Posted by : István Ojeda Bello martes, 8 de julio de 2014

Por las razones que sean, públicas o encubiertas, pero los políticos y hombres de negocios de varias regiones del mundo quieren visitar este Archipiélago, especialmente de los Estados Unidos, Europa y Asia. De hecho en menos de dos meses han desfilado por Cuba los titulares de la Cámara de Comercio estadounidense, el presidente de Google, mientras que se anuncia la próxima llegada de los presidentes de Rusia, Vladmir Putin y de China Xi Jinping.


Los contrastes
A las estancias en tierra cubana de Thomas J. Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y del titular ejecutivo de Google, Eric Schmidt, no solo las separó el tiempo.

El primero, accesible a los medios locales y extranjeros, era ya un viejo conocido pues en 1999 había visitado La Habana. Desde el estrado del aula Magna de la Universidad capitalina reiteró su oposición al bloqueo de su gobierno a Cuba. “La Cámara de Comercio piensa que ya es hora de eliminar las barreras políticas de larga data“, dijo.

Sin embargo algo ha cambiado desde su anterior viaje, o al menos así se ve desde el exterior, pues Donohue comentó que “sobre la base de lo que hemos visto consideramos que este período de transición en el sistema económico (de Cuba), será también posiblemente de transición en nuestras políticas, y es muy prometedor para ambos países.”

Su frase denota claras diferencia en la interpretación de la realidad cubana actual pues lo que para él es “transición”, aquí se ha llamado “actualización”. Las divergencias terminológicas son apenas la punta del iceberg: el representante del empresariado norteño ve el camino hacia el capitalismo, mientras que de este lado se asume como la adecuación de socialismo a las nuevas condiciones internas y externas.

Eric Schmidt, en cambio, anduvo tras vestidores. Solo hizo público su itinerario y opiniones cuando ya se encontraba de regreso en su país, a través de su cuenta de Google Plus y sintomáticamente dándole el crédito al más reciente libelo contrarrevolucionario.

De paso dejó la nota al pie de que cuando alguien no quiere cobertura de prensa, simplemente no la hay. Algo que seguramente habrán notado particularmente los corresponsales extranjeros a quienes más de una vez hemos visto mofarse de sus colegas cubanos cuando estos no dan cuenta de las acciones de alguna que otra personalidad relevante que no desea ser molestada por los medios.

A estas alturas ya pocos creen sus afirmaciones de que vino a Cuba a “promover las virtudes de una internet libre y abierta”. Tanto por el mutismo que rodeó su periplo por varios sitios de la geografía cubana como por la variedad de interlocutores que escuchó. Schmidt y sus acompañantes sostuvieron contactos oficiales y visitaron la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI); como era de esperarse contactaron con algunos de los asalariados cubanos mejor pagados dentro de la nómina del gobierno de su país.

Probablemente muchos estadounidenses conocerán cómo es Cuba a través de lo que dijo en el perfil de la red social de su empresa este ejecutivo fuertemente conectado fundaciones especializadas en promover a fuerza de dólares la política de Estados Unidos en el mundo.

“Los dos mayores éxitos de la Revolución, como ellos la llaman, es la atención universal de salud gratuita para todos los ciudadanos, con muy buenos médicos, y la clara mayoría de mujeres en el poder ejecutivo y a nivel empresarial en el país. Casi todos los líderes que nos reunimos eran mujeres, y una bromeó con nosotros que la Revolución les prometió igualdad, pero que a los hombres machistas no les gustó eso, pero que “se acostumbraron “, nos dijo con una amplia sonrisa”, comentó.

Luego opinó refiriéndose al bloqueo: “Estas políticas desafían el sentido común: hay docenas de países a quienes llamamos nuestros aliados y los cuales viajamos libremente que representan amenazas y preocupaciones mucho peores a los EE.UU. que Cuba desde hace más de una década. Los cubanos creen que esto es en gran medida una cuestión de política interna de la Florida, y que la juventud cubano-americana apoya la normalización de las relaciones junto con la comunidad de negocios de EE.UU.”

