Posted by : István Ojeda Bello lunes, 28 de octubre de 2013

Ojalá nunca hubiera escrito estas líneas pero las circunstancias así lo exigen. Por encima de disquisiciones semánticas o lecturas a vuelo de pájaro tomo el camino de las esencias para entender la Metáfora del Modo Subjuntivo que tantas opiniones ha generado. Este hecho va directamente al impreciso límite de cómo reflejar la realidad del país sin falsos objetivismos, más allá de los manuales o los discursos para adquirir el rostro de acciones concretas.
Justamente una de las cuestiones cardinales alrededor del mencionado post es ¿cómo determinar cuando una opinión publicada es lesiva a los principios de la Revolución? Ese, se sabe, es un proceso de evaluación cargado de una enorme subjetividad para el cual se necesita, sugiero, hurgar en las intensiones o parafraseando a un historiador en las ideas que mueven los dedos para escribir.
Ahora bien, eso no quita considerar que a los periodistas nos asiste un deber y una responsabilidad en un sentido diferente con respecto a otros segmentos de la intelectualidad cubana. Por eso no estimo sensato examinar este caso con el mismo prisma de si se tratara de algo dicho por un artista en medio de un concierto, como ocurrió hace poco con Robertico Carcacés.

Estos últimos se desempeñan  en un ámbito mucho más cerrado, haciendo entendible que emitan criterios más o menos acertados sobre asuntos fuera de su competencia. De ahí que tomar represalias con ellos porque manifiesten juicios superficiales en relación con la política, puede ser debatido, compartido o refutado según corresponda pero no reprimido, como por suerte no ocurrió con el mencionado jazzista cubano.
Ahora bien los periodistas o quienes ya casi lo son, comprendemos que junto al ejercicio del derecho a la opinión nos asiste el deber de hacerlo desde un enfoque multilateral que nos permita mantener nuestra legitimidad ante la opinión pública. Ahí quizás estaría la mayor carencia del post publicado en el blog Un GuajiroIlustrado.
Decía el profesor Julio García Luis que la prensa, y por extensión los periodistas, está sujeta a la premisa de “contribuir a crear una cultura del ejercicio del criterio, que implique admitir la posibilidad del error, pues el patrón de un hombre perfecto, que no puede equivocarse, abstracto e irreal, puede convertirse paradójicamente en síntesis de crisis moral y valorativa”[1].
¿Sirve la cita para admitir que un periodista o un estudiante de Periodismo desde un blog tienen derecho a equivocarse? Sí, y también para recordar que además supone asumir la responsabilidad cuando lo hacen. Pero antes lo tiene para expresarse que, insisto, es lo más importante pues negándoselo estaríamos formando malos propagandistas a quienes sería indigno nombrarlos periodistas.
Mas… ¿cómo vamos a lograr esa credibilidad ante la opinión pública si no llamamos a las cosas por su nombre y admitimos que nuestros Socialismo no es perfecto?.
¿Quería Darío hacerle daño a la Revolución? ¿Era su propósito denigrar la imagen de la educación cubana? No parece.
Siento que sus palabras en la Metáfora… querían llamar la atención sobre los serios y profundos problemas del sistema de enseñanza en Cuba, precisamente con el propósito de remediarlos poniendo por encima de los corruptos o fraudulentos a los grandes pedagogos y a los sencillos maestros  o profesores que lo dan todo en las aulas de este país.
Por eso considero que sería una muy mala señal si mañana supiera que Darío fue condenado al ostracismo o algo peor por sus buenas intensiones. ¿Pudo haberlo hecho mejor? Sí.
Sin embargo esa no puede ser, opino, la justificación para darle la oportunidad a los enemigos del país encontrar una nueva “evidencia” de que somos incapaces de aceptar el ejercicio de la crítica al punto de hacer trizas a quien, considero, desde nuestro lado dijo simplemente lo que pensaba.

  
NOTAS
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[1] Julio García Luis. Revolución, socialismo, periodismo. La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI.p_ 87-88. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana 2013. 

2 Responses so far.

  1. Tunie says:

    István, ya te decía en fbk, no esperaba otra cosa de ti. Las veces esa que yo m incendio siempre me digo, tengo que escuchar a István, o a Rafa, o al Koka, o a Disamis... ustedes son oráculos, gente a consultar para no pasarse (que yo soy propensa a pasarme siempre). Pero, bueno, creo que los incendiarios también somos importantes y tenemos nuestro papel eh? jajajaja Gracias por estar en esta hora de los hornos, mano, y por hacer luz limpia con tus letras, y por ayudarnos a ver. Sabía que ibas a estar, con solo tocar tu ventana. Cuento siempre contigo y viceversa. Te quiero

  2. Anónimo says:

    muchacho qué raro tu escribes y con muchas faltas oh oh

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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