Posted by : István Ojeda Bello lunes, 19 de septiembre de 2016



Foto: Carlos Ernesto Escalona


Hasta el primero de octubre no han entrarán en vigor pero lanoticia de que los transportistas privados deberán acogerse a una tarifa deprecios máximos ya genera debate en la opinión pública de la provincia cubana de Las Tunas. Los juicios se escuchan en la radio, en las tertulias improvisadas en los andenes de las terminales, en los espacios citadinos donde se congregan camioneros o taxistas, entre los conductores de motocicletas y vehículos de tracción animal (coches) o humana (bici taxis).

“Ya era hora”, dicen los viajeros; “habrá que plantarse”, le escuché decir a un camionero; “veremos cuanto dura”, dijo otro antes de decirle a una pareja de ancianos que eran 15 pesos aunque estos fuera hasta la mitad del trayecto; “no importa, el dinero en mi casa no viene solo del camión”, comentó otro.


El tiempo y la gente
Serán dos semanas de cada cual “rumiando” sus ideas y posteriores acciones ante la iniciativa gubernamental para detener, por decreto, el alza en las cotizaciones de los pasajes cobrados por los representativos del sector no estatal en el sistema de transporte. La estrategia anunciada incluye  robustecer la vigilancia y la inspección para hacer de los vehículos privados máquinas más seguras; además devolverle el orden a las piqueras y, muy importante, recordarles a directivos y sus respectivos choferes que sus vehículos son de propiedad pública y por tanto están en la obligación de cooperar recogiendo a quienes esperan en las paradas.
Este año la capital del país aplicó medidas análogas a las anunciadas este 16 de septiembre, de manera que las autoridades de gobierno de Las Tunas no son las primeras intentando algo que parece ser un osado giro de timón, pues se quiere controlar las fuerzas invisibles del mercado sin tener todas capacidades para conseguirlo.
Algo tenía que hacerse porque todo el mundo concuerda en que los precios del transporte privado no han dejado de subir. Entonces el Gobierno Revolucionario aquí decidió remangarse la camisa y poner manos a la obra a contrapelo de una coyuntura que objetivamente no obra a su favor.
En los últimos tres años Cuba reactivó el ensamblaje de ómnibus y de la fábrica Evelio Prieto ya han salido 830 “Dianas” para sacar del fondo al transporte público estatal. Así en esta provincia del oriente cubano también es palpable la recuperación de una opción más barata que el año pasado trasladó aquí a más de 16 millones de personas.
Empero las perspectivas de que esa renovación continuaría, al menos a la velocidad actual, parecen posponerse tras los recortes en lossuministros de combustibles que ya experimenta el país desde julio y que todo parece indicar se mantendrán durante el 2017. En esas condiciones la Empresa local de transporte de pasajero dispondrá del 70 por ciento del combustible que tuvo hasta ahora.
Entonces estaríamos asistiendo a los primeros capítulos de una pulsada donde ambas partes, Estado y transportistas probaran fuerzas: el primero apoyado en el reclamo popular y la contundencia de su acciones coercitivas; y los segundos quizás apostando al cansancio de los mecanismos de control y fiscalización gubernamentales que les permitan con el paso del tiempo volver a asir el sartén a su braza y vaciar de contenido práctico el acuerdo de Consejo de la Administración Provincial; el tiempo, aseguran, obra a su favor.
En el medio, paradójicamente, está la gente pues es evidente el malestar por la indetenible elevación de los precios desde que estos dejaron de estar controlados con la flexibilización del trabajo por cuenta propia ocurrida a finales del 2010. Sin embargo la ciudadanía, molesta ante la duplicación en cuestión de horas las erogaciones que debe hacer para llegar al trabajo o la escuela, eventualmente asume una postura de tácita complicidad y termina rindiéndose ante la necesidad cuando se ve confrontada ante la disyuntiva de pagar más o no viajar.

Tras el necesario equilibrio
Las experiencias previas, propias y ajenas, fueron tenidas en cuenta explicaron los representantes del grupo de trabajo que elaboró la propuesta aprobada este jueves. Hacia adelante esas mismas lecciones podrían constituir una anticipación de las consecuencias positivas y negativas de implementar normas como las que serán válidas aquí desde el primero de octubre.
Los transportistas aceptarán a regañadientes ganar menos de un día para otro. Empero la fórmula de “lo tomas o lo dejas” continuará siendo muy atractiva para presionar y poner a los pasajeros a su favor aunque la medida se haya tomado para beneficiar de estos últimos. Como mismo en La Habana los “boteros” buscaron su modo de reinterpretar las normas establecidas y mantener a flote sus finanzas, sus colegas de acá probablemente harán lo mismo.
Por otro lado todavía es demasiado temprano, apenas pasaron seis meses, para asegurar que la iniciativa similar emprendida con los preciosde los productos agropecuarios sea lo suficientemente exitosa como para pensar que similar suerte correrá hacerlo en el transporte.
Mientras tanto en el camino saltarán a la vista otros procesos subyacentes como la cantidad de personas que literalmente viven con las ganancias actuales que dejan sobre todo los camiones particulares que mueven personas de un lugar a otro. Pero sobre todo desnudan, por enésima vez, los costos no declarados de los porteadores privados, en especial el combustible. Los cálculos más elementales dicen que los costos de las fuentes legales de este hacen literalmente irrentable el negocio del transporte.
Es un secreto a voces que el transporte privado se mueve en la zona gris de la semilegalidad que por momentos recuerda la Segunda Economía en la extinta Unión Soviética.
El mismo día en que el CAP de Las Tunas dio a conocer su acuerdo para reordenar el transporte no estatal, un especialista del Ministerio de Transporte declaraba a Radio Rebelde que entre las proyecciones futuras del MITRANS estaría la reorganización y eventual apoyo material a quienes ejercen esa actividad en el sector privado de la economía.
Buena parte de la durabilidad en el tiempo de la estrategia iniciada ahora estará en si el necesario componente punitivo se combina con otros de tipo económico que deje a los transportistas sin la justificación de los elevados costos de operación. De lo contrario, una vez más, se estaría empezando por el final.
No se olvide que la demanda continúa muy por delante la capacidad del Estado para satisfacer los requerimientos del transporte público a precios altamente subsidiados. Los transportistas privados no son un mal necesario, sino una parte integrante del sistema doméstico de transporte.

One Response so far.

  1. Jge says:

    Magnifico reportaje de lo que ocurre y lo que podrá ocurrir en el futuro si no se sigue al pie de letra/control y supervisión del objetivo de las medidas. Esto de los precios, no es solo en el transporte privado, cuántas veces nos deparamos con una Diana que con un pedazo de tiza en una cartón le colocan TAXIBUS y el precio va a un peso? Nadie sabe de dónde sale la medida, nadie sabe del porqué y mucho menos quién suscribe la medida del precio de los susodichos Taxibus. Podrías escribir alo al respecto? Saludos

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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