Posted by : István Ojeda Bello jueves, 22 de enero de 2015




No esperaba anuncios espectaculares tras la ronda de apertura de las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos y efectivamente no los hubo pues lógicamente las partes trataron de avanzar en lo menos escabroso porque los asuntos complejos requieren tiempo. Ambos lados colocaron sobre el “box” de las negociaciones a dos “abridoras” de experiencia porque saben que este será un partido de más de nueve entradas. La única baja fue un fotógrafo de Prensa Latina quien se fracturó su hombro derecho tras una caída colectiva de varios fotorreporteros que tropezaron con un cable de la señal de televisión




La parte alta de este primer capítulo fue para el tema migratorio con la Ley de Ajuste Cubano y la política “pies secos-pis mojados” en el centro de los desacuerdos. Increíblemente Washington sigue empecinado en mantener un estado de cosas que literalmente contradice sus propias declaraciones de que aspira a un flujo migratorio legal seguro y ordenado con Cuba.  Sin embargo no todo el mundo sabe que aun vigente un instrumento legal que data del año 1966 la Casa Blanca puede demostrar si es cierta su retórica. 

José Pertierra, abogado experto en temas migratorios, hacía notar hace poco que la “Ley le da al Ejecutivo la discreción para permitir que un cubano que haya entrado con visa o con parole al país luego del año y un día, se haga residente permanente de Estados Unidos. En inglés dice que el ejecutivo “may in his discretion” concederle la residencia. La clave está –subrayó- en las palabras “may” y “discretion”: en castellano “puede” y “discreción”. Esto quiere decir que el Presidente “puede” utilizar su discreción y su autoridad presidencial para conceder la residencia a esos cubanos. O no. No es algo automático, como erróneamente piensan muchas personas -incluso abogados.”

Pertierra agregó que “si el Presidente decide mañana que no es conveniente para los Estados Unidos que los cubanos que hayan llegado con visa o con parole hace más de un año reciban la residencia, entonces con un plumazo el Presidente cambiaría las reglas del juego y se acabaría la Ley de Ajuste como la conocemos hasta ahora. Existiría la legislación, pero como cascarón nada más.”

Sin embargo Edward Alex Lee, subsecretario asistente del Buró para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, implícitamente acentuó que su gobierno no piensa hacer tal cosa. 

El segundo día, por razones obvias, acaparó toda la atención pues se reservó a discutir cómo se llevará a efecto lo que ambos gobierno anunciaron el pasado 17 de diciembre. 

Si bien Roberta Jacobson, secretaria asistente de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental sostuvo que  “reestablecer las relaciones diplomáticas no es un proceso complejo y se hará de mutuo acuerdo"; la jefa de la delegación cubana Josefina Vidal señaló dos escollos importantes antes de la apertura de las embajadas: uno, la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo que hace el Departamento de Estado; y dos, la situación de la Sección de Intereses cubana en Washington, a la que por más de un año se le ha impedido acceder a los servicios financieros de los bancos estadounidenses.

Otras señales no pueden pasarse por alto. Como el que la Jacobson haya empleado el término “presión” para referir a los requerimientos que le hizo a Cuba en el  tema de la situación de los derechos humanos y la libertad de expresión en este Archipiélago. Una palabra que podrá sonar muy bien en una conferencia de prensa pues refuerza la imagen de EE.UU. como gendarme global, pero que será un vocablo muy infeliz si se convirtiera en práctica de los estadounidenses durante las negociaciones.

A esto la delegación de la Mayor de las Antillas respondió negando haber escuchado semejante palabra durante las conversaciones y acto seguido enfatizó que jamás este país ha cedió ante presiones de ningún tipo. Este incidente sería el anticipo de que estamos ante dos dinámicas paralelas: una la que viven los negociadores a puertas cerradas y otra lo que se proyecta en el espacio de los medios de comunicación.

No obstante ambas parte hicieron todo lo posible por destacar los asuntos importantes en los cuales se pueden establecer mecanismos de cooperación mutuamente ventajosas, ¡y no son pocos! mencionemos por ejemplo: la seguridad marítima y aérea, las telecomunicaciones, la lucha contra el narcotráfico, la protección del medio ambiente, la delimitación de zona oriental en Golfo de México y el combate al virus del ébola.

Así las cosas apenas se dio la voz de “¡play ball!” queda mucho partido por ver todavía.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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