¿Por qué un alto directivo de uno de los mayores emporios de tecnología de la info-comunicación se toma el trabajo de solicitarle a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) una licencia para venir a un país que probablemente no sea un mercado tan grande como otras naciones de la propia región? Algunas pistas podría ser el que se haya hecho acompañar de Jared Cohen, un ex alto funcionario del Departamento de Estado, a quien el líder de Wikileaks, Julian Assange, ha calificado como “director de cambio de régimen de Google” y “canalización del Departamento de Estado en Sillicon Valley”.

En su conjunto, tanto la publicitada visita de Thomas J. Donohue como el cuasi clandestino paseo del mandamás en Google reflejan los ingentes esfuerzos de las partidarios de un cambio de forma, no esencia, de la actual política de los Estados Unidos hacia la Revolución Cubana.

Estos representantes de la clase político-empresarial en EE.UU. están más cerca del segmento más recalcitrante de los políticos cubanoamericanos vinculados a la contrarrevolución pues coinciden en negarle a este país su derecho a la autodeterminación. Además tienen muy claro que se están quedando atrás en su participación en la economía de la Mayor de Las Antillas con respecto a sus socios europeos y asiáticos.

A sus ojos el relativo aislamiento a que los somete la estrategia de asedio que significa el bloqueo no les permite influir como ellos quisieran en las dinámicas internas de Cuba.

Los que vienen
Donohue y Schmidt no solos únicos que acuñaron sus pasaportes en La Habana. En los próximos días pisarán la loza del aeropuerto Internacional José Martí, el presidente ruso Vladimir Putin y su par chino Xi Jinping. Ambos vienen al hemisferio occidental para la reunión del BRICS, un grupo de concertación de las llamadas economías emergentes dentro de las cuales además de Rusia y China se incluye la India, Brasil y Sudáfrica.

En un debate sobre el tema en las redes sociales me hacían notar que es normal entre los estadistas del otro lado del mundo aprovechar citas en las antípodas para hacer escalas en naciones aliadas. Pero que sea precisamente Cuba una de las escogidas indica claramente la prioridad que tanto Beijing como Moscú le conceden a este Archipiélago.

Si los norteamericanos están específicamente interesados en los cambios que se están produciendo en la economía cubana, otro tanto les ocurre a rusos y chinos, sobre todo después de la aprobación de la nueva Ley de la Inversión Extranjera y la inauguración de las primeras instalaciones en el puerto de la zona de desarrollo del El Mariel.

La pequeña pero radical diferencia entre los planes de unos y otros es que ni Rusia y China están interesadas en un cambio de régimen en Cuba y EE.UU. sí. Quizás las intranquilidades por las escalas aquí de Xi Jinping y Putin, descartando las obvias de Washington, se hagan notar desde Bruselas.

La Unión Europea (UE) finalmente reanudó el proceso de normalización de sus vínculos con Cuba y no le debe estar haciendo mucha gracia verse a la zaga frente a sus competidores orientales.

Desde la óptica cubana el estrechamiento de los lazos con economías en ascenso como la china y en menor medida la rusa, no solo tiene el aliciente de las recientes renegociación, e incluso condonación, de la deuda con ambos; también es una alternativa cierta para sortear la persecución estadounidense a su comercio con el exterior. Sobre todo en los últimos años donde han sido notorias el acoso a las transacciones financieras de La Habana con los bancos europeos.

Hasta ahora los europeos solo presentan condicionamientos y promesas mientras que rusos y chinos sí traen es sus maletas opciones concretas de negocios. Entonces eludir, o peor, rechazar las propuestas de China y Rusia de fortalecer las relaciones económicas bilaterales para contentar a una parte de la UE sería una señal de debilidad inconsistente con la tradición de independencia de la política exterior cubana.

One Response so far.

  1. Gisselle Morales says:

    Saludos, István. Acá te dejo un link del blog, porque al parecer a ambos nos ha llamado la atención el aparente boom de nuestras relaciones internacionales.
    http://cubaprofunda.wordpress.com/2014/07/02/el-excelente-estado-de-las-relaciones-bilaterales/

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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