ranonet explicaba con claridad la fórmula de la derecha advirtiendo que el secreto de los grandes poderes mediáticos para poder ofrecer información gratis era que no vendía información sino personas, o sea, potenciales clientes para los anunciantes.

Al respecto Serrano había dicho que “la izquierda, o logra que los gobiernos colaboren como hacen con otros servicios públicos como la sanidad o la educación, o pagamos entre todos para que se mantengan. Si observamos el panorama de medios de prensa verdaderamente de izquierda que hay en el mundo, ninguno se mantiene gracias a un millonario. Detrás hay lectores que se creen el proyecto y lo pagan.”

Lecciones para Cuba
En medio de un momento histórico donde la racionalidad económica pugna por encontrar su justo lugar dentro de la dinámica del socialismo cubano, el caso de Público deja una interesante lección. Más bien del extremo negativo de la ruta sin freno del economicismo en los medios.

Colocar criterios exclusivamente de ganancia y rentabilidad, sobre todo en términos de ingresos financieros no parece ser una fórmula ganadora para la prensa de izquierda y por extensión a la que se hace en Cuba.

Obviamente el otro lado del camino igual se nos esta notando como perjudicial en una época donde las estrecheces en los fondos públicos no permiten las inversiones de otros años.

Como en otras aristas de la vida social al socialismo por su esencia alternativa al capitalismo, le corresponde buscar construir su propio modelo de prensa que privilegie, sí, la financiación pública en tanto está es depositaria de los intereses de las mayorías; pero igual para erigirse en real opción diferente a los paradigmas de dominación actuales está urgido de hacer de sus medios de comunicación un tanto más solventes que en la actualidad.

Ahí están los ejemplos de lo que no queremos, pensemos entonces qué es posible hacer para mantener a flote el matrimonio difícil, pero viable, prensa de izquierda-economía.

NOTAS _______________
[1] Pascual Serrano. ¿Quién cerró Público? En_ http://www.rebelion.org/noticia.php?id=145300 Consultado el 26 de febrero de 2012.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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