Posted by : István Ojeda Bello domingo, 21 de agosto de 2016



Foto: Carlos Ernesto Escalona

Una infortunada frase del conductor principal de espaciotelevisivo Mesa Redonda nos ha colocado frente a dos realidades incontestables: Lo perjudicial de lanzar al aire definiciones estrechas sobre el ser cubano y las repercusiones actuales  de la expresión pública de la opinión, también en Cuba. 
Parece claro que habitar este Archipiélago en las Antillas no es condición sine qua non para considerarse cubano. Se trata de querer y sentir al país porque la cubanía, creo, es un sentido de identidad mucho más amplio y asido a varias razones culturales, políticas e ideológicas también.
Como mismo hay muchísima gente asentada del otro lado del mar que reivindica sus raíces en Cuba o incluso sin tenerlas comparte ese sentimiento de cubano, los andando físicamente por nuestras calles dispuestos a despojarse de sus orígenes cual si se tratara de vestimenta arcaica. Asociar la cubanía únicamente al sitio donde cada uno nosotros ha decidido soberanamente vivir fue, quiero pensar en este caso, una frase dicha sin pensar.
Eso nos conduce al otro aspecto del suceso.
Hoy en Cuba es cada vez más improbable que cualquier expresión de mayor o menor relevancia sea olvidada. El público cubano, dentro y fuera, es como ese que le gustaba tener de frente a Martí “de pelear, que oye con los ojos y los oídos, y tiene a pie de la frase la réplica contundente”.
Las nuevas tecnologías han amplificada el resultado de la capacidad de discernimiento de la ciudadanía tras décadas de educación e instrucción universales puestas a disposición de todos por la Revolución. Ahora son mayores capacidades de expresión, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales.
Al mismo tiempo la comunidad cubana en el exterior no nos es tan ajena como lo fue en otras épocas. ella participa e interactúa con su nación de origen en tanto se siente parte de lo ocurre o se dice dentro del país. En consecuencia no es saludable generar fricciones improcedentes o innecesarias con esa parte de Cuba que palpita más allá de nuestras costas.
Después de la conmoción por la calificación de Orlando Ortega como “excubano” queda claro que el asunto trasciende los límites de la historia específica del atleta en cuestión pues movió los sentimientos de amigos, conocidos y muchos más cubanos sin importar la dirección plasmada en su documento de identidad. Con eso es suficiente para tener en cuenta el debate.

One Response so far.

  1. Esa frase ha caido mal entre los cubanos emigrados.

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Periodista cubano, apasionado por su país y el béisbol. Analista de temas nacionales e internacionales en el periódico 26 de Las Tunas. Escribo mis opiniones en mi blog Cubaizquierda.

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